Soy actriz, no actor

Llega una nueva edición del Festival de Cine de San Sebastián, algunas estrellas de firmamento cinematográfico aparecen por la ciudad y tenemos la sensación que, de una u otra manera, hemos vencido al virus y podemos celebrar esta gran cita vasca con los filmes de todo el planeta. Y con sus actores y actrices.

Ahí, en actores y actrices, está ahora la madre del cordero. El festival de Berlín, la famosa Berlinale, ha anunciado que en su edición de 2021 dejará de distinguir por género en la categoría de interpretación de los premios que otorga el jurado. Así, se concederán los premios a la mejor actuación y a la mejor actuación secundaria, sin hacer distinciones entre mejor actor y mejor actriz. Creen que no separar los premios en la categoría de actuación por género constituye una señal de una mayor conciencia de género en la industria cinematográfica.

Al director de nuestro festival se le ha preguntado por la posibilidad de que esto se haga también en Donosti. Rebordinos asegura que de momento no, que lo tendrá que consultar con su equipo, pero que le parece una buena idea para integrar en esos premios a las personas transexuales. Yo no lo veo. Actores y actrices, hombres y mujeres. Si hay un hombre trans habrá de premiarle en la categoría de hombres y si es una mujer trans, en la de mujeres. Así de fácil y sin complicaciones.

Hacer un único premio genérico supondría restar visibilidad, una vez más, al trabajo de las actrices. El último análisis sobre la presencia de las mujeres en el cine es bastante elocuente. Lo hizo la Universidad de California y según los datos que arroja el informe dirigido por los doctores Smith, Choueiti y Pieper, la presencia de personajes femeninos poco se parece al reparto demográfico real. Por aportar datos objetivos: en Estados Unidos el 50,8% de la población es mujer, pero en las películas solo un 31,4% son mujeres con alguna frase en la cinta. O lo que es lo mismo, solo tres películas de cada diez tienen a una mujer hablando. Además, solo una de cada diez de las películas analizadas tenían el mismo número de personajes masculinos y femeninos.

Es cierto que hay actrices, Cate Blanchett es una de ellas, que siempre se han referido a si mismas como «actor» aunque lo hacía porque, dice, pertenece a una generación en la que la palabra actriz se utilizaba con sentido peyorativo. Precisamente eso es lo que hay que denunciar, que haya términos referidos a mujeres que les resten valor, vulgaricen su labor e incluso sirvan para insultarles.

La solución no pasa por utilizar el genérico sino por promover el uso tanto del masculino como del femenino y hacerlo con la intención de visibilizar el trabajo de mujeres que pueden ser referentes para las demás.

Premio a la mejor actriz y Premio al mejor actor. Yo voto por seguir así.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *