Uxue, contra viento y marea

No recuerdo exactamente cuántas veces el barómetro del CIS ha dado el dato de que la parlamentaria Uxue Barkos es la política ( de todos, de ellas y de ellos) mejor valorada. Son varios ya. Cada vez que se publican estas estadísticas, lo primero que hago es mirar si sigue ahí, si sigue encabezando el ranking. Y sí, ahí está, contra viento y marea. Creo q esa frase “contra viento y marea” es la que mejor define a una mujer fuerte, luchadora, contundente y firme como es Uxue.

Hoy quiero hablar de ella porque se despide del Congreso de los Diputados después de 11 años de dura e intensa labor. Saltó del periodismo a la política sin miedo, convencida de que su querida Navarra merecía que alguien hablase por ella con voz de vasca y desde las entrañas. Segura de que su esfuerzo y su pelea no iban a ser en balde. No lo han sido, sin duda. Ha conseguido llevar la voz de los y las navarras hasta la cámara con tal elegancia y con tanta sensatez, que le ha valido eso, ser la política mejor valorada por la ciudadanía.

No ha sido un camino de rosas el tránsito por la política de Uxue. El tramo político es más conocido. El personal lo es menos, aunque ella misma se encargó de que conociéramos sus sentimientos, su dolor, su rabia y su miedo precisamente en “Contra viento y marea”, el libro que publicó en el 2013, dos años después de que se le diagnosticara un cáncer de mama. Ni el cáncer logró sacarle de la arena política. Pero sufrió, y mucho. Decía entonces que el diagnóstico fue como un bofetón seco e inesperado, pero que le sirvió para saber que la vida no se para ni en los momentos más difíciles, que el cáncer de mama, como otros, es una enfermedad extendida con la que tenemos que convivir  y , sobre todo, que la familia y los amigos se convierten en bitácora.

Durante su enfermedad, Uxue se alejó lo justito de sus obligaciones parlamentarias. Hubo, incluso, jornadas en las que se levantó de la cama hecha unos zorros para acudir al hemiciclo y poder votar y sacar adelante una propuesta en la que ella creía. Y vuelta a la cama.

A Uxue, como a todas, le dolió su físico, sus uñas rotas o caídas, su cuerpo machacado y su pelo, el precioso pelo con su melena recia. Me contó que se había comprado una peluca, pero que nunca llegó a usarla. La dejó ahí, aparcada. Si iba a vivir y a luchar contra el cáncer iba a hacerlo con todas las consecuencias. Y se mostró al mundo tal cual estaba, sin aditivos, para que otras mujeres se mirasen en ella. “Tengo cáncer y voy a ganarle”, ese era el mensaje de Uxue. Nunca pensó en perder la batalla.

Siempre recordará  ese momento en el que, a la vuelta del tratamiento con quimioterapia, volvió a la Cámara y sus señorías le ovacionaron y se pusieron en pie. Se emocionó, claro, y dedicó la ovación al resto de mujeres y hombres que sufrían algún tipo de cáncer.

Ahora se despide, después de 11 años en el Congreso, la política mejor valorada. Lo hace como ella sabe, reivindicando: “Tras once años en las Cortes es triste comprobar que mi otra lengua, el euskera, sigue prohibida en esta casa. Por eso, no solo, pero por eso, esta nunca ha sido, ni será, la casa de mi padre”.

Uxue Barkos, te despediste de mi en el estudio de Onda Vasca diciendo «agur, campeona».  Tu sí que eres una campeona.

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Os presento a mi novia

Pues ya esta aquí. Ya tengo la bici con la que voy a pasar muchas horas desde hoy y hasta que llegue el momento de disputar el Triatlón de la Mujer de Donosti, el 27 de junio. Las #irongirls estamos equipándonos para conseguir el reto de cruzar juntas esa meta.

La bici y yo nos vamos a hacer mucha compañía. Vamos a ser como novias. Toca cuidarla, mimarle, tratarle con cariño, con ilusión y con respeto porque va a ser mi compañera, y a los/as compañeras hay que tratarlas muy bien. Somos complementarias ahora.

No es nueva. Ha pasado por chapa y pintura. Un sillín nuevo, pedales, cubiertas de carretera para las ruedas, unos cablecitos, bien engrasadita y a rodar. Tampoco es necesario que invirtamos un pastizal en el material ahora. Ya habrá tiempo de ver si queremos ir más allá o no. Solo falta ajustar las medidas para que yo esté cómoda, y listo.

Por recordar, o para quien lea esto y no sepa de que hablo, las #irongirls somos un grupo de 20 mujeres que nos hemos juntado para hacer nuestro primer triatlón.  Nos prepara Aitziber Santos, una triatleta que ahora prepara su Quebrantahuesos pero que entre pedalada y pedalada nos va a dar las claves para que superemos el reto con éxito. Entre esas 20 hay mujeres que están dando sus primeros pasos en el mundo del deporte, otras que lo abandonaron por lo que las mujeres suelen abandonarlo, es decir, el cuidado de la familia y los hijos y otras que están siempre dándole a una cosa y a otra. Da igual en que grupo este cada una.  El objetivo es que las 20 terminemos el triatlón en más o menos tiempo. Y lo vamos a hacer.

A mi lo de correr no me asusta. Creo que se me da bien. Lo de nadar tampoco se me da mal. Tengo muchos largos a mi espalda y con las clases de técnica que nos va dando Aitziber estoy mejorando mucho. Lo de la bici es otro cantar. La he usado muy poco así que cualquier consejo que me queráis dar, va a ser bienvenido.

Me gusta tener otro reto por delante. Y más este en el que hay mujeres que nunca han pasado por un arco de llegada. Van a flipar porque esa sensación se te graba en la cabeza y en el corazón. Una vez que lo pruebas es difícil que no lo repitas.

Ha venido a La tarde en Euskadi  ( www.facebook.com/latardeeneuskadi ),  Cristina Soria. Le llaman la coach de la tele. Yo prefiero decir que es una motivadora. Ha publicado “Sí. Tú puedes”. Me ha gustado porque no es un libro teórico, es como un cuaderno de ejercicios. Va proponiendo tareas que nos ayudan a conocernos mejor y a intuir por donde pueden ir nuestros retos. Te enfrenta a tus miedos y a tus frustraciones  y sirve para manejarlos y conseguir lo que te propongas. Si quieres, claro.

Si al levantarte de la cama, te miras y te dices: “Sí. Tú puedes”, no va a haber qué o quién te pare. Las #irongirls solo necesitamos ahora las zapas, el traje de baño y la bici. Sabemos que sí, que podemos.

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La carita triste, para Rajoy

Estoy buscando cual es el «emoji» que hoy le enviaría a Rajoy si tuviese la oportunidad de hacerlo. Probablemente, y sin ánimo de ser grosera, le mandaría el de la carita triste. Ese en tono amistoso, porque, si nos ponemos como él, a buen seguro que le pondríamos una peineta bien grande. No, creo que no existe aún ese dibujito en nuestra gran colección de frutitas, banderitas, animalitos, gestitos… Le regalaría la carita triste  por ese comportamiento insultante que tuvo ayer con  Pedro Sánchez. Y mira que a mi ni fu ni fa, pero atacar de esa manera a alguien que se sube por primera vez al estrado en un Debate sobre el Estado de la Nación es una enorme falta de respeto. Es ir a cuchillo contra un novato de la forma más burda posible. Muy poco elegante estuvo, y a mi me gusta la gente con comportamientos elegantes. Digan quien digan que ha ganado el debate, para mi lo perdieron las maneras de Rajoy.

Salen hoy a relucir aquí los emoticones porque están llegando las nuevas imágenes a los teléfonos móviles. No van a ser nuevos. La única novedad que van a presentar es que esas caras de «blancos» se van a ver replicadas en caras de negros, de asiáticos y de una gran paleta de colores de piel que nos distinguen a unas razas de otras. Es un acierto porque, por ejemplo, ese muñequito con piel oscura y con turbante que identificaba a algo parecido a un otomano y lo colocaba en la categoria de «moro», me parecía algo tremendamente racista. Tiraba de tópico, y nada tan castigador como los tópicos. Parece q a los asiáticos no les ha gustado mucho el amarillo Simpson que les han colocado. Igual con haberles rasgado los ojos un poco habia sido suficiente.

En breve, sea cual sea el color de nuestra piel, vamos a poder enviar algo más que caras blancas y manitas rosas. Además de los nuevos tonos de piel, se han incluído 32 nuevas banderas.

Parece que es una tontería esto de ampliar a seis los tonos de piel de esas caras. No lo es. Es, con pequeños detalles como estos, con los que van calando, como la lluvia fina,  actitudes de igualdad entre unos y otros. Se habla mucho de «micromachismos» cotidianos. Que la gente de otros colores no se sintiese representada en los emoticones también puede considerarse un «microrracismo».

Cada día se envían millones y millones de caritas a través de las redes. En 2013, un grupo de científicos se ocupó de analizar las reacciones de varias personas al recibir diferentes símbolos. Concluyeron que un icono que refleja una emoción genera la misma reacción en una persona que el gesto real en un rostro humano. Comprobaron que cuando el cerebro identifica la forma de una cara sonriente, su cerebro actúa de forma similar a cuando identifica una sonrisa. Eso sí, no se que determinaron que pasaba cuando recibes, por ejemplo, la famosa berenjena. Ahí la tienes, bailalá.

El símbolo más enviado es el de la carita sonriente. Se lleva enviando nada más y nada menos que desde 1932. La usó por primera vez un científico que quiso decir a sus colegas que estaba de broma.  Hoy nos quedamos con esa sonrisa. Todos menos Rajoy, que se queda con la de enfado , por burdo.

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«Era una puta, lo hiciste bien»

«Rubén Castro alé, Rubén Castro alé, no fue tu culpa, era una puta, lo hiciste bien».

Este es el cántico que lleva escuchándose varias semanas en los campos de fútbol en los que juega el Betis. Quienes lo entonan son los aficionados de ese equipo y lo hacen como apoyo a Rubén Castro, uno de sus jugadores. La joya esta acusada de cuatro delitos de maltrato y un quinto de delitos leves contra su ex pareja. La Fiscalía pide dos años y un mes de cárcel para él por esos delitos, pero el fútbol no pide nada. Ni el fútbol, ni sus dirigentes, ni los futbolistas, ni algunos de sus aficionados. Deben pensar que eso son cosas de la esfera privada de Rubén Castro y que su entorno no debe tomar partido.

Sorprende que el Betis sea un club, con minúsculas por su actitud ante la violencia, que participado en varias campañas contra la violencia de género. Claro, una cosa es predicar y otra dar trigo. Es fácil participar en un acto público, ponerse en primera línea contra cualquier tipo de violencia. Lo difícil, parece, es tomar todas las medidas necesarias para erradicar esa violencia de tu propia casa, cortar el trozo de la manzana que tiene gusano. El gusano no solo es el propio jugador sino todos los que le apoyan y convierten a la víctima en verdugo. Y los dirigentes de ese club, que miran para otro lado y se fijan en lo que hace el tal Castro unicamente como delantero y no como persona. Un deportista no puede desligar su faceta humana de la otra, la del deporte. Un deportista encarna unos valores que no concuerdan, ni de lejos, con la violencia, sea del tipo que sea. Como véis, el gusano es muy gordo y caben muchos en su tripa.

Repugna oír los cánticos machistas de esos aficionados tanto como escuchar al presidente del Betis decir que «se enteró de esto por la prensa». Si no sabes lo que pasa en tu casa, si desconoces que uno de tus jugadores es, además de delantero, presunto maltratador de mujeres, es que no mereces estár en ese cargo.

Uno de los grandes males del fútbol es que no ataja los comportamientos violentos. Y cantar lo que cantan esos indignos, lo es. En el nuevo Código Penal se está debatiendo considerar esas actitudes como apología de la violencia de género. Si definitivamente se tipifica así, alejaremos, al menos unos metros, esa sensación de impunidad que tienen los violentos. Nada protege tanto a quien delinque como la impunidad, porque transmite la sensación de que no pasa nada y de que agredir es francamente barato.

No basta con hacer declaraciones. Hay que sacar a esa gentuza de los campos. El fútbol, como todos los deportes, es un modelo y un ejemplo de ocio y de entretenimiento. O debería serlo. No podemos permitir que nadie se vaya a su casa después de un partido tarareando «no fue tu culpa, era una puta, lo hiciste bien».

Voy a ver lo que da de sí el Debate Sobre el Estado de la Nación que acaba de comenzar. Me da a mi que nadie se va a referir a la violencia de género en su intervención. Lo cierto es que, cada vez que se publican los datos del CIS sobre nuestras preocupaciones, busco el apunte sobre esta lacra. Y desgraciadamente veo que la violencia que sufren las mujeres no se encuentra más que allá abajo, muy lejos de los primeros puestos. Parece que no nos preocupan esas 756 mujeres, si, 756, que han muerto a manos de sus parejas o ex parejas desde 2003 hasta noviembre del 2014, que son los últimos datos de los que disponemos. Ni ese 35% de mujeres de todo el mundo que sufren malos tratos día a día.

Estaré muy atenta al Debate. Veremos si alguno de los intervinientes saca el tema. Por cierto, en el último Debate sobre el Estado de la Nación, subieron al estrado 16 políticos. Solo 4 eran mujeres. Alé, alé.

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SUB 4 y olé

El reto más grande que me habia marcado para este 2015 esta hecho. Correr la Maratón de Sevilla en menos de 4 horas.
Mi marca personal en la Maratón de Barcelona era de 4 horas, 14 minutos y 17 segundos. Le dije a Alfonso Vega, mi entrenador, que este año queria ser SUB 4. Podía ser 3.59.59, pero queria terminar en menos de 4 horas.
Pues bien, después de 16 semanas de entrenamiento y 858 kilómetros recorridos en ese tiempo, lo he conseguido. Ayer terminé la Maratón de Sevilla en 3 horas, 53 minutos y 20 segundos.

Yo no corro para tener mejor marca que nadie. Cada uno que sea feliz con la suya. Corro para demostrarme a mi misma que, cada día, cada vez, puedo ir un poco más lejos. Además de porque me abre la mente, me organiza, me pone en mi sitio y me hace sentirme fuerte, claro.

Cada una/o de los que ayer nos enfrentamos a un nuevo reto somos campeones. Tengamos o no trofeo, hayamos terminado en 3 horas o en 6, que era el tiempo máximo que daba la organización, hemos ganado. Y lo hemos hecho porque nos hemos atrevido a presentarnos, porque hemos entrenado a tope, porque le hemos robado horas al sueño para hacerlo, porque antes de ir al trabajo hemos salido a correr o lo hemos hecho después de nuestra jornada, porque le hemos robado tiempo a nuestros amigos y a nuestras familias, etc, etc, etc. No es fácil la conciliación de la vida laboral, familiar y deportiva, especialmente para la mayoría de las mujeres.

Lo he dicho más veces. La maratón es dura, muy dura. Y no solo el día de la prueba. Lo difícil son esas 16 semanas de esfuerzo, sacrificio y entrenamiento. Si lo has hecho bien, te premia. Si no, el castigo es durísimo, tanto en lo físico como en lo mental. Te agujerea.

Esto es como un exámen. Si lo has preparado te sientes seguro y cuando lo haces, lo disfrutas. Ayer yo disfruté como nunca. No solo porque Sevilla es una ciudad preciosa con un público que anima a tope durante todo el recorrido; también porque los 42 kms 195 metros se me pasaron volando. Ni un momento de flaqueza. Me concentro, tengo pensamientos positivos, escribo mentalmente cosas que luego paso al papel, me veo cruzando la meta…. Y ayer tuve un pensamiento que cruzó mi mente varias veces: cómo me gusta correr maratones!.

Eso sí, no soy de hierro. A partir del km 30 te empiezan a doler las piernas, bastante para ser sincera, los brazos, la espalda en la zona lumbar por los impactos continuos, etc. En esos momento en los que el dolor se hace presente, yo miro a mi alrededor y pienso que no me esta pasando nada que no les pase a quienes están a mi lado. Todos sentimos dolor; la que corre a 3 minutos el km y el que corre a 6. ¡Estamos corriendo una maratón!. No se puede esperar otra cosa.

No hay dos sin tres. Ya voy pensando en la siguiente.

De momento estaré el domingo próximo en el Lilatón de Donosti. Es una carrera de 5 kms para mujeres. No voy a correr. Estaré como voluntaria dando el avituallamiento a las chicas que van a correr por la igualdad. Es otra forma de vivir las carreras.
Y el 8 de marzo estaré corriendo la media maratón de Santander con los @runnersbabylon, un grupo de corredores inmigrantes subsaharianos que tiene una historia increíble. Me la ha contado Mónica Arce y yo os la contaré tambien aquí. Eso otro día, que se alarga el post.

Os dejo un video q Alfonso me grabó ayer en el km 41. Para que veáis que todos/as podemos estar ahí. Sin excepción.