¿A quien matarías?

Es cuestión de tiempo que los vehículos autónomos, es decir, sin conductor, circulen de forma habitual por nuestras carreteras. Vamos, que será un robot el que guíe el recorrido.

Hasta el momento han sido ensayos y en algunos se han producido atropellos, incluso mortales, lo que ha llevado a poner en marcha el «experimento de la máquina moral». Se trata de dotar a esos «vehículos inteligentes» de condicionamientos morales que les lleven a salvar a una u otra persona en caso de accidente. Habrá situaciones en las que un fallo mecánico, el tiempo o las condiciones de la carretera lo harán inevitable. En esos casos las máquinas deberán decidir entre dos males y para ello habrá que dotarlas de unos principios morales.

Ya han sido más de dos millones de personas las que han participado en la encuestas y las conclusiones son muy reveladoras. Con el análisis de las respuestas se llega a elaborar un mapa de la importancia y el papel que cada uno/a jugamos en nuestra sociedad.

Vamos con los dilemas que se plantean en el experimento. A ver cuáles son vuestras respuestas.

Dilema 1: Un coche sin conductor se queda sin frenos llegando a un paso de cebra. Si sigue recto atropella a dos peatones, si da el volantazo se lleva por delante a un gato.

Dilema 2: El vehículo se encuentra en el paso a un ejecutivo trajeado y, si gira, a un indigente. El choque matará a uno de ellos.

Dilema 3: A bordo del automóvil van una mujer embarazada y su hija, enfrente tres ancianos que solo puede evitar yendo contra un muro.

Con los datos que se han obtenido hasta el momento se han establecido varias conclusiones: Entre salvar a un humano o un animal, el coche siempre debería atropellar a la mascota. La norma, además, primaría salvar al mayor número de personas. Así que si el conductor va solo y va a atropellar a dos peatones, que se estampe contra el muro. La tercera decisión más universal es que la mayoría cree que si un vehículo autónomo tiene que decidir entre chocar contra un niño o contra un anciano, el más viejo debe morir para que el joven tenga la oportunidad de envejecer.

Aparte de estas tres decisiones morales que son casi universales, la investigación muestra una preferencia específica según el tipo de personaje: De los que cruzan el paso de cebra, los que merecen ser salvados son, por este orden, un bebé a bordo de un carrito, una niña, un niño y una mujer embarazada. En sentido contrario, y dejando a un lado las mascotas, los delincuentes, los ancianos y los sintecho son los humanos más sacrificables.

¿A quién salvarías tú?

 

¡Máquina!

A Google le damos las gracias por muchas cosas hasta que se mete en nuestro trabajo. Sí, es cierto que el periodismo se aprovecha de la inmensa base de datos del gigante buscador pero su intención de crear una agencia de noticias en la que serán robots los que elaboren los contenidos ya no nos hace tanta gracia.

La nueva agencia, a la que van a dedicar un presupuesto de 800.000 dólares, se llamará «reporteros, datos y robots». Se estima que, cada día, estas máquinas podrían surtir a los medios de comunicación de nada más y nada menos que 30.000 historias. Cada día.

Afirman los googelianos que su intención es proveer de forma constante a pequeños sitios web que  por su falta de personal en las redacciones no tienen acceso a todas las noticias que se producen en su entorno. Ahí estarán entonces los robots, prestos y dispuestos a dar contenido local al momento.

Hay que agradecer (ironía) a Google que vaya a contar con cinco humanos que trabajarán como editores y que serán quienes escojan los temas sirviéndose de fuentes institucionales. El resto, la redacción y el envío, correrá a cargo de los robots.

El futuro se está haciendo presente.

Hoy, cuando he comentado esta noticia en la redacción de Onda Vasca, el primer comentario ha sido: «Oh noooooooooooo». Sabíamos que tarde o temprano esto llegaría. Siempre hemos pensado que las máquinas no pueden sustituirnos como periodistas. Les falta esa relación personal con las fuentes que hace que tu forma de contar la noticia se distinga de la de los demás. Sin embargo, estos robots pueden ayudar a mejorar el alcance de sus historias a través de un mejor posicionamiento web. Aviados vamos.

La iniciativa ya está en marcha. Comenzará a implantarse el año que viene y, en principio, tendrá una duración de tres años. De cómo funcione dependerá su continuidad o no, pero mucho me temo que las empresas periodísticas no dejarán pasar la oportunidad de obtener información en cantidad, sea cual sea la calidad, de forma rápida y barata. La calidad, desgraciadamente, dejó de ser prioritaria hace tiempo.

 

 

¿Podrán los y las lectoras distinguir lo escrito por un humano o una máquina? En breve lo sabremos.

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