Greta Thurnberg

A la joven activista medioambiental Greta Thurnberg le está cayendo la del pulpo desde su participación en la Cumbre para la Acción Climática de Naciones Unidas. Las redes sociales, especialmente aquellas utilizadas para poner en solfa absolutamente todo, twitter por ejemplo, han abierto la veda contra una niña a la que la lucha contra el cambio climático ha convertido en icono de tantos y tantas jóvenes en todo el mundo.

Lo cierto es que a mi también me causa una importante contradicción de pensamiento escuchar a esta muchacha. Por una parte admiro su valor de aglutinar a la masa joven y el trabajo que está haciendo por tirarnos de las orejas y hacernos responsables de la muerte lenta del planeta. Sin embargo nunca me han gustado las causas con niños/as como protagonistas. Siempre veo detrás, no puedo evitarlo, la mano adulta que maneja los hilos de sus argumentos. Y se por experiencia que a los 16 años el conocimiento que se tiene de las cosas es bastante vago y los lemas esgrimidos bastante manidos.

Hay que valorar, y valoro, que miles de jóvenes salgan a la calle cada semana respondiendo a la llamada de Greta, pero creo que alguien debiera decirle a la joven que lo útil en su caso sería dar lo que ahora se llaman «tips», es decir consejos en lenguaje joven, acerca de lo que pueden hacer por salvar el planeta.

Es muy triste ver cómo quienes asisten a las convocatorias lanzadas por la joven Thurnberg van pegados a su teléfono móvil, un aparato que cambian casi cada año y cuyo cambio está acabando con las reservas del mineral coltan en África. O mirar su vestimenta y comprobar que las prendas que les cubren son de bajo coste, camisetas de cinco euros compradas el día anterior y que con poca probabilidad llegarán a la semana siguiente en uso. Para su elaboración se ha explotado laboralmente a cientos de mujeres, se han gastado miles y miles de litros de agua (casi 4.000 en el caso de unos vaqueros) y para llegar a su destino han volado centenares de kilómetros en un medio de transporte altamente contaminante como es el avión. Y no te digo nada si la compra es online; envios y devoluciones de prendas están ocasionando una huella en el planeta mucho mayor que la que dejan industrias consideradas el demonio por el movimiento ecologista. Para terminar la manifestación de los viernes, y como fin de fiesta, visita a un restaurante de comida rápida que acaba de llegar desde la otra punta del planeta y que está acabando con los agricultores y ganaderos de kilómetro cero.

Total, que la iniciativa de Greta Thurnberg es loable como toque de atención hacia sus congéneres pero no, yo no voy a sentirme responsable en exclusiva de la caótica situación medioambiental de la tierra. Es más, me preocupo, como tantas otras personas, de lanzar un mensaje de cuidado de nuestro medio ambiente, especialmente con mis actos diarios: ahorro de energía y de agua, consumo de productos de cercanía, compras en comercios locales, prensas de vestir de larga duración, etc, etc, etc.

Hay importantísimos ambientalistas que están sufriendo en sus carnes el hostigamiento de los mandatarios por lanzar sus mensajes y sus investigaciones. Por poner un ejemplo, en el último año en Brasil 14 ambientalistas (11 de ellos indígenas) han sido asesinados. No se si Greta y sus seguidores conocerán el dato o si serán capaces de dar el nombre de uno de ellos.

Creo que Greta debe volver al colegio, formarse y trasladar sus conocimientos a las futuras generaciones. Ese será su legado. Mientras tanto puede poner en práctica sus mensajes y no aparecer en fotografías comiendo fast food en recipientes de plástico no biodegradable.

Nunca me han gustado los programas con menores como protagonistas, no.

7 comentarios sobre “Greta Thurnberg”

  1. El primer artículo que te leo con el que estoy casi totalmente de acuerdo. No te esconderé que pensaba que ibas a salir con el monotema de «la primera mujer que… blablabla lo que sea…».

    Me alegro de que también escribas artículos en los que la cuestión de género no sea el principal argumento, y que enfoques el problema de fondo del consumismo descontrolado y la globalización explotadora como problemas con los que esta persona debiera dar ejemplo de manera original y atractiva que cale en las conciencias de los jóvenes.

    Pero me temo que al igual que en el periodismo lo que vende es el titular sensacionalista y no el análisis y las soluciones responsables.

    1. Suelo decir que ejercer el feminismo es muy cansado. Sí, efectivamente algunos lo llaman el monotema pero alguien tiene que decirlo. He escrito muchos artículos que nada tienen que ver con la igualdad pero el día a día nos lleva a quienes queremos un mundo justo y equitativo a tener que denunciar cientos de situaciones que nos gustaria no tener que traer aquí. Ojalá no fuese necesario. GRacias por leer.

  2. Muy buen artículo, totalmente de acuerdo contigo. Lo primero que me ha llamado la atención de la foto es ver la cantidad de plásticos que hay sobre la mesa. Me parece muy bien que la juventud se implique en salvar un planeta que va a quedar para ell@s, pero también deben mirar un poco su día a día y la cantidad de cosas innecesarias que tienen.

  3. Estimada Begoña,

    No creo que los seguidores de Greta, entre los que de alguna manera me incluyo a pesar de haber dejado la juventud atrás hace muchos años, seamos los únicos culpables de los problemas generados por la minería del coltán, de la contaminación generada por la aviación o de la compra por Internet. Sí me manifiesto ignorante del dato que das sobre la muerte de 14 ambientalistas en Brasil el último año y agradezco la información, pero no creo que esta ignorancia sea un argumento para criticar a nadie.

    Reprobar a Greta y a sus seguidores no es el camino para resolver los grandes problemas que parece que va a traer el cambio climático. Es cierto que Greta no es una experta en cambio climático, ni puede serlo con dieciséis años ni ella dice que lo sea, pero habla sobre ello porque se fía de lo que dice la mayor parte de la comunidad científica.

    Lo que está haciendo Greta es decir «how dare you» a los gobernantes que no hacen nada contra el cambio climático. Esta expresión en inglés significa «cómo os atrevéis», pero sólo se suele usar en un contexto de gran enfado. Viéndole la cara al decir esta frase estos días en la ONU hace pensar que no está actuando, que siente lo que dice.

    Lo que pretende Greta no es, efectivamente, dar «tips» a nadie sobre cómo reducir el cambio climático, para eso ya hay muchos expertos y organizaciones dedicadas a ello. Aún así, el haber cruzado el Atlántico hasta Nueva York sin usar combustibles fósiles y el haber ido a visitar al Papa a Roma desde Suecia en tren sí da algunas pistas de lo que se debe y no se debe hacer para combatir el problema.

    Es posible que la celebridad de Greta sea efímera, que dentro de unos años (o meses, porque las modas pasan cada vez más rápido) no se hable de ella, pero no por eso tiene menos mérito su mensaje de estos días. Yo espero que lo que está sembrando hoy de frutos alguna vez.

    Por último, que Greta debería estar en el colegio lo dice ella misma, «I shouldn’t be up here, I should be back in school», así que, en eso, estáis las dos de acuerdo.

    Un saludo,

  4. Totalmente de acuerdo.Los jóvenes que fueron el domingo en Bilbao a la manifestación por la mañana contra el Cambio Climático son los mismos que a la tarde fueron a San Mamés y dejaron el entorno como un bebedero de patos.Hay mucha pose y búsqueda de banderas globales en todo este posicionamiento que no es nuevo.
    Nada de lo que dice Greta es una novedad solo que lo dice ella,una joven de quince años que va en veleto(¿quién lo paga?) a Nueva York.
    Y no me gusta la cara de odio al soltar sus consignas .Se consigue más con una sonrisa.

  5. zorionak por esta entrada del blog Begoña… en ese párrafo que empieza con Es muy triste… se resumen tantas cosas sobre la pretensión de luchar contra el cambio climático sin cambiar un milímetro nuestra manera de vivir… lan bikaina

  6. Hola Begoña,

    Con Greta se meten en las redes sociales desde el principio. Nada nuevo. Críticos (incluso ‘haters’ ) los ha habido siempre y así seguirá . Afortunadamente ella es lo suficientemente fuerte para ignorarles y apoyarse en los cientos de miles que alabamos su acción.

    No entiendo por qué te causa una contradicción el hecho de que tenga sólo 16 años. Hay personas mucho mas lúcidas y sabias a esa edad que otras en plena madurez adulta. Discriminamos por sexo, discriminamos por raza, por credo, por clase social y ahora también por edad (¿) Si su mensaje te parece legítimo, si su actuación consigue sacarnos a muchos de nuestro letargo respecto a este tema e incluso hacer que cambiemos aunque sea en pequeños detalles nuestro día a día, si los argumentos que esgrime están refrendados por organismos reputados que están precisamente para eso, para informar, y alertar; ¿por qué no simplemente aceptar lo que es evidente?.

    ¿A qué mano adulta detrás de Greta te refieres? A sus padres, entorno familiar, organizaciones ecologistas? Lo normal es que una joven con esta forma de pensar y actuar provenga de un entorno familiar sensible con el tema. Por lo tanto tiene unos padres que apoyan (que le dejan) no ir a clase y que tome parte activa en su misión de activista. ¿Le ayudan además a preparar los discursos? ¿A buscar información? ¿No lo haría cualquier padre/madre?

    Calificas sus argumentos como manidos (sobados, trasnochados, trillados..). Greta repite los datos que la ciencia aporta: las hectáreas dedicadas a ganadería intensiva, los niveles de emisiones de gases invernadero, la contaminación de los acuíferos, la desaparición de las especies, el abuso de los recursos del planeta etc. etc. y nos pregunta que hasta cuándo. ¿Cómo quieres que cambie de argumentos? ¿No repiten también lo mismo los pensionistas? ¿o los que defienden el lazo morado? ¿O quienes se oponen a la inmigración? Los argumentos son los que son.

    Greta, como bien dices, ha conseguido movilizar a miles de jóvenes y no tan jóvenes en todo el planeta. Su forma de vida esta llena de esos ‘tips’ que mencionas, y a los que hace alusión también Álvaro (en los comentarios anteriores). Nada mejor que dar ejemplo. Además, no hay mas que buscar en Google para sacar listas enteras de consejos y fórmulas para contribuir de manera individual en este gran desafío.

    Yo también valoro que miles (millones?) de personas respondan a su llamada, saliendo a la calle o quedándose en casa pero revisando su forma de vida e iniciando una transición a un modo sostenible.

    Si Greta va en velero a Estados Unidos, el comentario que hacemos es ¿quién se lo paga? Pues creo que el velero era de uno de los Grimaldi. Y qué? Un Grimaldi no puede apoyar la causa? Yo apoyo causas con mi dinero y con mi tiempo cuando puedo. ¿Es eso criticable? ¿Tanto nos cuesta entender que Greta es ejemplo?. ¿Acaso nos molesta que alguien viva según sus convicciones y consiga ser admirada? Parece que estamos esperando el momento en el que ‘falle’ para echarnos encima y acabar con ella.

    Qué casualidad que los jóvenes que siguen a Greta vistan ropa barata de temporada (tan barata que no llega a la semana siguiente), cambian de móvil cada año (les debe ir muy bien), son fan de las compras online y tras las manifas de los viernes se homenajean en un local de comida rápida envasada en plástico. Qué ganas de malmeter. Evidentemente no conoces a los jóvenes que se mueven en Bilbao por la causa climática. A los que dedican su tiempo libre a reunirse semanalmente para planificar acciones de divulgación, talleres y charlas de forma gratuita o a limpiar playas y montes. Y te aseguro que lo que se mete en las bolsas de basura es poco menos que asqueroso.

    Hay jóvenes que les da igual el motivo con tal de hacer pira a clase. Y ya que he hecho la pira, pues voy a la manifestación, que es lo suyo. En este tema, como en todo, hay quien se involucra nada, poco, algo, bastante, mucho o vive para ello, como Greta. Y sí, estoy segura de que hay jóvenes que posturean con el asunto y luego van dejando su basura por detrás sin preocuparse. Pero meterlos a todos en el mismo saco, es un ejercicio tan sencillo como ruin y sólo busca deslegitimar el esfuerzo que hacen.

    Yo tampoco me siento responsable en exclusiva (en exclusiva?) de la emergencia climática, pero sí me siento coautora, porque Greta me lo ha hecho ver y mi propósito es remediar lo que pueda.

    Coincido con Álvaro en que conocer el dato de los ambientalistas de Brasil no es motivo de crítica, aunque posiblemente Greta lo conozca. Desde luego yo no, pero por ese motivo mis acciones en favor de frenar (o de no contribuir) al cambio climático no valen menos. No es a Greta ni a sus seguidores a quienes debes criticar, sino evidentemente a los mandatarios que mencionas.

    No estoy segura de que Greta deba volver al colegio. Creo que hay formas alternativas de formase y de adquirir tanto o más conocimiento y de forma más rápida. Si volviera al colegio y siguiera sus estudios superiores, a buen seguro los enfocaría al medioambiente y a llegar a liderar alguna organización de este tipo. Pues bien, ya lo es. Ya ha conseguido ser líder del mayor movimiento medioambiental de la historia de la humanidad. Y sí, sólo con 16 años.
    GRACIAS GRETA.

    PD.: Por cierto, respecto a programas con menores recuerdo con cariño PiPi Calzas Largas, Heidi, Marco y otros tantos. Y no por que eran menores, sino por los valores que representaban.

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