El tamaño sí importa

Me gusta mucho comprobar que a mi alrededor son cada vez más personas las que viven con las gafas moradas puestas. Quiere esto decir que estamos mirando la vida con los ojos alerta ante la desigualdad, que no pasamos por alto las situaciones discriminatorias y que alzamos la voz cuando vemos algo que nos chirría. Lo digo porque cada día me llegan denuncias de titulares en prensa, imágenes publicitarias, diferencias en empresas, etc, etc, etc. Son denuncias que lanzan hombres y mujeres comprometidos/as y militantes, como yo, del feminismo, es decir, de la igualdad entre sexos.

Ayer fueron varias las personas que me enviaron una doble fotografía con la imagen de las y los ganadores del trofeo Teresa Herrera de fútbol. Las dos categorías, la masculina y la femenina, las ganó el Athletic de Bilbao, pero recibieron premios diferentes. Ellos, una enorme Torre de Hércules que está considerado uno de los trofeos más grandes del mundo. Para ellas otra Torre de Hércules pero 50 centímetros más pequeña.

¿Qué mueve a un Club a no equiparar los tamaños de los trofeos para no dar lugar a situaciones de desigualdad? Posiblemente no lo hagan con intención de establecer diferencias, pero lo hacen. Puede que la falta de personas en su directiva que vivan con las gafas moradas puestas o con cierta sensibilidad hacia la perspectiva de género sea el motivo de tan burda diferencia.

Las redes sociales han echado chispas con este asunto. En general, tanto hombres como mujeres han opinado que no hay razón para esta diferencia de tamaño pero también he leído muchos mensajes en los que se afirma que el fútbol femenino no genera los mismos ingresos que el masculino y que por tanto los premios han de ser acordes a su rentabilidad.

Opino que la repercusión del deporte femenino será mayor y más rentable cuanta más difusión le den los medios de comunicación. Hasta hace bien poco, las disciplinas femeninas pasaban absolutamente desapercibidas. Ha sido la labor de quienes estamos «dale que te pego» a la reivindicación la que nos ha llevado a ocupar algo más de espacio en la prensa, la radio y la televisión. Solo un poco más que hace unos años, de momento. Cuanto más se hable de nuestro trabajo más conocerá el público la existencia de mujeres en todos los deportes y mayor será su repercusión. Aumentará así el público y con ello, los ingresos publicitarios.

Mientras tanto, dejémonos de trofeos grandes y pequeños. El grande para ellos, los futbolistas. El pequeño para esas chicas que dan patadas al balón. Así no.

Y tampoco fomentamos la participación de las mujeres en otros deportes haciendo pruebas diferenciadas para ellas y para ellos. Es el caso de esta carrera a disputar en Llanos del Camello. Propone para ellos un recorrido de 6,4 kilómetros y para nosotras uno de 4,6. De locos.

 

Begira

Ayer un amigo me dijo que soy muy pesada con el tema de las mujeres. Muchas veces yo también siento que este blog, que no nació con la intención de ser un espacio reivindicativo de la desigualdad, habla de ella en muchas ocasiones.

El caso es que con el día a día me he hecho cada vez más consciente de asuntos que antes pasaba por alto y, afortunadamente, he aprendido a mirar la vida con las gafas de mujer puestas. Eso ha significado un cambio importante y me ha llevado a descubrir diferencias que nunca hubiera imaginado. Por eso es por lo que, aunque alguien me diga que soy muy pesada con las cosas de las mujeres, seguiré denunciando actos, personas y situaciones que perpetúen la desigualdad.

Hablando de denunciar, Emakunde-Instituto Vasco de la Mujer, ha actualizado y puesto en marcha una aplicación para dispositivos móviles (2.0 para Android y la 2.0 para IOS) con la idea de facilitar la detección, identificación y envío de quejas relacionadas con usos sexistas en los ámbitos de la publicidad y la comunicación a toda la ciudadanía. BEGIRA app es una aplicación gratuita que permite, fácilmente, detectar malas prácticas y enviar quejas sobre posibles usos sexistas en la publicidad y en la comunicación desde cualquier lugar y en el momento que se desee.

A través de la aplicación, se puede describir el anuncio o la noticia y los motivos por los que se considera sexista, adjuntar una imagen de la misma y enviar la queja. La aplicación cuenta, además, con un menú con opciones de idioma, comentarios y documentos y direcciones complementarias. Las quejas recibidas son derivadas a los órganos y entidades correspondientes con recomendaciones basadas en el código y los decálogos de publicidad y comunicación. Además, son utilizadas como base para plantear sesiones de formación y sensibilización ajustadas a esas quejas.

Begira funciona principalmente como un instrumento para la formación, la sensibilización, el asesoramiento y la investigación, pero también como un canal de recogida y tramitación de las quejas de la ciudadanía con relación a los contenidos y mensajes sexistas detectados en los ámbitos de la publicidad y la comunicación.

El mayor número de quejas recibidas el año pasado han ido dirigidas a anuncios e informaciones en las que se consideraba que se producía un refuerzo de los estereotipos y roles de género, así como que se presentaba un único modelo de belleza asociado a la juventud, delgadez y perfección corporal. En el ámbito de la comunicación, otro motivo de queja destacado ha ido dirigido al tratamiento informativo de noticias sobre violencia contra las mujeres.

Ya tenemos otra herramienta con la que trabajar por la igualdad y contra la discriminación y el sexismo.

www.begoberistain.com

 

La brecha

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22 de febrero, día contra la brecha salarial. Es una brecha que duele como una herida sangrante. De media, las mujeres cobran seis mil euros menos al año por hacer un trabajo de igual valor que los hombres.

Hoy he moderado una mesa redonda con jóvenes políticos. Todos eran hombres. Hemos hablado de la diferencia salarial entre hombres y mujeres y los cuatro se han mostrado indignados al conocer datos cómo que las mujeres tenemos que trabajar bastantes más días que los hombres para conseguir el mismo dinero. O que un hombre y una mujer que desarrollan el mismo trabajo, el mismito, no cobran lo mismo.

Sin embargo, cuando les he preguntado si en el día a día de sus formaciones políticas el tema está sobre la mesa, las respuestas se han vuelto ambiguas y divagantes. Traducido, es algo de lo que hablan los sindicatos y los institutos de promoción de la mujer y las asociaciones de mujeres.

Poco más que añadir. Otra constatación de que los asuntos de mujeres, léase violencia, discriminación por sexo, desigualdad, brecha o lo que sea, no están en la agenda ni entre las prioridades de quienes nos gobiernan.

Toca seguir denunciando.

 

Cambiar de sexo por un día

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Creo que sería bueno que en el trabajo, todos y todas pasáramos por los diferentes puestos de igual cualificación para no juzgar a la ligera la labor de los y las compañeras. De la misma manera, me parece que sería muy educativo que, al menos por un día, nosotras nos convirtiésemos en ellos y ellos en nosotras. Vamos, que un hombre viviese cómo una mujer y viceversa.

Respecto a esto, conozco la opinión más que fundada, de Izaro Antxia, una mujer que nació con atributos masculinos y que hoy vive como una mujer completa gracias a un proceso de reasignación de sexo.

Me contaba Izaro que ella había experimentado las diferencias que hay entre vivir como mujer y vivir como hombre, que es cómo vivía antes de su nueva vida ajustada a su sexo real. Antes, cuando todo el mundo pensaba que Izaro era hombre, ella vivía mucho más libre, sin tener que tener cuidado con por donde anda, relajada en cualquier escenario ya sea festivo o laboral y sin soportar algunas actitudes machistas que te hacen sentirte ofendida. Con su nueva imagen e identidad, Izaro vive como vivimos las mujeres en muchas ocasiones: soportando tonos elevados, contestaciones groseras y trato de superioridad por parte de algunos hombres de esos que no se atreverían con los de su sexo pero sí con mujeres .

Cuento todo esto porque estoy haciendo un pequeño trabajo de campo entre hombres y mujeres para saber si los comportamientos, especialmente de ellos, es el mismo tengan delante a una persona de un sexo u otro.

En los últimos meses me he encontrado con una situación curiosa. Cuando salgo a pasear con mi perro, en las ocasiones en las que le llevo sin correa en lugares en los que se juntan varios canes , si ladra o corre detrás de alguien siempre aparece un hombre que se dirige a ti en términos como «tía, ata a tu perro», «átalo» o » que lo ates» en tono amenazante y con malos modos.

El caso es que he preguntado a varios hombres que también llevan a su perro suelto en alguna ocasión y ninguno ha experimentado situaciones de esas. En cambio las mujeres aseguran que sí y coinciden en señalar que es su condición de mujeres la que hace que ellos se sientan más libres a la hora de lanzar sus frases en esos tonos.

La última experiencia de estas la tuve hace unos días. Cuatro chavales que comían en una campa rodearon a mi perro lanzándole restos de su comida. Intenté cogerle, pero un perro rodeado de cuatro personas y de alimentos es casi imposible de atar. Total, que hemos acabado rodeados los dos, el perro y yo, y he tenido que escuchar todo tipo de exabruptos, de insultos y de frases vejatorias mientras los cuatro se divertían volviendo loco al perro y viendo mi agobio.

No es cuestión de ver fantasmas donde no los hay ni de ver actitudes machistas en cada momento, pero la experiencia de estos meses me va diciendo que a ellos no les pasan cosas como estas. Cuando conté lo sucedido a otras personas, ellos dijeron «eso a mi no me pasa» y ellas dicen «eso a un hombre no le pasa». Yo también me pregunto si esa misma situación se hubiera dado si quien paseaba al perro hubiese sido su dueño y no su dueña.

Me gustaría que ellos tuviesen la oportunidad de vivir situaciones como la descrita para saber exactamente la sensación de humillación que se siente.

¿Qué opináis?

 

Mamá tú eres la mejor

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¡Míra que llevamos tiempo analizando la publicidad en un intento de no caer en viejos estereotipos que nos separen a hombres y mujeres en función de nuestras supuestas “aficiones”! Pues parece que algunos no se han enterado de nada y siguen considerando que hay regalos de chicos y regalos de chicas. Vamos, que la tostadora para mamá y la equipación del coche, por ejemplo, para papá.

Lo que más me extraña es que las grandes cadenas comerciales sigan cayendo en errores tan burdos como el que ha provocado que Alcampo este siendo el protagonista del día de la madre que se celebra el domingo.

En algún hipermercado han colocado un lineal lleno de aspiradoras, batidoras, microondas y tostadoras bajo el cartel anunciador de “Día de la madre”. Lo han hecho con mucho cariño, al parecer, porque el acento de la i lo han señalado con un corazoncito.

Jamás regalé a mi madre un electrodoméstico. Nos tenía bien enseñados porque siempre dejó claro que los electrodomésticos servían para hacer más fácil el trabajo de toda la familia, no el suyo. Lavar, planchar, licuar, tostar, cocinar, etc, etc, etc era responsabilidad de todos los que vivíamos bajo el mismo techo. Aprendí muy pronto que dirigir la publicidad de ese tipo de artículos hacia las mujeres era, sin más, uno de esos micromachismos que pasan desapercibidos pero que perpetúan la desigualdad.

Hoy es fácil denunciar este tipo de anuncios. Solo hace falta un teléfono y una red social para que los responsables de la empresa sepan que su campaña no gusta. Es lo que, una vez más, ha sucedido en este caso. Usuaria que se encuentra con la imagen, la fotografía y a través de twitter la denuncia. La empresa en estos casos suele reaccionar rápido. Pide disculpas y retira la campaña. Pero el daño a su imagen ya está hecho. Somos muchos y muchas las usuarias que tenemos en cuenta el tipo de publicidad que hacen las cadenas para decidir si compramos  ahí o no.

El problema es que las instituciones, las empresas, los anunciantes y los expertos en publicidad aún no han interiorizado la necesidad de trabajar desde una perspectiva de género e igualdad. En la mayoría de los casos siguen modelos de otras épocas, aquellas en las que pensaban que efectivamente, las mamás querían electrodomésticos y los papás artículos deportivos. En realidad, ellas nunca han querido una plancha como regalo. Ni antes ni ahora.

Han de ir con más cuidado quienes quieren atraer a las mujeres hacia sus marcas. Somos quienes tomamos el mayor número de decisiones de compra en el hogar y queremos que nos ofrezcan pequeños electrodomésticos, sí, pero también cine, música, artículos deportivos, vinos, complementos para el coche y todas esas cosas que se empeñan en publicitar solo para ellos.

Si quieres decirle a tu madre que es la mejor, no lo hagas regalándole algo que sirve para que haga las tareas domésticas por ti. Compartir es vivir. A nosotras tampoco nos gustan, no.