A la japonesa

Achuchones como estos nos están contemplados en Japón

Querido diario:

El besar se va a acabar. Y el abrazar, toquetear, coger de la mano, acariciar la cara, pellizcar la mejilla… Adiós a todos esos gestos tan nuestros y que nos sirven para decir a quien los recibe que nos gusta, le queremos y nos hace feliz verle.

Se va a acabar porque dice Fernando Simón, coordinador del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio, que cuando todo esto pase vamos a relacionarnos «a la japonesa», es decir, sin contacto. La japonesa es una sociedad que se caracteriza por mirar y no tocar. Nada de ir cogidos de la mano por la calle, ni de besarse en público, ni de saludarse efusivamente con sus familiares y amigos. Discretos y pulcros como son, las manifestaciones de cariño deben dejarlas para la estricta intimidad. Digo deben porque eso solo lo se de oídas pero desde luego lo que sí sabemos es que nuestros saludos les parecen excesivos y, sobre todo, poco higiénicos.

Dice Fernando Simón que cuando pase el estado de alerta (¡a saber cuándo!) tendremos que mantener las distancias y olvidarnos de lo sociables y tocones que somos. La verdad es que me parece buena la recomendación. Ya se intuía antes de todo esto un movimiento contrario, por ejemplo, a los besos indiscriminados. Yo soy muy partidaria de esta iniciativa. Los besos a diestro y siniestro son una costumbre que nos obliga, especialmente a las mujeres, a besar a otras mujeres y a hombres solo por el mero hecho de ser féminas. A ellos no, ellos con dar la mano lo tienen hecho. Eligen si besan o no a una mujer y se lo saltan en el caso de los hombres. Nosotras, en cambio, somos catalogadas de frías y «masculinas» si decidimos dar la mano. Y en muchas ocasiones, alargamos la mano y, especialmente ellos nos atraen hacia si con un «dame dos besos, anda!». Somos muchas las mujeres que nos sentimos obligadas a besar sin querer y hasta aquí hemos llegado, que lo recomiendan las autoridades sanitarias. Saludar es desear salud y si además de incomodarnos nos pone en riesgo, mejor desearsela de viva voz. Sin más.

Yo hace tiempo que decidí saludar con dos besos únicamente a mi gente cercana. A quien no he visto nunca antes, la mano. Puede que la recomendación de relacionarnos a la japonesa se nos haga un poco difícil por nuestro carácter altamente sociable pero nada será igual tras la crisis del coronavirus. No se si acabaremos llevando mascarilla o guantes incluso en verano, pero que nuestra manera de saludarnos, de alegrarnos de vernos y de mostrar afecto va a cambiar, eso, querido diario, no admite dudas.

6 comentarios en «A la japonesa»

  1. No creo que sea posible semejante cambio, casi cultural.

    Ahora estamos en pleno epicentro de la crisis (parece que empezando a vislumbrar que puede estar pasando la fase más cruda) y muy concienciados, pero el tiempo pasará y la tensión se relajará.

    Sí que veo muy probable el efecto positivo que comentas de que se acabe con la incómoda y embarazosa costumbre de los dos besos de salutación protocolaria. Y se va a acabar con ello porque precisamente es algo que a una mayoría de la gente le resulta forzado y embarazoso.
    De hecho yo creo que es algo que ya estaba desapareciendo, antes de esta crisis, del ámbito profesional. Yo hace muchísimo tiempo que en mis reuniones, relaciones profesionales, etc, doy la mano, porque me parece menos incómodo y mucho más respetuoso. Esto nos va a servir de excusa perfecta para dar carpetazo a tan empalagoso hábito.

    En las relaciones personales, de amistad, etc…lo veo más complicado y menos necesario. Lo bueno será que el saludo más afectuoso, de un abrazo, de un achuchón, se hará cuando nos salga de dentro, no por protocolo, ni forzado.

  2. Permítame aclarar algo, si bien Japón es un país con una cultura extraordinaria, eso de no agarrarse de la mano ya no es así.

    Hace unos años atrás si lo hubiese creído, pero hoy en día todo eso ha estado cambiando.

    Antes de publicar primero hay que informase bien ya que Japón ha estado cambiando (para bien) varias cosas en cuestiones de relaciones.

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