MAYORES

Querido diario:

Hoy pongo en mayúsculas el título de esta carta que te escribo cada día. Lo hago porque me ha dado por pensar en la gente mayor. ¿Quién es mayor? Pues dejándonos de eso de que la edad no está en el DNI sino en la cabeza, mayor mayor es a mi entender aquella persona que sobrepasa los 80 años. Si nos remitimos a que los 50 son los nuevos 40, los 40 los nuevos 30 y así sucesivamente, diríamos que los 70 son los antiguos 60 así que es cuando llega a 80 años cuando podemos decir que alguien es MAYOR.

Suelo decir que yo también me estoy haciendo mayor porque cada vez me siento más cerca de estas personas, las respeto más y empatizo con ellas de una manera más sencilla. Debe de ser porque nos vamos acercando. Cuando eres adolescente ves a las personas mayores, especialmente si son tu padre y tu madre, como un freno para tus deseos de libertad. Al entrar en la edad adulta muchas veces les vemos como una carga, sobre todo si hay que cuidarles. Pero cuando te haces adulta de verdad, cuando pasas los 50, empiezas a reconocerles sus virtudes, su capacidad de sacrificio, su resistencia, el enorme trabajo que han hecho para atender a los suyos y lo mucho a lo que han renunciado por los demás.

Pensaba hoy en esto al ver las estadísticas de las personas fallecidas por coronavirus. Casi el 68% de quienes han muerto por este virus tenían más de 80 años. Me ha dado por recordar a lo mucho que se han enfrentado estas personas a lo largo de su vida: una guerra civil, una posguerra que les hizo pasar hambre de verdad, una dictadura que les robó la libertad. Llegó 1977 y olieron aire fresco cuando pudieron ejercer por primera vez, tras cuarenta años de represión y silencio, su derecho al voto. Volvieron entonces a reír, a soñar, a disfrutar de sus familias y de sus pensamientos sin que nadie les pusiese freno. Bueno a algunos sí, porque también sufrieron los azotes de un terrorismo que a muchos les hizo callar como si viviesen en una segunda dictadura. Eso pasó y llegó la crisis de 2008, cuando muchos aún no se habían recuperado de la de 1993. Tuvieron entonces que, ya jubilados, volver a atender en este caso a sus nietos, ayudar económicamente a sus hijos y, otra vez, olvidarse de ellos y ellas mismas. Ahora, en 2020, cuando empezábamos a sacar la cabeza, salíamos de la crisis y empezaban a respirar de nuevo, el maldito coronavirus se ceba con las personas mayores de 80 años y les obliga a morir en soledad, sin la mano de sus hijos, de sus hijas, sin que nadie les sujete la frente y sin escuchar un simple te quiero antes de marchar.

El aplauso de las ocho, de las nueve, de las diez, de la vida entera, se lo merecen hoy y siempre, querido diario, nuestros MAYORES.

2 comentarios en «MAYORES»

  1. Buenos días Begoña. Simplemente decirte que me ha encantado lo que has escrito sobre nuestros MAYORES.
    Cuanto tenemos que agradecerles y qué poquito caso les hacemos. Ojala, todo esto sea el punto de inflexión y a partir de ahora, nos preocupemos un poquito más de todos ellos y nos demos cuenta de gracias a su trabajo, a su sacrificio y a no poner nunca mala cara, podemos disfrutar de lo que tenemos.
    MUCHISIMAS GRACIAS CON LETRAS MUY MUY GRANDES A TODOS NUESTROS MAYORES.

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