Deporte contra la mutilación genital femenina

Una de las cosas que suelo contar en las charlas que imparto sobre mujer y deporte es lo importante que para mi fue descubrir que a través del running podía trabajar por la igualdad. Parece que es algo que no casa demasiado bien pero son muchas las iniciativas que se pueden llevar adelante para conseguir un deporte igualitario.

Entre las cosas que cuento esta esa manía que tengo de revisar los reglamentos de las carreras en las que participo. Todavía hoy encuentro algunas diferencias en cuanto a la distancia a recorrer o los premios que obtienen los hombres y las mujeres que ganan las carreras. Desgraciadamente aún encontramos pruebas en las que ellas tienen un recorrido más corto y otras en las que los premios son inferiores para ellas aún recorriendo la misma distancia. Lo denuncio, sí, y en varias ocasiones he conseguido que se modifiquen esos reglamentos injustos.

Hay un movimiento, run equal, que surgió en Gran Bretaña y que trabaja exactamente por esto que yo estoy contando.

Hablo hoy de esto porque esta semana un grupo de mujeres españolas se enfrentan a una media maratón en el entorno de la Reserva Natural Masai Mara en Kenia. Pertenecen a la ONG Wanawake Mujer y van a correr con la intención de sensibilizar y combatir la violencia de género en dos de sus formas más extremas: la mutilación genital femenina y el matrimonio forzado de niñas. Una vez más, el deporte va a servir para visibilizar una situación dramática a la que se enfrentan niñas de todo el mundo, nuestro país incluido.

El recorrido que van a hacer estas mujeres es el mismo que hacen las niñas masai desde sus aldea natal hasta que llegan a una meta segura en lo que representa la huida de estas prácticas que suponen una vulneración sus derechos más básicos. Las atletas correrán por caminos de tierra en los que se cruzarán con cebras, jirafas y ñus y hasta leones en un territorio situado a 2.400 metros de altitud. Kilómetro a kilómetro van a experimentar es sus propios cuerpos y mentes, salvando las enormes distancias, lo mismo que experimentan esas niñas cuando huyen para evitar que se las someta brutalmente a la ablación del clítoris. En el último kilómetro se sumarán las niñas de la zona que apoyan esta manifestación contra la violencia de género.

Para estas mujeres corredoras la experiencia va a suponer una gran aventura pero para las niñas del país es más bien un reto de supervivencia diario. Cuenta la directora de la ONG, Mónica Batán, a la revista Corredor/ que “cuando una niña tiene que ir al colegio, suele recorrer más de 5 km diarios; cuando busca agua, camina 10 km; y, lo que es más duro, cuando una niña decide escapar de la MGF desde su aldea, realiza una auténtica maratón (hasta 42 kms) en medio de la sabana africana, a tenor de los peligros de los “big five”.

La meta de la carrera será una escuela donde se celebra la ceremonia de graduación de un “Rito de Pasaje Alternativo a la Mutilación Genital Femenina”, uno de los programas locales centrado en la educación, que mayores resultados está obteniendo en la prevención de estas prácticas que vulneran los derechos más básicos de las niñas. Esa graduación es una gran fiesta, en la que las niñas demostrarán ante toda la comunidad que, a través de la educación y sin necesidad de ser cortadas, están preparadas para ser mujeres.

El deporte va mucho más allá del disfrute personal. Si además de mejorar nuestro aspecto físico y nuestra situación emocional podemos ayudar a otras personas y dar visibilidad a lacras como la que nos ocupa, ¡miel sobre hojuelas!

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