104 manadas

«Te toca a ti, 15 minutos cada uno y no tardes». Esta es la frase que uno de los violadores de una niña de 14 años en Manresa decía a los otros seis acusados de «abusos sexuales». La víctima declara hoy, junto a testigos claves del caso, en un juicio en el que la Fiscalía pedirá penas de entre diez y doce años de cárcel por violar presuntamente por turnos a la joven, que estaba ebria, en un botellón en una fábrica abandonada. Sin embargo, no descarta elevar el caso a agresión sexual si de la declaración de la joven se desprende que fue sometida mediante violencia o intimidación.

De nuevo, la manada a juicio. Otra manada. Y ya son 104, sí, 104, las manadas denunciadas desde el año 2016.

Hay una página web, www.geoviolenciasexual.com, que ha hecho el trabajo de recopilar todas las informaciones publicadas en medios de comunicación sobre agresiones sexuales a mujeres por parte de grupos de hombres.

Los datos, hasta el mes de marzo, no pueden ser más estremecedores. Son estos:

. En lo que va de 2019 se han registrado 14 agresiones sexuales múltiples: cinco en el mes de enero, seis en febrero y tres en lo que va de marzo.

  • De los 104 casos documentados, una de cada cuatro agresiones sexuales múltiples tuvo lugar en Andalucía (el 24%). Otro 17,3% se registra en la Comunidad Valenciana y otro 14,4%, en Cataluña.
  • Las cuatro provincias con más casos son Barcelona (con 10 casos), Málaga (con nueve casos) y Valencia y Alicante (con ocho casos).
  • Desde 2016, dos de cada tres agresiones sexuales múltiples fueron violaciones consumadas (el 62,5%), mientras que el 37,5% restante fueron otro tipo de agresiones sexuales múltiples.
  • Más de la mitad de las agresiones sexuales múltiples registradas en 2018 fueron perpetradas por grupos de dos o tres varones (54,8%). Tres de cada cuatro, por grupos de hasta cuatro varones (75%).
  • En las 104 agresiones sexuales múltiples conocidas se han registrado al menos 356 agresores sexuales, aunque en cinco casos se desconoce el número exacto de atacantes. Al menos 87 eran menores de edad cuando perpetraron las agresiones (el 24,4%): uno de cada cuatro.
  • Por su parte, de las 111 víctimas registradas, una de cada tres eran menores de edad (40 de ellas, el 36%).
  • Más de la mitad de las agresiones sexuales múltiples registradas desde 2016 fueron perpetradas de madrugada (54 de los 104 casos, el 52%).
  • El 13,5% de las agresiones sexuales múltiples conocidas desde 2016 fueron pornificadas por los agresores: consta al menos una fotografía o grabación a la víctima.

Este último punto es especialmente grabe porque denota una conducta muy fácilmente reproducible e imitable. Byung-Chul Han, catedrático de Filosofía en la Universidad de Berlín, hablaba hace pocos días de la pornografía como un mal de la sociedad, que hace desaparecer la seducción, la comunicación y se convierte en algo obsceno donde los cuerpos se cosifican y las mujeres aparecen vejadas, humilladas y violentadas. Aseguraba a el diario El País que la normalización de esto es alarmante. Los hechos se graban y difunden construyendo un Arco del Triunfo virtual que provoca el vítore de lo que es atroz. No es el primer especialista que habla de ese sentimiento de poder que infiere a los violadores la posibilidad de enseñar su «obra».

Tenemos un grave problema con el uso que hacemos de la pornografía, a la que se acercan por cierto niños incluso menores de 12 años. Pero no es el único. La educación en valores de respeto e igualdad es primordial para que ese número de manadas no siga careciendo.

Por cierto, las cadenas de televisión también deberían vigilar las películas que emiten. Ayer mismo una cadena emitía «Resacón en Las Vegas», película en la que se gesta «La manada» como símbolo de grupo de hombres dispuestos a todo y que tienen como lema aquello de «lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas». Uno de los protagonistas de la peli es el que hace esa especie de ritual manada utilizando incluso ese término. Tampoco me gusta que se de pábulo a la «droga de la violación» como si tal cosa. Puede que sea una comparación no muy acertada y que sí, sea una peli gamberra, pero da pistas de un comportamiento que, en la mayoría de los casos, acaban pagando las mujeres.

La víctima de la manada de Pamplona nos lo pedía hace unos días: denunciad, no dejéis que esos tipejos ganen. Recogemos el guante.

3 comentarios sobre “104 manadas”

  1. Me parece ir muy lejos pretender establecer cierta conexión entre esa película y las salvajadas de violaciones y agresiones que se relacionan.
    Que los violadores de Pamplona (o tantos otros) tomaran prestado ese término creo que no significa absolutamente nada.
    Creo que plantearse la censura (es decir; cuestionar que se emitan películas como esa) nos desliza por unos terrenos bastante delicados.
    ¿Todo porque esa gentuza decidiera ponerse ese nombre? ¿Porque el contenido de la película no es edificante, no transmite valores positivos? Pues claro que no los transmite. Es ficción, es gamberrada, es humor (por cierto; me parece una castaña de peli, un tipo de humor simplón que gustará en yankilandia pero que no me llega) y cuando en relación con otro tipo de temáticas aceptamos que el humor tiene que ser transgresor y escandalizar un poquito…a lo mejor hay que darse cuenta de que aceptamos siempre mucho mejor que se escandalice y transgreda hacia los demás y nos cuesta más cuando nos chirría a nosotros.

    Te hago la pregunta con un ejemplo más cercano: ¿Prohibirías la emisión de la película «Airbag» de Juanma Bajo Ulloa? Porque es muy parecida; humor y gamberradas a cuenta de la prostitución, drogas y un grupo de hombres de despedida de soltero dispuestos a todo por todos los «puticlubs» de la cornisa cantábrica.

    ¿Crees que Juanma Bajo Ulloa, o Alberto San Juan, o Karra Elejalde….comparten la forma de pensar de «la manada» o quieren bromear de forma inspiradora hacia ese tipo de gente?

    Evidentemente el tema es complejo. Hay inercias arraigadas de las que quizás no nos damos cuenta y es necesario llamar la atención sobre ello e incidir e incidir en la educación, en contrarrestar esas inercias pero no se debe caer, creo, en coartar la libertad de expresión o de creación ni establecer esas relaciones de causa-efecto de forma tan elemental.

    1. No prohibiría no, pero en un momento como este me produce mucho rechazo ver pelis en las que se habla de manadas y de drogas para violar, que también aparecen en la película. Puede que sea desafortunada la comparación pero no me gusta que se hable de esas cosas como símbolo de diversión masculina. Gracias Larry!

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