Habemus fútbol

Mujeres futbolistas

Claro, éste tendremos fútbol como todos los fines de semana. O casi como todos los días, porque de una u otra manera este deporte, el rey, está presente en nuestras vidas de manera constante aunque intentemos alejarnos.

Pero no. Este que viene no será un finde con fútbol cualquiera. Es el fin de semana en el que volverá a haber competición de la liga femenina después de que las mujeres que lo practican hayan echado un pulso a su patronal y hayan alcanzado un principio de acuerdo.

Las futbolistas saltarán de nuevo al terreno de juego con el compromiso de un salario mínimo de 16.000 euros brutos anuales a jornada completa (esto debe de ser lo que uno de esos grandes futbolistas ganan en menos de un día) que se quedaría en 12.000 al 75% de parcialidad. Hay otros puntos claves en ese primer convenio que se firmará el 20 de diciembre como la protección en caso de maternidad, incapacidad o lesión. Parece que no va a haber fricciones y que se alcanzará el acuerdo definitivo que va a suponer un paso importantísimo en lo que a la profesionalización del fútbol femenino se refiere. Ojalá otros deportes acaben copiando ese convenio porque en esto también, otros deportes están muy alejados del fútbol.

En estos días hemos conocido las historias de muchas mujeres futbolistas que se ven obligadas a tener varios empleos para poder llegar a fin de mes. Así, sin dedicación exclusiva, es muy difícil que alguien pueda profesionalizarse en su labor. Si hay que trabajar 12 horas al día para alcanzar un sueldo digno, la posibilidad de llegar al top en el deporte se aleja. Y si esto sucede, ese deporte perderá calidad y por lo tanto generará menos expectativas e ingresos. El famoso círculo vicioso.

Lo importante de todo esto es el reconocimiento del deporte femenino. El argumento de que «el femenino no genera tantos ingresos como el deporte masculino y por eso no puede tener las mismas condiciones» es fácilmente rebatible si miramos la trayectoria de cualquier acontecimiento en sus fases iniciales. Si nadie se ha echo eco del deporte femenino en años es imposible que se siguiese de forma masiva. Cuanto más conocemos algo más nos acercamos a ello.

Todas las campañas de promoción del deporte femenino están creando un caldo de cultivo importantísimo para que las niñas quieran sumarse a el. Si conseguimos que cuando esas niñas, llegadas a la adolescencia, no abandonen la práctica deportiva estaremos poniendo peldaños para escalar en una sociedad más sana, justa e igualitaria.

Cuanto más hablemos de mujer y deporte más promocionaremos su práctica y más ingresos generaremos a los clubes. Si esa es la madre del cordero, dejen que se nos vea a través de los medios de comunicación y las instituciones y verán cómo cada año tendremos más presencia, habrá más mujeres practicando deporte y seremos más felices.

El deporte empodera, sí, da confianza a quien lo practica, le aumenta su autoestima y le convierte en una persona más independiente y mejor preparada físicamente. ¿Acaso es esto lo que da miedo? ¿Mujeres más libres, fuertes e independientes? A ver si va a ser eso….



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