Registros incompletos

La semana en la que se celebra «La noche violeta», con llamamientos en todo el país a movilizarse ante la emergencia en la que se ha convertido la lacra de la violencia hacia las mujeres, se cierra con la fatídica cifra de 41 mujeres asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas. El año pasado por estas fechas se contabilizaban 26 asesinadas. Algo estamos haciendo mal para que lejos de disminuir, los asesinatos aumenten.

Desde el año 2003, cuando empezó el recuento oficial, 1.016 han muerto víctimas de sus novios, maridos, amantes o lo que sea. Asesinadas.

Sin embargo son muchas más. Y lo son porque solo se contabilizan como víctimas de la violencia de género aquellas que mueren a manos de sus parejas o exparejas. El resto de familiares, cuñadas, suegras, abuelas etc, no constan en las estadísticas oficiales.

En el año 2017, el Pacto de Estado contra la Violencia de Género apuntó entre sus intenciones visibilizar a las víctimas indirectas entre las que se incluyen a familiares y amistades de las mujeres asesinadas. Sin embargo este recuento no se ha puesto en marcha. Está pendiente desde hace más de un año. Quien lo prepara es el Ministerio de Igualdad y amplía el concepto de violencia de género también a mujeres asesinadas por hombres con los que no tenían una relación sentimental pero que fueron agredidas “por el hecho de ser mujeres”. Resulta indignante que si una prostituta es agredida o asesinada no se considere violencia de género o que tampoco lo sean los asesinatos, por ejemplo, de Laura Luelmo o Diana Quer porque sus agresores eran extraños.

Hay ya asociaciones, tanto feministas como de juristas, que están reclamando no ya un Pacto de Estado Contra la Violencia de Género sino contra el machismo. Recuerdan que cuando se creó el Pacto de Estado contra el Terrorismo lo fue contra el terrorismo en sí y no contra los atentados terroristas. No les falta razón aunque a estas alturas y visto lo visto, con que se tomen medidas reales para frenar este feminicidio nos damos por satisfechas.

Esta semana, el asesino confeso de Pontevedra mató a su exmujer, a su excuñada y a su exsuegra delante de sus dos hijos, de cuatro y siete años de edad. Solo su exmujer y sus niños quedarán registrados como víctimas. Y no, no hubo tres víctimas del machismo. Hubo cinco.

Un comentario sobre “Registros incompletos”

  1. Los asesinatos sean de carácter personales, amorosos, políticos, religiosos, etc son deleznables.
    El contabilizar solamente una parte de dichos asesinatos y el machaqueo que hace la prensa y medios de comunicación sobre los hombres en general no creo sea el modo de lograr para esa lacra que es la violencia.
    Mejor seria educar en el respeto, la comprensión y valor de la vida de cualquier ser humano.

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