Tarde de fútbol femenino, sold out

El fútbol mueve más montañas que la fe, de eso estoy segura. No hay más que mirar a nuestro alrededor y ver cómo este deporte va a ser el que consiga llenar un estadio tan grande e importante como el de San Mamés. Miles y miles de espectadores y espectadoras animando a un equipo femenino. No es la primera vez que pasa esto en Bilbao y, tal como vamos, no será la última. Afortunadamente.

Se equivocan quienes aseguran que la insistencia en este tipo de asuntos por parte de aquellas que defendemos la igualdad, cansa y consigue el efecto contrario. Lo que ha sucedido con las entradas para el partido de las chicas del Athletic en La Catedral lo corrobora. Agotadas. Han conseguido colgar el cartel de «no hay billetes».

Esto no ha sido fruto de la casualidad ni de la llegada de una nueva directiva al Club a la que se le atribuye mayor sensibilidad hacia la igualdad. Esto es la consecuencia de un trabajo de muchos años ejercido por personas que quieren, simplemente, que el deporte masculino y el femenino estén en el mismo nivel.

Que el deporte practicado por mujeres no genera los mismo ingresos que el practicado por hombres ha sido una de las históricas justificaciones para no darles el mismo espacio en los medios o, por ejemplo, no jugar en los mismos campos y horarios. Ahora vamos a comprobar que cuanto más hablemos y escribamos del deporte femenino, mejor posicionado estará y mayor será el rendimiento que patrocinadores y clubes obtengan de su práctica.

El mensaje de la igualdad es como el sirimiri; va calando de forma insistente, sin prisa pero sin pausa. Durante mucho tiempo hemos criticado la escasa presencia de mujeres en los medios por grandes que fueran sus logros. De tanto insistir hemos conseguido que a la Liga de Fútbol Femenina se le concedan incluso dos páginas semanales en periódicos de gran tirada, que se retransmitan los partidos de las chicas o, al menos, que se les dediquen minutos en los programas deportivos. Avanzamos.

Ahora es necesario que quienes ejercen el periodismo deportivo asuman que los temas a tratar con ellos y con ellas son los mismo, que ellas no juegan a la sombra de ellos o que las entrevistas deben girar siempre en torno a la práctica deportiva y no de cuestiones ajenas a la misma como si concilian, si jugar a fútbol les vuelve masculinas o si tener o no tener hijos condicionará su vida profesional como futbolista. Son cuestiones que se les plantean a ellas pero raramente se les hacen a ellos.

Vamos a seguir insistiendo en la necesidad de ampliar el espacio y el tiempo que se dedica al deporte practicado por mujeres. Vemos que el apoyo social viene de esa insistencia y de que pongamos sobre la mesa la necesidad de generar igualdad en el deporte. Tampoco en este caso vamos a tirar la toalla y, mucho menos, a cansarnos.

Mujeres y deporte. Es posible.

 

River vs Boca

Me ha dicho un argentino esta misma mañana que a este paso a Argentina le van a quitar hasta el tango. Yo le he dicho que no, que nadie les ha quitado nada, que la decisión de jugar ese importante partido de la Copa Libertadores entre el River y el Boca en el Santiago Bernabéu ha sido, bajo mi punto de vista, una mala decisión.

Que dos equipos de un país en el que el fútbol es incluso más que una religión, no hayan sido capaces de frenar los altercados entre sus aficiones y hayan tenido que trasladar su partido a Europa es un fracaso en toda regla y sin paliativos. Quienes opinan que «por la paz un avemaría», que es mejor trasladar el encuentro a otro país antes de que se produzca una situación ingobernable y que lleve a enfrentamientos violentos están equivocados.

Y ahora viene la pregunta. ¿Es el fútbol un deporte? Al paso que vamos dejará de serlo. Deporte es sinónimo de esfuerzo, superación, perseverancia, igualdad, respeto, deportividad, solidaridad y compañerismo y éxito personal y colectivo entre otras cosas. Deportividad: comportamiento adecuado a las normas de corrección en la práctica de un deporte. Si las aficiones y los clubes no son capaces de trasladar a los seguidores del fútbol este concepto, no es deporte. El juego limpio no debe darse solo en el campo. La grada, la calle, los bares, todo es espacio futbolístico cuando de una situación como la provocada por el encuentro de la Copa América se trata. Cuando un partido tiene que ser disputado sin público deja de ser un encuentro deportivo que merece ser suspendido, no trasladado.

La decisión de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) de trasladar el encuentro fuera de sus fronteras es un error. Puede sonar drástico pero la suspensión hubiera sido una mejor solución y un mejor ejemplo.

España desplegará un dispositivo de más de 5.000 policías para cubrir el evento. Dicen que ha llegado hasta aquí el partido porque Madrid es una de las diez ciudades más seguras del mundo. ¿A  costa de quien? ¿A costa de qué?

Critican que un partido de la Liga española se quiera jugar en EEUU. No pasa nada cuando un partido de la Copa América llega a Europa. Esta muy loco este mundo. Y el del fútbol, más.

 

El mundial en calorías

¡Menudo susto! Me he encontrado en mi correo electrónico con un informe de la agencia TopDoctors que asegura que los españoles pueden engordar hasta 5 kilos durante el Mundial de Fútbol. Durante los 90 minutos de un partido, llegan a consumir hasta 2.500 calorías.

Los nervios y emociones que se experimentan durante el encuentro hacen que comamos de un modo descontrolado, improvisando, sin prestar atención a lo que ingerimos, cómo lo comemos y en qué cantidad.

Solo hay que echar un ojo a los alimentos estrella durante los encuentros:

  • Cerveza: 150 kcal por 350ml
  • Refrescos: 130kcal por 330 ml
  • Copas: 300kcal
  • Patatas fritas: 30gr son unas 160 kcal
  • Aceitunas: 20 gr son unas 23kcal
  • Frutos secos: 100gr son 500 kcal
  • Hamburguesa: en torno a 650 kcal
  • Pizza: unas 550 kcal
  • Rollito de primavera y arroz 3 delicias: hasta 700kcal

Los especialistas avisan de que «la comida rápida se caracteriza por su bajo aporte en fibra que provoca la ralentización del tránsito intestinal, la digestión pesada e incluso estreñimientos”. La doctora Mar Fernández Nafría asegura que “además, la sal que suelen contener este tipo de alimentos potencia la retención de líquidos. Todo ello provoca que al día siguiente nos sintamos hinchados y más pesados e incluso que esa noche descansemos peor”.

Comer alimentos con altas calorías de vez en cuando no resulta perjudicial. Sin embargo, la frecuencia de partidos durante el mundial es muy elevada. “El problema llega cuando se realizan comidas copiosas en torno a las 1.000 calorías cada una 2 o 3 veces por semana. Es ahí donde se percibe el aumento de peso significativo”. Por lo tanto, durante los 14 días que dura el mundial, los podríamos llegar a coger entre 1 y 5kg de peso.

Nos lanzan un propuesta más saludable para evitar ese «picoteo fácil». Nos recomiendan:

  • Pepinillos: es recomendable sustituir las aceitunas por los pepinillos, que tienen un menor aporte calórico. 100 gramos de pepinillos en vinagre equivalen a 25 kcal, por lo que puede ser un buen aperitivo.
  • Chips de verduras: este plato es ideal porque simula a las patatas fritas, pero nada tienen en común. Al horno y sin una gota de aceite, las verduras laminadas se convierten en unos chips saciantes y ligeros para tomar durante los partidos de futbol.
  • Crudités con salsa de yogur o hummus: las crudités de verduras con salsa de yogur aportan una importante cantidad de vitaminas y muy pocas calorías.
  • Mejillones y berberechos al natural con jugo de limón: son un aperitivo perfecto tanto por su sabor exquisito, como por su bajo contenido en grasa, que además nos aportan proteínas y hierro así como vitaminas A y B.
  • Ensalada de tomate con queso de burgos aliñada con especias como orégano, comino y aceite de oliva virgen extra: las ensaladas siempre son un plato perfecto y la de tomate con queso de burgos es una combinación perfecta por ser baja en calorías. Además, el tomate contiene fibra y minerales como el potasio así como un gran aporte de vitaminas.

Tenemos por delante muchos días de fútbol. A mí los consejos de TopDoctors me han convencido, por eso los traigo hasta este blog hoy vestido de «saludable».

 

Fútbol, las paradojas

A pocos días de que comience el Mundial de Fútbol en Rusia vamos conociendo algunos de datos que cuando se confrontan, escandalizan.

La semana pasada se reunieron el presidente de la RFEF, Luis Rubiales, y el capitán de la selección española, Sergio Ramos, para fijar las primas que cobrarán en este Mundial. Cada jugador de la selección española percibiría casi 884.000 euros en caso de que España consiga la Copa del Mundo el próximo 15 de julio. Este dinero sale de los 38 millones de dólares (unos 35 millones de euros) que la FIFA le pagaría a la Federación Española en caso de ganar este Mundial. De esa cantidad, casi 25 millones de euros irían para pagar esta prima, mientras que los otros 10 millones se quedarían en las arcas de la Federación.

Mientras, en Qatar (Sede del Mundial en 2022) los trabajos para construir las sedes que albergarán los encuentros futbolísticos siguen a buen ritmo y con escasas garantías de seguridad para quienes las erigen. La inmensa mayoría son nepalíes a los que se aplica la «Kafala», un sistema empleado para retenerlos y que significa quitarles el pasaporte para impedirles regresar a su país. En cuanto a sus jornadas laborales hay que hablar de entre 16 y 18 horas todos los días de la semana, sin descanso. Soportan temperaturas que llegan a los 50 grados y viven en habitáculos proporcionados por sus patronos en los que no hay ni las mínimas condiciones higiénicas.

Incluso la Premio Nobel Rigoberta Menchú ha interpelado a la FIFA para que no mire hacia otro lado. Lo hace atendiendo a la defensa de los derechos humanos y también a los valores nobles del deporte. No piden que quienes construyen las infraestructuras dejen de ganar dinero, pero sí que que no se haga a cualquier precio.

También Amnistía Internacional ha calificado al de Qatar como «el mundial donde todos pierden». Ha cifrado en dos millones de nepalíes los fallecidos en ese país como consecuencia de la pésima situación laboral.

Son las paradojas del fútbol. Unos negociando primas estratosféricas y otros construyendo con sangre, sudor, malas condiciones de vida y escaso salario los estadios en los que otros se harán multimillonarios.

 

 

 

 

Alcohol en San Mamés (y 2)

Exitoso fin de semana para Bilbao, Bizkaia y todos los territorios limítrofes que de una u otra manera se han beneficiado de la celebración de las finales europeas de rugby en la Villa de Don Diego. Más de 80.000 personas presenciando en directo los dos partidos que nos han puesto en las televisiones de 115 países, hoteles al 95-100% de ocupación, bares y restaurantes trabajando sin descanso y una imagen de ciudad que ha convertido en embajadores/as de Bilbao a cuantos la han visitado. Enhorabuena a quienes han hecho posible todo esto. Han engrandecido nuestro orgullo de bilbaínos/as y han subido, más si cabe, la autoestima de la ciudad.

Por las redes y los medios de comunicación han circulado las imágenes de aficionados/as bebiendo cerveza en San Mamés. Este tema ha sido el que más discusiones ha suscitado en los últimos días. La semana pasada publiqué un post en el que daba mi opinión al respecto.

Hoy, pasado el acontecimiento, todo volverá a la normalidad y quienes vayan a San Mamés a presenciar un partido de fútbol, no podrán consumir alcohol salvo que sean unos privilegiados a quienes no se les aplica una ley que sí se aplica a los demás.

La aclaración de porqué en estas finales sí se ha podido beber alcohol me llegó  de un parlamentario vasco. Por resumirlo mucho: tenemos dos leyes, la Ley 1/2016, de 7 de abril, de Atención Integral de Adicciones y Drogodependencias y la Ley 19/2007 de 11 de julio, contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte. Según la primera, el consumo de alcohol está terminantemente prohibido en todo el estadio desde 15 minutos antes del comienzo del partido hasta 15 minutos después de su conclusión. Esta premisa se aplica en todos los espectáculos deportivos que tienen lugar en Euskadi a excepción del fútbol y baloncesto profesional.

¿Qué pasa con estos dos deportes? Pues que son consideradas las disciplinas que generan un mayor número de actos violentos y se les aplica la segunda ley de la que hablábamos. Dice esta Ley que «en los encuentros de Primera División, Segunda División y Segunda División B de fútbol, así como en la Liga ACB de baloncesto, es de aplicación la Ley 19/2007 de 11 de julio, contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte. Esta otra normativa regula en su artículo 4 el consumo y venta de alcohol y otros productos para las competiciones deportivas reguladas por la normativa (fútbol y baloncesto profesional)». El citado artículo 4 dice en su apartado primero que «queda prohibida en las instalaciones en las que se celebren competiciones deportivas, la introducción, venta y consumo de toda clase de bebidas alcohólicas y drogas tóxicas».

Así que si en San Mamés se disputa una competición de rugby, tenis, curling, hockey o cualquier otro deporte que no sea ni fútbol ni baloncesto se aplica la ley de Atención Integral de Adicciones y Drogodependencias y se puede beber hasta quince minutos antes y quince minutos después de la finalización del encuentro. Mientras se juegue fútbol o baloncesto, se aplica la contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte y no bebe nadie, salvo que estés en la zona VIP y te permitan aplicar una normativa distinta a la que se aplica al común de los y las aficionadas que van a ver fútbol.

Como quien me dio la explicación me lo hizo entender de una forma muy clara, lo traigo hasta aquí para que todo el mundo lo entienda también. Otra cosa es estar de acuerdo o no.

Que se meta en el mismo saco y se compare el nivel de violencia que hay en el fútbol con el que hay en el baloncesto me parece una irresponsabilidad. Cierto es que el número de seguidores/as del basket es notablemente inferior a los del fútbol y por lo tanto los casos de violencia también son menos. Creo que el baloncesto debería ser considerado como cualquier otro de los deportes que no han provocado una ley para atajar la violencia que genera. No hemos visto ningún aficionado al basket muerto por aficionados del equipo rival, ni formaciones casi militares por las calles de supuestos seguidores de un equipo de basket ni tantas otras cosas que sí hemos vivido en el fútbol. Ayer mismo, toda la familia del Bilbao Basket vivió una jornada negra que le ha llevado al descenso de categoría y lo único que hemos visto han sido lágrimas. Nada más. Violencia cero. Y mira que las aficiones del Baskonia y del Bilbao Basket no son precisamente amigas y fue este derby el que certificó el descenso de los bilbaínos.

Mis conclusiones:

Por principio y por lo que el deporte entraña de vida sana y alejada de productos tóxicos como el alcohol, su consumo debería estar prohibido sea cual sea la disciplina que se practique.

No es socialmente aceptable que en el mismo estadio (caso de San Mamés) la afición que acude a la zona VIP pueda consumir alcohol hasta quince minutos antes y desde quince minutos después de un partido de fútbol. O todos o ninguno. En un campo que hemos pagado a escote no se pueden aplicar dos leyes diferentes dependiendo de donde esté situado tu asiento.

No pretendía con este artículo seguir polemizando sobre el asunto, pero creo que la aclaración que yo he recibido es muy ilustrativa para todo el mundo. Ahora sabemos que se aplica la Ley y, a algunos, la trampa.