Sin consentimiento, lo dice el juez

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He comentado muchas veces que esto de vivir denunciado situaciones discriminatorias hacia cualquier colectivo es muy cansado. También es cierto que soy «insistencialista», como me dice mi compañero Javier Vizcaíno, y es difícil que deje de poner negro sobre blanco aquello que en mi opinión merece ser difundido para que sepamos como son algunas cosas que, en realidad, no son lo que parecen.

Viene esto a cuento de la reacción de algunas personas a las entradas en este blog en las que se denuncian actitudes sexistas. Aquí no hago más que expresar mi opinión, que para eso es el blog de Veterana B. Admito comentarios, críticas, diferencias y lo que venga, pero desde el respeto.

El post titulado «Una para todos» ha sido uno de esos que generan polémica. Venía yo a decir que hablará la justicia, pero que no miremos a la víctima de la presunta violación en San Fermín como culpable por haber iniciado un ligoteo sano  con los presuntos violadores. Pinchando aquí podéis encontrar ese texto.

Pues bien. Hay quien ha considerado que estoy deseando que la chica haya sido violada para «machacar a los chavales», que quienes opinan como yo juzgamos y sentenciamos sin saber, al tiempo que se pregunta que habría que hacerle a la chavala por haber involucrado como violadores a cinco personas.

Mientras andábamos en estas, el titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Iruñea acordaba mantener en prisión provisional sin fianza a los cinco procesados por la supuesta violación .

El magistrado afirma en la resolución que «las declaraciones formalmente coincidentes de los procesados no resisten el contraste con las grabaciones realizadas por ellos mismos en el portal en las que no se aprecia consentimiento alguno por parte de la víctima».

El juez sostiene, por el contrario, que se aprecia un «mero sometimiento a una apabullante situación de superioridad física y numérica y de abandono ante la imposibilidad de oponerse a las pretensiones lúbricas impuestas por sus agresores».

El juez ha decidido mantenerles en prisión «por la extrema gravedad de los hechos, los bienes personales en juego, la necesidad de protección a la víctima, así como las elevadas posibilidades de eludir la acción de la justicia ante la gravedad de las penas que en su día pudieran imponerse».

El magistrado recuerda que, con arreglo a la calificación expuesta en el auto de procesamiento dictado el pasado 8 de agosto, estas «podrían alcanzar los ochenta años de prisión».

Sigo pensando que la defensa de los acusados tiene que utilizar todas sus armas para lavar la imagen de sus clientes. Y sigo creyendo en la Justicia.

Aún a riesgo de equivocarme, creo diferenciar en este caso quien es la víctima y quienes los culpables.