El pasaporte a la libertad de la manada

El caso de “la manada” está generando tal indignación que será difícil, ojalá, que otra causa judicial provoque la misma reacción. Desde que sucedieron los hechos, aquel 7 de julio de 2016, hasta hoy, no ha habido resolución judicial en torno al caso que haya sido aceptada con normalidad. Claro, donde no la hay, no puede encontrarse.

Después de que se ratificase la libertad provisional para los abusadores hasta que la sentencia sea firme (legalmente podrían continuar en prisión), nos encontramos con que uno de ellos se saltó una de las medidas cautelares e intentó hacerse un pasaporte. Puede que lo necesite para moverse por su barrio, quién sabe. Y nos encontramos, otra vez, con que la Justicia pasa por alto esta violación de la norma y le permite seguir en libertad.

Entre las muchas reacciones que ha suscitado esta decisión, me importan especialmente las de los y las abogadas que llevan mucho tiempo trabajando en los tribunales. Aseguran que no recuerdan una sola vez en la que un condenado haya quebrantado de forma tan flagrante una medida cautelar y el tribunal lo haya dejado en libertad.

Viendo el seguimiento que los medios de comunicación estamos haciendo del caso “la manada”, me revuelve especialmente ver como cada día hay periodistas apostados en las puertas del juzgado a la espera de sacar una frase a alguno de los delincuentes. Se acercan a ellos, les tratan con respeto y educación, les preguntan por su estado físico y emocional… No pretendo que se falte al respeto a nadie pero sí que hay quien se merece, al menos, indiferencia.

“Antonio, ¿qué tal estás? ¿estás tranquilo? ¿va todo bien?” Como si fuese una víctima. No, la víctima no va cada semana al juzgado. La joven abusada,según la justicia, asistirá tan atónita como el resto a una serie de decisiones judiciales muy difíciles de entender.

Entre otros, el Ayuntamiento de Pamplona recurrirá el auto que no modifica la situación de libertad provisional del encausado porque ya cuando solicitó su nueva entrada en prisión lo hacia al entender que el riesgo de fuga se había confirmado. Es inexplicable el comportamiento de esa persona si no prepara una fuga, aseguran.

Lamentablemente aún nos quedan más resoluciones judiciales que escuchar en este caso. Mientras, el intento de conseguir unas frases que llevar a la tele de alguno de los implicados los vuelve a presentar como buenos chicos que no tuvieron culpa de nada. Nos hacen olvidar que la petición de 9 años de prisión sigue estando ahí.

No les demos pábulo, que bastante les están dando desde una justicia que nos ha hecho sentir a las mujeres aún más desprotegidas.

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