Esme quiere ser bombera

Ha corrido como la pólvora la historia de Esme, la niña que quiere ser bombera pero que presupone que para eso tiene que convertirse en chico. ¿Por qué? Pues porque las mujeres bomberas no existen ya que nunca han aparecido en los libros.

El caso es que la niña Esme llegó una tarde a casa y le dijo a su madre que quería ser chico. Hannah Summers, la madre, se quedó impresionada, más aún al conocer la razón por la que la niña preferiría tener otro sexo. Simplemente quería el cambio para dedicarse a una profesión de hombres: bombero. Esme creía que las mujeres bomberas no existían porque no aparecen nunca en los libros y por lo tanto pensaba que solo ellos podían dedicarse a esta profesión.

La madre publicó así la historia en twitter: «Mi hija de cuatro años vino a casa ayer y dijo que deseaba ser un niño para poder ser bombero.Cuando le dije ‘las niñas también pueden ser bomberos’, ella dijo ‘pero he visto en los libros que todos son niños y no quiero ser la única chica'».

La respuesta fue inmediata: mujeres bomberas de todas las partes del planeta han enviado vídeos y mensajes a Esme para demostrarle que existen y que ella puede llegar a serlo sin convertirse en un chico.

Afortunadamente, si buscamos en el diccionario de la RAE la palabra bombero/ra (que así aparece en el libro de la lengua) ya habla de «persona» que tienen por oficio extinguir incendios y prestar ayuda en otros siniestros. Persona, sin distinguir entre hombre o mujer.

En lo últimos años hemos visto como las carreras científicas, por ejemplo, adolecen de falta de mujeres porque  ellas tienen interiorizado que son estudios masculinos. Es un grave problema este que tiene su raíz en la falta de referentes femeninos. Si, como a Esme, la historia y los libros ocultan a las mujeres científicas, las niñas de hoy no querrán ser científicas mañana.

Cuando la semana pasada se llenó el campo de San Mamés, con casi 50.000 personas viendo un partido de fútbol femenino, lo primero que pensé fue en la importancia que ese llenazo tenía para que las niñas tuviesen referentes femeninos en el fútbol en particular y en el deporte en general.

Es imprescindible que los libros, los medios, lo que contamos, lo hagamos con perspectiva de género y sabiendo que de lo que proyectemos depende que la igualdad pase a ser algo «normal y natural».

Eso sí, ahora que llegan los carnavales, también convendría denunciar el giro sexista que se les da a algunas profesiones al convertirlas en disfraces. Policías, bomberas o enfermeras, por ejemplo, que más que representar a un colectivo profesional representan a eso que ahora se llama «salón erótico». No hay más que ver la imagen que ilustra este post. Patético.

 

 

 

 

5 comentarios sobre “Esme quiere ser bombera”

  1. Para tener 4 años está muy crecidita, desafortunada elección de una foto de un catálogo de disfraces, que aprovecho para decir que son sexistas a más no poder, justo lo que en el artículo se trata de evitar (¿o no?)

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