Fútbol, las paradojas

A pocos días de que comience el Mundial de Fútbol en Rusia vamos conociendo algunos de datos que cuando se confrontan, escandalizan.

La semana pasada se reunieron el presidente de la RFEF, Luis Rubiales, y el capitán de la selección española, Sergio Ramos, para fijar las primas que cobrarán en este Mundial. Cada jugador de la selección española percibiría casi 884.000 euros en caso de que España consiga la Copa del Mundo el próximo 15 de julio. Este dinero sale de los 38 millones de dólares (unos 35 millones de euros) que la FIFA le pagaría a la Federación Española en caso de ganar este Mundial. De esa cantidad, casi 25 millones de euros irían para pagar esta prima, mientras que los otros 10 millones se quedarían en las arcas de la Federación.

Mientras, en Qatar (Sede del Mundial en 2022) los trabajos para construir las sedes que albergarán los encuentros futbolísticos siguen a buen ritmo y con escasas garantías de seguridad para quienes las erigen. La inmensa mayoría son nepalíes a los que se aplica la “Kafala”, un sistema empleado para retenerlos y que significa quitarles el pasaporte para impedirles regresar a su país. En cuanto a sus jornadas laborales hay que hablar de entre 16 y 18 horas todos los días de la semana, sin descanso. Soportan temperaturas que llegan a los 50 grados y viven en habitáculos proporcionados por sus patronos en los que no hay ni las mínimas condiciones higiénicas.

Incluso la Premio Nobel Rigoberta Menchú ha interpelado a la FIFA para que no mire hacia otro lado. Lo hace atendiendo a la defensa de los derechos humanos y también a los valores nobles del deporte. No piden que quienes construyen las infraestructuras dejen de ganar dinero, pero sí que que no se haga a cualquier precio.

También Amnistía Internacional ha calificado al de Qatar como “el mundial donde todos pierden”. Ha cifrado en dos millones de nepalíes los fallecidos en ese país como consecuencia de la pésima situación laboral.

Son las paradojas del fútbol. Unos negociando primas estratosféricas y otros construyendo con sangre, sudor, malas condiciones de vida y escaso salario los estadios en los que otros se harán multimillonarios.

 

 

 

 

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