Conciliar, no renunciar

Andan las madres y los padres más nerviosos de lo habitual. Y no es de extrañar. El curso escolar comienza con la incertidumbre de si sus retoños van a permanecer en las aulas un día, una semana o todo el curso, algo esto último que se antoja francamente complicado. Por si fuera poco, paros lectivos, protestas del profesorado, amenazas de huelga… en fin, un coctel que nada tiene que ver con esos de colorines, pajita y sombrillita sino que se parece más a esos que llaman «molotov».

Imagino a los grupos de whastapp de las familias echando humo. Si ya eran un manicomio antes de la pandemia no quiero saber el estrés que generan ahora. Los debates sobre cómo celebrar los cumpleaños de los niños/as se van a convertir en música celestial si los comparamos con las broncas porque Eneko ha escupido a Nerea o Irati le ha mangado la mascarilla a Jon porque le parece mucho más chula que la suya. Lo que entre pequeños queda siempre en simple anécdota se magnifica hasta límites insospechados entre adultos.

Las familias van a verse obligadas a aplicar el cuento chino de la conciliación. No lo calificaría de tal si fuese una conciliación real y no una renuncia en la mayoría de los casos con las madres como protagonistas.

El Club Malas Madres, liderado por Laura Baena, ha lanzado una campaña bajo la etiqueta #EstoNoEsConciliar.

Aseguran que cuando el pasado 14 de marzo nos encerramos en casa, a las más de 4 millones de familias con hijos e hijas que hay en España se les dejó solas ante la problemática de conciliar la vida familiar y laboral.

Afirman además que en esta crisis se han olvidado de las madres y las familias: se les carga con la responsabilidad sin ofrecer ninguna solución. Y en un país donde la mala gestión de la conciliación hace que esté cubierta por los abuelos y abuelas – ahora grupos de riesgo- y por los colegios y escuelas infantiles -cerrados hasta septiembre y con una vuelta incierta- hemos llegado a una situación insostenible.

6 de cada 10 mujeres renuncian a su carrera profesional al ser madres, y como resultado de esta crisis muchas más van a verse obligadas a renunciar al “trabajo remunerado” para no abandonar los cuidados familiares (el trabajo reproductivo).

Desde la Asociación Yo No Renuncio y el Club Malas madres proponen:

  • Teletrabajo por imperativo legal (como medida correctora temporal, dada la actual situación de emergencia). El Gobierno ha prorrogado el carácter preferente del teletrabajo frente a cualquier otra medida. Pero no obliga a la empresa a mantenerlo aunque el/la trabajador/a lo haya venido realizando con normalidad, eficacia y sin perjudicar a la empresa.
  • Facilitar la adaptación de jornada y la reducción de la misma sin pérdida salarial, siendo el Estado el que asuma el coste. El/a trabajador/a tendrá opción de adaptar su jornada laboral lo máximo posible, siendo de obligado cumplimiento para la empresa el respeto a este derecho ya contemplado en el Estatuto del Trabajador sin tener que acudir a la vía judicial para hacerlo valer.
  • Ayuda retributiva para la contratación de personal para aquellas familias en que todos los progenitores o tutores legales estén trabajando fuera del hogar. Cuando ni el teletrabajo ni la adaptación o reducción de jornada son posibles, bien por características laborales o bien por circunstancias económicas familiares justificadas, el Estado debe articular una ayuda (distinta al Ingreso Mínimo Vital) para estas familias, dirigida a la contratación de una persona cuidadora de los menores o personas dependientes.
  • Si quieres

Si quieres firmas esta petición solo tienes que CLICAR EN ESTE ENLACE. Porque conciliar no es renunciar. Ánimo familias.

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