#StopPseudociencias

El verano nos da para detenernos en historias que se publican en los medios y a las que “en temporada” les prestamos una atención bastante más difusa. Encontramos un poco de todo, pero lo que me sorprende es la cantidad de informaciones en las que la salud es la protagonista pero no desde un punto de vista científico sino todo lo contrario.

Me ha estremecido ver, como al resto de mundo supongo, la imagen del pecho de una mujer que publicó en sus redes sociales el doctor Josep Trueta, oncólogo en Hospital Universitario de Girona. La fotografía mostraba una mama afectada por un cáncer de mama triple negativo -el más virulento y peligroso de estos carcinomas- en avanzado estado de metástasis. La mujer -que no había cumplido los 40 años y falleció en el hospital- había abandonado los tratamientos de radioterapia, quimioterapia y cirugía en favor de “tratamientos alternativos” promulgados por un curandero.

En su tuit, el doctor decía: “En una guardia una mujer acude por fiebre. Cáncer de mama en tratamiento con “terapias alternativas”. ¿Y tu terapeuta alternativo qué te dice de tu tumor?-Dice que si sale hacia afuera es bueno porque significa que se está oxigenando. #StopPseudociencias”

Al día siguiente de conocer esta terrible noticia, nos encontramos con esta otra en la que miles de personas han pedido beber el líquido encontrado en el gran sarcófago negro de Alejandría. El líquido rojizo en el que flotan las tres momias del sarcófago es básicamente una mezcla de aguas fecales con el caldo putrefacto que haya podido derivar de tres cadáveres momificados disolviéndose durante décadas. Hay quien se lo quiere beber porque creen que les librará de enfermedades y males de todo tipo. Incluso se ha abierto una petición en change.org pidiendo que se permita beber ese “líquido sagrado”.

Mucho más cerca, en la páginas digitales de cualquier periódico, nos topamos con anuncios en los que se muestra una figura, generalmente femenina, en la que se cuenta que ha pasado de 100 kilos a 60 en menos que canta un gallo. Es más, un supuesto científico de la Universidad de Ohoi, asegura que con el líquido que ha creado se eliminan tres kilos de acúmulos perjudiciales del intestino solo dos horas después de tomarlo.

¿Qué tiene la pseudociencia para que nos la creamos? Fuerza ante la desesperación, ni más ni menos. Último recurso. Última oportunidad de conseguir aquello que queremos. Lo malo es que en verdad significa lo último de todo para quienes se ponen en manos de charlatanes y embaucadores. Como a la mujer de cuyo pecho hablábamos al principio de este post, la muerte cierta es casi la única opción que nos ofrecen.

#StopPseudociencias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *