La pelota femenina se hace visible

La pelota no ha sido nunca un deporte exclusivo de hombres. Solo hace falta recordar a las míticas raquetistas, un colectivo de mujeres que jugaron de manera profesional entren 1917 y 1980. Se cree que fueron las primeras mujeres profesionales del deporte del mundo. Jugaban en frontones pequeños a gran velocidad, sin ninguna protección y con espectáculo garantizado.

Por aquel entonces proliferaron los frontones tanto en España como en América. Fueron muchas las pelotaris que se atrevieron a dar el paso y jugar, pese a que estaban mal vistas. En el exterior, sin embargo, muchas de ellas probaron las mieles del éxito. La mayoría ganaba lo suficiente para mandar dinero a sus familias y se convirtieron así, sin saberlo ni pretenderlo, en pioneras de la igualdad de género en el deporte.

Durante los últimos años, las mujeres pelotaris han ido en aumento. El título al mejor pelotari en el año 2010, tanto en categoría masculina como en la femenina, fue para Maite Ruiz de larramendi. Se alzó con el premio por encima de 500 atletas de distintos países.

Acaba de presentarse un campeonato histórico. Por primera vez , Pamplona acogerá durante las fiestas el Primer Torneo de San Fermin de Pelota a Mano Femenina. Participarán, en total, 12 pelotaris, es decir, 6 parejas, que jugarán repartidas en dos grupos de formato triangular. La final, que retransmitirá en directo ETB, será en el Labrit de Pamplona, el 14 de Julio, a las 11:30 de la mañana. Las eliminatorias se disputarán este domingo en Lesaka a partir, también, de las 11:30.

Se trata de un acontecimiento histórico porque nunca hasta ahora se había organizado un campeonato semejante en Pamplona. Siempre para ellos, nunca para ellas. Ahora, las mujeres pelotaris que deseen competir lo harán en el escenario de las grandes ocasiones. Es un paso importante para el deporte en general y para el practicado por mujeres en particular.

Las pelotaris se hacen visibles. La Primera Emakume Master Cup ya está en marcha.

Estas serán las participantes:

MIREN LARRARTE (BIDANIA)-NAROA ITURAIN (IRUÑA)

ANDREA ALDAREGIA (IRUÑA)-MAITE TOLOSA (AMEZKETA)

PATRI ESPINAR (USANSOLO)-OLATZ RUIZ DE LARRAMENDI (EULATE)

NAGORE ARAMENDI (AZPEITIA)-AINHOA URIEN (ABADIÑO)

OHIANA ORBEGOZO (AZPEITIA)-NAROA ELIZALDE (ZUBIETA)

MAITE RUIZ DE LARRAMENDI (EULATE)-OLATZ ARRIZABALAGA (GERNIKA)

Las ministras

Hace apenas un año, dos organizaciones, la ONU y la Unión Interparlamentaria, pedían voluntad política para avanzar hacia la paridad. Lo hacían al presentar un informe sobre los progresos en la incorporación de la mujer a puestos de responsabilidad política en el que se constataba que ésta se encontraba «estancada».

A fecha 1 de enero de 2017, sólo había en el mundo 17 jefas de Estado y de Gobierno electas, dos menos que en 2015, cuando se presentó el anterior estudio de este tipo. Entre 2015 y 2017, el número de mujeres al frente de un ministerio apenas cambió, pasando de 730 a 732, lo que supone únicamente un 18,3 %. En los parlamentos nacionales, la representación de las mujeres pasó en ese periodo del 22,6 % al 23,3 %.

Hay avances pero terriblemente lentos. A este ritmo el mundo necesitaría 50 años para lograr la paridad en la representación parlamentaria.

Entre los obstáculos que se citan como trabas para que las mujeres accedan a puestos de responsabilidad política se destacan el control que los varones mantienen en los partidos políticos, los estereotipos sociales, la violencia física y psicológica contra las mujeres que optan a cargos y el trato que las candidatas reciben en los medios.

Actualmente, 13 países no tienen a ninguna mujer en su Ejecutivo, una cifra en la que figuran varias pequeñas islas, pero también naciones de gran tamaño como Pakistán o Arabia Saudí. Otros, como Turquía o Brasil, tienen a una única ministra en sus gabinetes, mientras que Rusia o Irán apenas tienen tres en Gobiernos con más de treinta puestos con rango ministerial.

En el otro lado de la balanza, seis Estados (Bulgaria, Francia, Nicaragua, Suecia, Canadá y Eslovenia) tienen a más mujeres que hombres al frente de sus ministerios. Ahora, España entra a formar parte de este lado de la balanza al incorporar a nueve ministras a su gobierno. Solo durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero el número de mujeres ministras superó al de hombres.

Pedro Sánchez se ha rodeado del equipo más femenino de la política estatal. Sin embargo, en España nunca ha habido una presidenta del gobierno, no ha habido secretarias generales en los grandes sindicatos, no ha habido aún mujeres al frente del Tribunal Supremo y solo una, María Emilia Casas, ha presidido el Constitucional. Tampoco ha habido gobernadoras al frente del Banco de España y el porcentaje femenino en los consejos del Ibex35 no llega al 25%.

Aún tenemos muchas asignaturas pendientes.

 

 

Comisión de hombres

Este fin de semana hemos asistido a otro terrible asesinato de una mujer a la que un hombre quiso violar, ella se resistió y el la mató. Así de claro lo ha explicado el hijo del presunto asesino. Ha dicho «quiso violarla» porque tenemos en nuestro imaginario bastante claro que es una violación y que no. Otra víctima de la violencia hacia la mujer solo por serlo.

En los últimos días se ha desatado la indignación, una vez más, tras conocerse que la comisión que estudiará la reforma de los delitos sexuales iba a estar conformada solo por hombres. El ministro de Justicia fue el encargado de anunciar la convocatoria de esta comisión en cuya sección penal no hay mujeres. Son 20. Todos hombres.

La presión social ha hecho rectificar y finalmente se incorporarán a seis catedráticas para esta ponencia. Eso sí, no se hará de modo general sino que se restringirá su presencia a este caso. Además se escuchará a las representantes de las asociaciones de mujeres juristas más reconocidas.

Es el ministro de Justicia, Rafael Catalá, el que nombra libremente a quienes integran esta comisión. Los estatutos dicen que los vocales permanentes “serán nombrados libremente por el ministro de Justicia entre juristas de reconocido prestigio que acrediten, al menos, 15 años de dedicación científica al Derecho o ejercicio profesional en el ámbito jurídico”. Añaden que “se procurará en su designación asegurar la pluralidad de profesionales del Derecho y de procedencia geográfica dentro de España”. Sin embargo, no se dice nada sobre paridad entre hombres y mujeres.

La justificación a esta ausencia de mujeres en la comisión la ofrecen en que se formó en los años 70. Entonces había pocas mujeres catedráticas en Derecho Penal. No se sostiene ese argumento porque los últimos nombramientos se hicieron en el año 2015 y entonces sí que había especialistas femeninas.

La comisión general de codificación tiene, aparte de la penal, cuatro secciones más, y el porcentaje de mujeres en todos ellos es muy pequeño. La inmensa mayoría son hombres, el 84%. En la sección civil, según la propia web del ministerio, hay 29 vocales permanentes, cinco de los cuales son mujeres. En la de derecho público son 26, dos de ellos mujeres. En la de derecho mercantil también son 26 los miembros, y la presencia femenina llega a cinco vocalías. En la de derecho procesal, de 19 vocales permanentes, cuatro son mujeres.

Urge, como decía el presidente de la comisión, que el grupo analice la legislación vigente en materia de delitos sexuales, detecte si da problemas en la teoría o en la práctica y si hay una mejora técnica que hacer en el Código Penal. Pero urge además que se haga con perspectiva de género. Es imposible que la reforma llegue a buen puerto sin esa premisa.

Que la vergüenza cambie de bando

El informativo del martes 1 de mayo, el de las 14.00 en la cadena Cuatro, dedicó sus primeros dieciocho minutos a la violencia de género. El 1 de mayo es tradicionalmente un día en el que se abre con las manifestaciones de trabajadores/as reclamando sus derechos. ¡Y mira que hay reclamaciones que hacer a día de hoy! Brecha salarial, trabajadores pobres, imposible conciliación, condiciones precarias, temporalidad… así es el mercado laboral español.

Sin embargo, todas esas reivindicaciones pasaron a un segundo plano ante la avalancha de noticias referidas a la violencia hacia las mujeres. Una mujer fue atacada con arma blanca en Valencia y posteriormente su agresor se suicidó. Se celebraban los funerales por la mujer asesinada por su expareja en Burgos. Se daba cuenta de nuevas reacciones a la sentencia contra la manada y a las declaraciones del ministro Catalá justificando el voto particular del magistrado Ricardo Gonzalez por su «problema singular», un problema del que aún no hemos sabido nada. No es que nos interese especialmente la vida de este magistrado pero sí si ese singular problema le inhabilita para juzgar casos como el de la manada.

Todo eso en la apertura del informativo del 1 de mayo. Nos sobrecogemos cuando oímos hablar del feminicidio en Guatemala. «Eso aquí no pasa, aquí no te matan por la calle», pensamos. Pues estamos equivocadas/os. Nos matan, sí, nos matan.

Se ponía como ejemplo en el noticiero el caso de Islandia, una isla que ocupa el primer lugar en igualdad de género. No está ahí porque sí sino por su gran trabajo en favor de el reconocimiento y puesta en práctica de los derechos de las mujeres. El progreso de Islandia se puede atribuir a que las mujeres y los hombres comparten el poder como responsables de la toma de decisiones, y cada vez hay más hombres que apoyan las concesiones mutuas que requiere la igualdad de género. Es, por cierto, el primer país en poner fin por ley a la brecha salarial de género. Sin duda, un espejo en el que mirarnos.

Otro espejo lo tenemos muy cerca, en Francia. De este país debemos fijarnos en el trabajo que están haciendo tomando como base la educación. No solo en los centros escolares sino en las propias familias y en un ámbito tan necesario como la judicatura. Jueces y juezas están siendo instruidos en perspectiva de género para aplicar la ley con más equidad.

Todo se reduce a eso, nada más y nada menos. A educar desde la base para olvidar los modelos machistas imperantes hasta ahora. Lanzaba el presidente francés Emmanuel Macron un reto que debemos recoger: «que la vergüenza cambie de bando». En eso estamos.

 

Plan para el sábado: manifestación

Si las movilizaciones del pasado 8M fueron históricas por lo multitudinarias y apartidistas, las que están protagonizando cada semana las y los pensionistas no lo son menos. El próximo sábado tendrán una nueva oportunidad de demostrar su fuerza y no quieren hacerlo solos. Piden a la gente joven que acuda al llamamiento, que su futuro también depende de la lucha que abanderan personas mayores que ya se movilizaron por conquistar sus derechos en el año 68 y que ahora, cincuenta años después, ocupan de nuevo las calles.

Hay otro importante colectivo que ha decidido sumarse a las manifestaciones. Las mujeres impulsoras de la huelga de la pasada semana participarán en las convocatorias lanzadas en defensa de las pensiones públicas y de su revalorización. Motivos nos sobran para sumarnos.

Hay más de tres millones de mujeres que cobran menos de 700 euros al mes. Las mujeres que enviudan y pasan a cobrar una pensión por su marido pierden el 48% de lo que cobraban y la brecha de las pensiones entre hombres y mujeres es del 37%. Mientras que los hombres cobran de media 1.200 €, las mujeres cobran 742,8 €. Las mujeres que cobran entre 150 y 500 € son cuatro veces más que los hombres.

Como consecuencias de todo esto, la discriminación de las mujeres continúa en el momento de la jubilación. Los sueldos y cotizaciones más bajas y una vida laboral, generalmente más corta que la de los hombres, provocan que, en el momento de calcular la base reguladora, ésta sea menor y que el tiempo de cotización no permita llegar a cobrar el 100 % de la pensión.

Con todos estos datos en la mano lo vemos claro. Efectivamente, nos sobran los motivos para estar en día 17 ocupando las calles con las personas jubiladas.