18 semanas de baja

Pues ya está. Los empleados públicos que trabajan en Educación, Osakidetza, Ertzaintza, Justicia y Administración General Vasca pueden solicitar 18 semanas de permiso para el cuidado de sus descendientes por parto, adopción, acogimiento o subrogación. Esta última opción, la gestación por subrogación, es la que me genera algunas dudas al ser una práctica prohibida en España. Sí que Euskadi puede regular las bajas de sus funcionarios pero me inquieta saber que se une está forma de ser padre o madre a otras opciones absolutamente reguladas y legales como el acogimiento o la adopción. La gestación subrogada no está regulada en España porque está directamente prohibida y por lo tanto no hay nada que regular salvo que la sociedad o las fuerzas políticas como sus representantes así lo exijan. Digo que me inquieta porque incluirla en el mismo grupo que el parto, la adopción o el acogimiento significa que algo que genera un gran rechazo social como son los vientres de alquiler, se va normalizando por la vía de los hechos.

Este es uno de los hilos de los que tirar para hablar de esas 18 semanas de baja para los hombres funcionarios vascos que hayan sido padres. Sin embargo yo quería referirme a una corriente de opinión que asegura que ese aumento de semanas libres debería destinarse a las mujeres y no a los hombres. Quienes defienden esta postura aseguran que el vínculo que se establece entre la madre y su retoño es el que hay que proteger y alargar en la medida de lo posible porque el hombre es, en este caso, casi un mero espectador.

A quien utiliza este argumento como defensor de una larga baja para la mujer y una mucho más corta para el hombre, yo le digo que está utilizando un postulado tramposo. Seguir manteniendo la diferencia entre el hombre y la mujer a la hora de coger este tipo de licencia no hace más que perpetuar el papel de la mujer como cuidadora y el del hombre como el que trabaja fuera de casa porque ha de ser el sustento del hogar. Lo que antes se llamaba el cabeza de familia, vamos.

Yo defiendo este tipo de medidas porque suponen un salto cualitativo en materia de igualdad plena de mujeres y hombres, y contribuye a corregir el desequilibrio que supone el reparto desigual de tareas de cuidado de hijos e hijas entre ambos sexos.
En la actualidad, el 96% de los permisos parentales los cogen las mujeres y el cuidado de los niños/as es asumido en un 90% por las mujeres. Facilitar que tanto hombres como mujeres tengan tiempo para dedicárselo a sus recién nacidos facilita la conciliación, fomenta la natalidad y contribuye al bienestar tanto de hombres como de mujeres.

Eso sí, ahora hace falta que esos hombres que acceden a sus 18 semanas de baja se ocupen efectivamente del cuidado de sus hijos/as y que la responabilidad sea «corresponsabilidad», es decir, que ellos se sumen al carro y salvo el amamantar, si es que se hace, el resto sea un trabajo compartido. Ganamos nosotras, ganan ellos y ganas nuestros relevos generacionales, que buena falta nos hacen.

Un comentario sobre “18 semanas de baja”

  1. Totalmente de acuerdo en lo referente a la gestación subrogada, tampoco creo que haya nada que regular.

    Respecto a si el aumento de semanas libres debería destinarse al hombre o a la mujer, tengo que reconocer que tengo un pequeño dilema. Desde el punto de vista de la igualdad no hay duda que lo efectivo es destinárselas al padre; desde el punto de vista del bebé creo que sería mejor alargar la de la madre al menos hasta los 6 meses. He sido, y soy, un padre participativo en todo lo referente a mis hijos pero aún así tengo que reconocer que en los primeros meses de vida, aunque yo no haya sido ni mucho menos un mero espectador, la persona de referencia para el bebé es la madre; con mucha diferencia.

    Un saludo,

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