TrabajadorEs y trabajadorAs

Qué a través del lenguaje puede obviarse la existencia de alguien, hombre o mujer, es algo tan evidente como que hay empresas que, escudándose en esa premisa, deciden no pagar a las mujeres lo que les corresponde.

Atención a este caso.

Las trabajadoras de la empresa cordobesa Aceites y Energía Santamaría  no han cobrado los atrasos de la actualización salarial porque en el convenio colectivo del sector aparece el término “trabajadores”, en masculino, y no “trabajadoras”. Por este motivo, sus compañeros hombres sí han percibido en sus nóminas esos complementos. Ellas no. Estamos ante una discriminación flagrante y escandalosa.

Más escandalosa es, si cabe, la respuesta que ha dado la RAE a través de las redes sociales, a quienes han planteado el asunto y han querido saber si el lenguaje inclusivo sirve o no para algo. “Quizá la insistencia en afirmar que el masculino genérico invisibiliza a la mujer trae lamentables confusiones”.

Flaco favor nos hace la RAE a las mujeres con afirmaciones de este calado. ¿Debemos de dejar de insistir en la necesidad de utilizar un lenguaje que incluya a todas las personas sean del sexo que sean? Imagino que serán muchos, y el nombre de algún Académico concreto se me viene a la cabeza de inmediato, los que se hayan tomado a broma la acción de los responsables de esa empresa en la que solo hay empleadas tres mujeres.  No es una cuestión económica la que provoca que ellas no cobren, ha sido únicamente una cuestión de sexo. Ellos sí, ellas no.

No hubiera estado mal que los hombres de la empresa, viendo que sus compañeras no recibían sus atrasos, se hubieran solidarizado con ellas. No sucedió. Ha tenido que ser la presión social la que ha puesto a la empresa entre la espada y la pared y la que ha logrado que las tres trabajadoras cobren lo que le adeudan.

La perspectiva de género y el lenguaje inclusivo tienen que estar presentes también el los convenios laborales. Por necesidad, por rigor, por igualdad y para que los machitos no se escuden en el lenguaje para seguir con esta rancia discriminación.

 

 

2 comentarios sobre “TrabajadorEs y trabajadorAs”

  1. Trabajadores son el 95% de los que mueren en accidentes laborales ( 587 en el Estado en 2017), mas un % equiparable de mutilados e incapacitados laborales y trabajadoras son el 5% de los que mueren en accidentes laborales ( 32) . Pero claro, de este tema no interesa hablar

  2. Entiendo que la respuesta de la RAE no es más que un comentario jocoso, y de mal gusto dado el contexto en el que lo hace, frente al reciente habito de duplicar siempre las palabras (los y las, etc.). ¿Qué es más inclusivo, hacer una distinción constante de ambos sexos haciendo hincapié en la diferencia entre ellos o entender que una única palabra (sea del género gramatical que sea) engloba a los dos sin distinción?

    En cualquier caso, sin querer restar importancia al uso del lenguaje, lo realmente grave es la forma de actuar de la empresa. Actuaciones de este tipo deberían tener como respuesta una sanción ejemplar.

    Un saludo,

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