Dimisionarios

Llevamos tanto tiempo viendo cómo se suceden los escándalos en política, y con políticos/as como protagonistas, sin que nada pase que ahora, con dos dimisiones ministeriales en apenas cien días, convertimos a los dimisionarios en héroes.

Hay una cierta tendencia en este país a quedarse en la superficie. Tras la dimisión ayer de la ministra Montón, el sentir general es que “al menos ha dimitido”. Lo mismo sucedió con Huertas. Quizá lo que debiéramos analizar es cómo un gobierno creado en tiempo récord y conformado por diecisiete ministros/as, ya ha perdido a dos. Sí, les honra haber abandonado su cargo conocidas sus irregularidades, pero han tenido que ser los medios de comunicación quienes las han destapado. Las tenías bien guardadas bajo la alfombra.

Oír la palabra máster relacionada con algún cargo público y que los presidentes se echen a temblar es todo uno. Pero no son los únicos. El alumnado de los másteres cursados en algunas universidades también tiemblan al saber que cuando presenten su título en una empresa, un halo de sospecha va a recorrer su documentación. Cierto es que hasta el momento han sido personas con buena proyección política y poco tiempo disponible las que han cometido las irregularidades. O puede que efectivamente solo hayan seguido las instrucciones de alguien que les ha dicho eso tan español de “esto te lo arreglo yo y no pasa nada”. Lo malo es que a quienes se les supone una honradez del 100%, aquellos/as que quieren dedicarse a la cosa pública, también admiten chanchullos. No vale decir que han seguido lo que la Universidad les ha dicho. Saben, o debían saberlo, que cursar estudios fuera de plazo, no presentarse a las clases obligatoriamente presenciales o copiar, incluso de la wikipedia, diecinueve páginas de las cuarenta y dos que tiene tu trabajo de fin de máster es una tremenda irregularidad.

De todo esto yo me quedo con el trabajo de los medios de comunicación que una vez más han demostrado ser garantes de la libertad. Claro que esto no siempre es así y sabemos de las ataduras de los grandes grupos de comunicación a los políticos, pero saber que hay periodistas investigando y publicando lo que pasa entre bambalinas sea en el partido que sea, puede llevar a la ciudadanía a reconciliarse con el periodismo, con el buen periodismo.

La pregunta está en el aire. Me recuerda a la película de los “Diez negritos”. ¿Quien será el o la siguiente?

Un comentario sobre “Dimisionarios”

  1. Detrás de todos estos casos subyace, además del tema principal que es el de la escasa categoría de la clase política (y no política), un tema que debería ponerse encima de la mesa.
    El del negocio de los masters y estos títulos de post-grado.

    Es falso que los masters se regalen. Los masters…se pagan. Y el que tiene dinero…obtiene un master…porque lo paga y algunos a precio de kokotxa.. Y si pagas por algo…obtienes ese algo. Es lógico.

    Sé que estaré siendo injusto con mucha gente que además de pagarlo se ha currado su master, le ha echado sus horas, sus codos, ha hecho los trabajos, etc. Pero un master…es lo que es…un producto comercial.
    Y en una relación comercial pues vendedor (la universidad o instituto de estudios de turno) y comprador…tienden a llevarse bien y a que se consuma la operación comercial. Tú pagas…yo te doy un título de post grado para que se aun valor añadido a tu CV.
    Y estoy seguro de que no sólo politicos relevantes de todo signo han tenido facilidades sino que muchísimos estudiantes anónimos que han necesitado, por las razones que sean, flexibilidad en las condiciones de realización del master.
    Por tanto hay otro problema de fondo que acepta a todo loque gira alrededor de los “masters”.
    Hay un enfermedad que padecemos que se llama titulitis. La desproporción del peso de las reseñas a títulos en el CV por encima de la valía real (aunque creo que eso empiea a cambiar y estos casos aceleran ese cambio).
    Y…nos vamos a rilar el día que se metan con los títulos de idiomas y el “nivel alto” o “nivel medio” de los CVs.

    Ayer en la TV demostraron que partes de sus trabajos estaban copiados literalmente de otros textos y trabajos ya publicados en internet.
    Y vuelvo a lo mismo; apuesto a que eso sucede en miles y miles y miles y miles de casos de trabajos de este tipo.
    Y ese es otro problema de fondo; somos unos jetas y unos lisos: los políticos y los no políticos.

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