Y la culpa no era mía

Performance en Chile

“El patriarcado es un juez, que nos juzga por nacer, y nuestro castigo, es la violencia que no ves. Es feminicidio. Inmunidad para mi asesino. Es la desaparición. Es la violación. Y la culpa no era mía ni donde estaba ni cómo vestía. Y la culpa no era mía ni donde estaba ni cómo vestía. El violador eras tú. El violador eres tú. Los jueces. El Estado. El presidente”

Esta es la letra de la canción que está dando la vuelta al mundo, coreografía incluida, desde que el colectivo chileno «Las Tesis» lo realizará por primera vez el pasado 25 de noviembre. Se trata de una performance titulada «El violador eres tú» o «Un violador en tu camino». Hoy, esta canción se ha convertido en un himno para los movimientos feministas de todo el mundo.

Hace aproximadamente año y medio Sibila Sotomayor, Daffne Valdés, Paula Cometa Stange y Lea Cáceres dieron vida al colectivo interdisciplinario de mujeres “Las Tesis”, buscando dar visibilidad a las protestas femeninas contra la violencia de género. El nombre de la agrupación proviene de las tesis que toman como ejemplo para escribir las letras de sus canciones.

Cuando crearon la letra que hoy se corea en todo el mundo, las tesis se plantearon como premisa intentar llevar teorías feministas a un formato escénico de una forma simple, sencilla y pegajosa para que el mensaje de diferentes teóricas feministas llegara a más personas que quizás no habían tenido la oportunidad de leer o analizar”.

Su intención, y lo están consiguiendo, es tomar las calles con un mensaje que no pare de cantarse en todas partes y que no deje de escucharse en todo el mundo. No queda prácticamente ningún rincón en el mundo en el que no se coree ese » Y la culpa no era mía, ni donde estaba ni como vestía». IMPARABLE.

Aquí tienes la performance que recorre el mundo.

Vosotros

Esta semana las mujeres vamos a ser muy protagonistas. Mucho se va a hablar de cómo combatir la violencia que se ejerce sobre nosotras, de cómo educar en igualdad y de cómo conseguir que esta lacra, que algunos consideran como el «problema más sobredimensionado de cuantos tiene España», ocupe el lugar que se merece entre los más urgentes. 1047 mujeres asesinadas desde el 2003 se lo merecen. Y no solo ellas, también las que han sido asesinadas por hombres fuera del entorno familiar y que no son contabilizadas como víctimas de la violencia machista. El caso de Diana Quer, por ejemplo, es uno de ellos.

El cambio importante que comenzamos a ver y que nos indica que podemos estar en el buen camino es que cada vez hay más hombres en las movilizaciones protagonizadas por mujeres y que también cada vez con mayor frecuencia vemos iniciativas promovidas por hombres para decirles a otros hombres que no, que la violencia machista no tiene cabida en nuestra sociedad.

El pasado fin de semana los jugadores del Leganés se enfrentaron al Barcelona Fútbol Club vestidos de morado, su tercera equipación. Lo hicieron en solidaridad con las mujeres, algo así como una sororidad hacia nosotras. Es fundamental que un ámbito tan masculinizado como el deporte salga de su agujero y comience a ponerse de parte de las mujeres. En Italia, los jugadores de fútbol disputaron sus encuentros con una mancha roja pintada en la cara. Era su forma de sacar una tarjeta roja a la violencia de género.

Las campañas que algunos ayuntamientos han lanzado en esta semana morada han tenido como destinatarios a los hombres. Cada vez son más las instituciones y organizaciones conscientes de que a nosotras se nos tiene que ayudar a denunciar y a salir del negro círculo de la violencia pero que sois vosotros quienes debéis dar un paso adelante y denunciar las actitudes machistas que tenéis a vuestro alrededor. Se acabó aquello de reírle la gracia al machito de los chistes de mujeres, se acabó el mirar hacia otro lado cuando agreden física o verbalmente a una mujer. Se acabó la tolerancia.

Me ha gustado mucho la campaña del Ayuntamiento de Barcelona. Bajo el lema «El presente es feminista» incide en la necesidad de que los hombres no se queden callados y reaccionen ante situaciones de acoso y violencia.

Este es solo uno de los tres vídeos que componen la campaña. Todos van en el mismo sentido, es decir, increpar a la conciencia masculina y no dejar pasar la oportunidad de mostrar su rechazo a la violencia ejercida sobre las mujeres.

También en Bizkaia se ha presentado una campaña bajo el lema «Queremos tíos buenos». La frase ha desatado la polémica por el sentido sexual de «tío bueno». Lo cierto es que su mensaje, con eslogan acertado o no tanto, deja claro que los hombres que nos gustan son aquellos que no controlan, que respetan, que no humillan, que no insultan, que no golpean. También en este caso son ellos los destinatarios del mensaje.

Todos, todas jugamos un papel importante en la lucha contra el machismo. Nadie debería dejar de jugar el suyo. Ni nosotras ni vosotros.

Habemus fútbol

Mujeres futbolistas

Claro, éste tendremos fútbol como todos los fines de semana. O casi como todos los días, porque de una u otra manera este deporte, el rey, está presente en nuestras vidas de manera constante aunque intentemos alejarnos.

Pero no. Este que viene no será un finde con fútbol cualquiera. Es el fin de semana en el que volverá a haber competición de la liga femenina después de que las mujeres que lo practican hayan echado un pulso a su patronal y hayan alcanzado un principio de acuerdo.

Las futbolistas saltarán de nuevo al terreno de juego con el compromiso de un salario mínimo de 16.000 euros brutos anuales a jornada completa (esto debe de ser lo que uno de esos grandes futbolistas ganan en menos de un día) que se quedaría en 12.000 al 75% de parcialidad. Hay otros puntos claves en ese primer convenio que se firmará el 20 de diciembre como la protección en caso de maternidad, incapacidad o lesión. Parece que no va a haber fricciones y que se alcanzará el acuerdo definitivo que va a suponer un paso importantísimo en lo que a la profesionalización del fútbol femenino se refiere. Ojalá otros deportes acaben copiando ese convenio porque en esto también, otros deportes están muy alejados del fútbol.

En estos días hemos conocido las historias de muchas mujeres futbolistas que se ven obligadas a tener varios empleos para poder llegar a fin de mes. Así, sin dedicación exclusiva, es muy difícil que alguien pueda profesionalizarse en su labor. Si hay que trabajar 12 horas al día para alcanzar un sueldo digno, la posibilidad de llegar al top en el deporte se aleja. Y si esto sucede, ese deporte perderá calidad y por lo tanto generará menos expectativas e ingresos. El famoso círculo vicioso.

Lo importante de todo esto es el reconocimiento del deporte femenino. El argumento de que «el femenino no genera tantos ingresos como el deporte masculino y por eso no puede tener las mismas condiciones» es fácilmente rebatible si miramos la trayectoria de cualquier acontecimiento en sus fases iniciales. Si nadie se ha echo eco del deporte femenino en años es imposible que se siguiese de forma masiva. Cuanto más conocemos algo más nos acercamos a ello.

Todas las campañas de promoción del deporte femenino están creando un caldo de cultivo importantísimo para que las niñas quieran sumarse a el. Si conseguimos que cuando esas niñas, llegadas a la adolescencia, no abandonen la práctica deportiva estaremos poniendo peldaños para escalar en una sociedad más sana, justa e igualitaria.

Cuanto más hablemos de mujer y deporte más promocionaremos su práctica y más ingresos generaremos a los clubes. Si esa es la madre del cordero, dejen que se nos vea a través de los medios de comunicación y las instituciones y verán cómo cada año tendremos más presencia, habrá más mujeres practicando deporte y seremos más felices.

El deporte empodera, sí, da confianza a quien lo practica, le aumenta su autoestima y le convierte en una persona más independiente y mejor preparada físicamente. ¿Acaso es esto lo que da miedo? ¿Mujeres más libres, fuertes e independientes? A ver si va a ser eso….



La responsabilidad de la tele

La vestimenta, otra forma de invisibilizar a la mujer en Arabia Saudí

Apoyo totalmente la decisión de Televisión Española de retirar la candidatura que había presentado para competir por los derechos de emisión de la Supercopa de España de fútbol tras la decisión de la Federación Española de celebrarla en Arabia Saudí. Argumentan a la hora de explicar esta decisión que no sería coherente hacerlo teniendo en cuenta que la corporación pública apuesta por el deporte femenino mientras el anfitrión del evento deportivo es conocido por su «historial de vulneraciones de derechos humanos», en concreto de las mujeres.

El presidente de la Real Federación Española, Luis Rubianes, ha defendido a capa y espada que la presencia española en ese país serviría como herramienta de cambio social para que las mujeres y los hombres acaben teniendo los mismos derechos. Se olvida de señalar que el feminismo, junto con el ateísmo y la homosexualidad por ejemplo, son delitos según el Directorio General para Combatir el Extremismo.

Pese a lo que los intereses económicos de Rubianes quieren hacernos creer, lo cierto es que en  Arabia Saudí, las mujeres y las niñas son víctimas diarias y están desprotegidas ante la violencia sexual. Aún hoy están jurídicamente subordinadas a los hombres en relación al matrimonio, el divorcio, la custodia de los hijos, la herencia, etcétera. Todavía necesitan la autorización de un tutor varón –ya sea su padre, esposo, hermano o hijo– para matricularse en un centro de enseñanza superior, buscar empleo o viajar, es decir, un hombre decide todo por una mujer. Arabia Saudí está situada en la posición 141 en relación a 144 países de todo el mundo en lo que a derechos de las mujeres se refiere.

Hasta el año pasado, las mujeres de Arabia Saudí no podían conducir, ni siquiera con el permiso de alguno de los varones de su familia. Entre las reformas impulsadas por el monarca absolutista, las mujeres hoy pueden solicitar un pasaporte sin la autorización de un hombre, informar sobre la muerte de un familiar o registrar el nacimiento de sus hijos. Se pretende con esto que la comunidad internacional piense que el país está realizando avances en materia de derechos y libertades de las mujeres. Nada mas lejos de la realidad diaria.

Hay miles de casos como este que nos contaba InfoLibre hace unos meses. La joven saudí Rahaf Mohamed al Qunun huyó de su familia aprovechando un viaje familiar a Kuwait. Víctima de abusos por parte de su progenitor, decidió huir y pasó una semana atrincherada en la habitación de un hotel del aeropuerto de Bangkok antes de poder sortear la deportación dictada por las autoridades tailandesas y conseguir llegar hasta Canadá, país que le proporcionó asilo tras recibir el amparo del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados.

Y esto solo en lo que a las mujeres se refiere. Estamos hablando de un país en el que la tortura es práctica habitual y la represión contra los críticos al gobierno es brutal. Los juicios se celebran sin asistencia ni abogados y la libertad de expresión es una quimera.
 ¿Más ejemplos? Arabia Saudí es uno de los países que más ejecuciones realiza y la técnica más utilizada esla decapitación: en 2018, se llevaron a cabo 149 ejecuciones, de las cuales 50% fueron a extranjeros, mientras que, en lo que va de año se tiene constancia de la ejecución de al menos 120 personas, de las que por lo menos 58 eran extranjeras.

Recordar también que a día de hoy, un año después del asesinato del periodista Yamal Jashogi en el interior del consulado saudí en la ciudad turca de Estambul todavía no se ha condenado a nadie y tampoco se han hallado los restos del periodista crítico con el príncipe heredero saudí, Mohamad bin Salmán, a quien las pruebas de la investigación apuntarían, junto a otros altos cargos saudíes, como responsables del asesinato.

El presidente de la Federación de Fútbol ha demostrado que los 30 o 40 millones que va a embolsarse por llevar la competición a Arabia Saudita son lo suficientemente importantes como para blanquear los ataques a los derechos humanos o directamente la nula existencia de estos derechos en el país. Afortunadamente el fútbol no lo puede todo y sin la visibilidad de TVE será difícil mantenerlo allá. Esperemos que no haya otra cadena poco comprometida con la responsabilidad social que le compete que se salte los límites.

Lo que hemos perdido el 10N

Si algo han conseguido los resultados electorales del 10 de noviembre es dejar claro que hay en España al menos 3.640.000 personas que comulgan con los postulados de la extrema derecha. Quienes nos tomamos la molestia de leer su delirante programa electoral sabemos que las principales medidas que propugna están relacionadas con la unidad de España, la deportación de inmigrantes, la reforma fiscal para favorecer a las grandes fortunas y con la violencia de género, en realidad, con lo que ellos llaman violencia intrafamiliar, concepto que no tiene nada que ver con el de violencia de género que se estableció en la Conferencia de Pekin del año 1995 y que se refiere a la que se ejerce sobre las mujeres por el mero hecho de serlo.

En relación a la violencia de género, Vox propone la derogación de la ley que la contempla y su sustitución por una ley de violencia intrafamiliar así como la «supresión de organismos feministas radicales subvencionados», la «persecución efectiva de denuncias falsas» y la «protección del menor en los procesos de divorcio».

Me apena especialmente que haya tantísimas personas en España que comulguen con las metiras de Vox y , sobre todo, que 52 diputados vayan a defenderlas en un Parlamento democrático. Con más de 1000 mujeres asesinadas en los últimos años es casi un insulto que quienes ponen en tela de juicio la violencia machista tengan esa representación.

Los comicios del pasado domingo nos dejan, además de un Parlamento aún más fragmentado, uno menos igualitario. Hasta ahora tenía el honor de ser líder en paridad por encima incluso de los países del norte de Europa. Desde el 10N ese liderazgo se ha perdido al haberse reducido el tanto por ciento de igualdad, situado ahora en el 43%.

De los 350 diputados, 152 son mujeres. Significa esto que hemos descendido cuatro puntos en lo que a igualdad se refiere.

Precisamente VOX es el partido menos igualitario. Solo 14 de sus 52 escaños estarán ocupados por mujeres. Ha sido la formación que más hombres ha presentado como candidatos.

El PSOE presenta una bancada paritaria, lo mismo que Ciudadanos. En Podemos, 18 son mujeres y 35 hombres y en el PP son mujeres el 42%.

Hemos perdido mucho en estas elecciones. No solo se ha conformado un mapa aún más complicado del que teníamos antes de votas sino que las mujeres hemos perdido presencia. Vamos de mal en peor….