Mujeres, a la calle

Miles y miles de personas, en su mayoría mujeres, nos hemos echado a las calles de nuestros pueblos y ciudades para alzar la voz y dejar claro que no vamos a tragar con los postulados que han llevado a la derecha, apoyada por la ultraderecha, a gobernar en Andalucía. El negacionismo de VOX de la igualdad y su deseo de acabar con la Ley contra la Violencia de Género nos han hecho manifestarnos una vez más y reafirmarnos en el lema elegido para estas movilizaciones: ni un paso atrás.

Mientras el nuevo presidente andaluz hacía su discurso en el Parlamento, miles de mujeres protestaban a la puerta. Mientras estas mujeres reclamaban no solo que no se de un paso atrás en materia de igualdad y protección de las mujeres víctimas de violencia de género sino que aumenten las medidas, Moreno Bonilla lanzaba guiños a VOX recalcando la necesidad de garantizar la protección «a todas las víctimas» en clara alusión a esa petición de la ultraderecha de equiparar la violencia que se ejerce contra las mujeres con la que se ejerce contra los hombres.

Si algo tiene de positivo este tipo de movilizaciones es que nos sirve para comprobar que cada vez somos más las personas, hombres y mujeres, que respondemos al llamamiento. Es un movimiento imparable que está en marcha no solo por nosotras sino por las que vienen detrás. Ser un ejemplo de igualdad para los y las más jóvenes es fundamental para alcanzar el único objetivo que mueve todo esto: lograr la igualdad en un mundo justo.

Nos queda un camino enorme, largo y seguro que plagado de obstáculos, pero la determinación con la que los y las feministas vamos a plantar cara a esas piedras en el camino va a ser nuestra aliada. Es difícil que se de un paso atrás. Ni uno. Y ese es precisamente el lema que ha movilizado a tantísimas personas: ni un paso atrás.

La decisión política de equiparar todas las violencias (algunas incluso han comparado la violencia que se ejerce contra los animales con la de género) es la que nos ha hecho reaccionar ahora. Por desgracia parece que no va a ser la última razón. Quienes apoyan el «los niños de azul, las niñas de rosa» van a seguir intentando extender sus postulados como una mancha de aceite. Y cuidado, no hay que olvidar que el partido de ultraderecha ha sido el que más donaciones privadas ha recibido para sus campañas electorales. Miedo.

Hay que recordar las palabras de Simone de Beauvoir: «No olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Esos derechos nunca se dan por adquiridos. Debéis permanecer vigilantes durante toda vuestra vida».

 

El manifiesto

Más de cien organizaciones feministas se han adherido ya al manifiesto feminista sobre la derogación de medidas de protección integran contra la violencia de género incluida en el programa político de VOX.

Cuanto más lo difundamos, mejor. Yo también me sumo.

MANIFIESTO DE ORGANIZACIONES FEMINISTAS SOBRE LA DEROGACIÓN
DE MEDIDAS DE PROTECCIÓN INTEGRAL CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO (LEY ORGÁNICA 1/2004), INCLUIDA POR LA EXTREMA DERECHA
EN EL PROGRAMA POLÍTICO DE VOX.

Desde que el Mundo es Mundo las mujeres, únicamente por el mero
hecho de serlo, hemos sido discriminadas, ninguneadas, criminalizadas y
maltratadas por una sociedad tradicional, patriarcal y machista en la que todo
gira alrededor del hombre, como sujeto único de derechos.

Gracias al movimiento feminista y a algunos varones cómplices e
igualitarios hemos sobrevivido a estas situaciones, conquistando poco a poco
derechos que en el S. XXI en la Democracia Española nos abren el camino para
llegar a ser ciudadanas de primera, no meros adornos al servicio de la
masculinidad acrítica que postula esta como posesiva, dominadora y opresora
de más de la mitad de la población, nosotras, las mujeres.

La Constitución Española, que ahora cumple 40 años, a pesar de ser
androcéntrica no pudo dejar de proclamar la igualdad de derechos en su art.
14, y como dijo Teresa Revilla, por propia iniciativa, y siendo la única mujer
en la Comisión Constitucional: Las mujeres no vamos a dar las gracias por
ello.

Esta igualdad formal nos ha permitido alcanzar algunos avances: el uso
de anticonceptivos, la Ley de interrupción voluntaria del embarazo, la de
igualdad o la integral de medidas de protección contra la violencia de género.
Pero todavía queda mucho camino por andar, exigimos que no corran riesgos
nuestras vidas, reclamamos una igualdad real y efectiva en todos los ámbitos
de la sociedad, y la desaparición total de las agresiones, violaciones o abusos
sexuales.

En este esbozo del contexto nos encontramos con que VOX, un partido
de extrema derecha, amigo de Le Pen y por los hechos que le asemejan
también del Ku Kux Klan, incluye en su programa electoral un absoluto e
intolerable retroceso en los derechos de las mujeres que nos conduce a la
Época Franquista, a la mujer sumisa, a la esclava paridora al servicio del
varón. No vamos a permitirlo, lucharemos con la razón y con el mismo ímpetu
que lo hemos venido haciendo siglo tras siglo.

VOX, formación política machista, defiende la prevalencia del varón
sobre la mujer y pretende y exige entre otras muchas aberraciones, derogar la
Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género,
continúa insultando a las mujeres de hembristas y de feminazis con el mendaz
y falso argumento de que la violencia de género no existe, acusando, sin dato
ni prueba alguna, como es habitual en el histórico patriarcado, a los poderes
públicos de ocultar la violencia de la mujer contra el hombre y la cifras de
denuncias falsas.

Señores de VOX, sus repugnantes argumentos nunca han podido
sostenerse, ahora tampoco, en primer lugar, porque la Ley Integral de
violencia de género que pretenden derogar con 12 Diputados autonómicos, es
una Ley Estatal y orgánica, aprobada por unanimidad de los integrantes del
poder legislativo, así que para expulsarla de nuestro ordenamiento jurídico
necesitarían ustedes la mayoría absoluta en las Cortes Generales, cosa que en
este momento no tienen, ni van a tener, así que dejen de engañar a la
ciudadanía española. No pueden derogar esta Ley. Nos sonroja incluso que lo
planteen porque el mero hecho de hacerlo demuestra su más absoluta
ignorancia sobre materias que se aprenden en primer Curso del Grado en
Derecho. Dejen de hacer el ridículo, por favor, y si no saben, estudien.

En segundo lugar, es curioso que utilicen el término hembrismo que no
existe en el DLE, y que un partido como el suyo, de extrema derecha, nos
vincule con el nazismo que practican ustedes con sus ideas, que no son otras
que el exterminio público y la anulación del diferente. Lo que somos es
feministas, sí, señores y señoras de VOX, feministas.

Negar la violencia de género es exactamente igual que negar el Holocausto
judío, existe, con cifras alarmantes, y la sufrimos las mujeres por el mero
hecho de serlo, como la consecuencia más brutal de la desigualdad. Pueden
ustedes consultar a la OMS que indica que, en todo el mundo, casi un tercio
(30%) de las mujeres que han tenido una relación de pareja refieren haber
sufrido alguna forma de violencia física y/o sexual por parte de la misma en
algún momento de su vida y un 38% de los asesinatos de mujeres que se
producen en el mundo son cometidos por su pareja masculina.

Si estos datos no les convencen les volvemos a aconsejar que estudien y
para ello pueden acudir, entre otros, a la ONU, UE, EUROSTAT, al Consejo
General del Poder Judicial, a la Fiscalía General del Estado, o al Instituto de
la Mujer y para la igualdad de oportunidades para descubrir las aberrantes
cifras reales de la violencia de género.

Es una violencia diferente propia del contexto patriarcal y machista que
ustedes abanderan y, por ello, en una autentica democracia tiene un
tratamiento legislativo distinto. Que en España ha sido avalado en multitud de
ocasiones por la Jurisprudencia del Tribunal Constitucional.

En cuanto a la ocultación de datos, se trata de otra de sus mentiras, muy
sencilla de refutar, las cifras de denuncias falsas se publican por la Fiscalía
General del Estado y por el Consejo General del Poder Judicial y no pasan del
0,01%, y en cuanto a la violencia familiar, el feminismo no niega su
existencia, pero en menor proporción que la de género y con características
distintas, sus datos están a su disposición, por ejemplo, en la página web del
Consejo General del Poder Judicial o en las Estadísticas de Criminalidad del
Ministerio del Interior.

Por todo lo expuesto, les exigimos que dejen de engañar a la ciudadanía
española señores de VOX, digan lo que digan, una mentira no se convierte en
verdad, aunque se repita mil veces. Les advertimos, las mujeres no vamos a
consentir la eliminación de nuestros derechos, siempre nos encontrarán
enfrente, y no se olviden de que somos expertas en luchar contra la opresión
tal y como nos enseñaron desde siglos atrás las feministas que nos han
precedido.

El movimiento feminista es imparable le va en ello su subsistencia
y en cuanto se descuiden les habremos arrollado como hace el viento con un
castillo de naipes.

Enero 2018

Barrio Sésamo para VOX

No se qué tiene exactamente el poder pero debe ser algo muy importante porque para conseguirlo, o mantenerlo, algunos políticos son capaces de las más tremendas ruindades.

Solo un par de días le costó al PP plegarse ante la ultraderechista VOX y echar por tierra gran parte del trabajo que durante años se ha hecho para distinguir los distintos tipos de violencia que pueden darse en el seno de una familia. Porque no, no todo es violencia de género se ejerza sobre quien se ejerza. Lamentablemente esa clase se la perdieron tanto en VOX como, al parecer, en algunos sectores del PP.

Por eso, y porque los populares ha ofrecido pactar nuevas prestaciones para hombres agredidos por mujeres con tal de hacerse con el poder en Andalucía, es por lo que me he decidido a explicar la diferencia entre violencia de género y violencia doméstica, que no es lo mismo y tiene una clara diferenciación.

Es cierto que en ocasiones, e incluso en los medios de comunicación que debiéramos ser un vehículo para que la sociedad tenga clara esta distinción, utilizamos ambos conceptos de manera indistinta. Decimos violencia doméstica, de género, de pareja, hacia las mujeres, sexista, etc.

Fue en la Conferencia de Pekin de 1995 cuando se puso nombre específico a la violencia que tiene a la mujer como víctima por el hecho de serlo.

Violencia doméstica es la que se produce en el hogar, en la casa, y la puede sufrir cualquiera de las personas que se incluyen en ese núcleo, sea una madre sobre sus hijos o un nieto sobre su abuelo.

La violencia de género, en cambio, es aquella que se produce contra la mujer “por el hecho de serlo”, tanto dentro como fuera de casa, en el trabajo o en cualquier otro ámbito de la vida pública. Se fundamenta en la supuesta superioridad de un sexo sobre otro y sus manifestaciones son muy variadas. Van desde los malos tratos físicos y psíquicos hasta las agresiones sexuales, el acoso, la violación pasando por el lenguaje y la publicidad.

El uso interesado de uno u otro término provoca una confusión que la petición de VOX de medidas contra la «violencia de género que sufren los hombres instigada por la ideología feminista radical» no hace más que incrementar.

Según los últimos datos del CIS, solo un 1,8% de la población incluye la violencia de género entre sus preocupaciones cuando más de 950 mujeres han sido asesinadas por esta lacra. Pensemos en ello.

Nos están buscando

Recuerdo la frase de una concejala que fue sancionada por decir que como sigan buscándonos, nos van a encontrar. Pues yo ratifico lo dicho y me sumo con estupor y rabia. Aunque Veterana B sí se ha tomado unas vacaciones, no he dejado de vivir con las gafas moradas y de denuncia puestas. No es para menos.

Cuando hoy hemos sabido que los condenados a nueve años de cárcel por abuso sexual no van a entrar de manera inmediata en la cárcel, lo primero que he pensado es: nos están buscando y nos van a encontrar.  Y como yo, muchas.

La Audiencia de Navarra ha desestimado la prisión provisional que habían solicitado las partes acusatorias, la Fiscalía, la acusación particular que representa a las víctimas y las acusaciones populares, el Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento. La existencia de una condena «resulta todavía inhábil para enervar la presunción de inocencia del acusado, a la espera del desenlace del recurso de casación interpuesto por él», es decir, consideran «provisional» la condena de los cinco miembros de La Manada a la espera de lo que decida el Tribunal Supremo, a quien han recurrido en casación todas las partes.

El mismo día que se conoce esta decisión que nos hace sentirmos aún más vulnerables, una mujer es asesinada por su pareja en Laredo, pareja, por cierto, que es capaz de dormirse tan tranquilamente en la comisaria una vez ha sido detenido.

Y todo esto mientras ese partido de ultraderecha reclacitrante que es VOX condiciona un nuevo gobierno en Andalucía y dice que no dará su voto al pacto PP-Ciudadanos si no eliminan del pacto los capítulos dedicados a las políticas de género que «discriminan a la mitad de la población, la de género masculino». Insisten estos tipejos en equiparar la violencia hacia las mujeres y hacia los hombres. Insisten además en decir que no se dan los datos reales ni se cuantifica a los hombres víctimas de la violencia de género. Pues sepan ustedes que mienten.

El Observatorio de la Violencia de Género recoge esos datos y son los siguientes: el 88% de las víctimas de esta violencia son mujeres, el 12% hombres. Y respecto a las denuncias falsas, aseguran que son mayoría. Pues tampoco. Solo un 0,078% de las que se presentan son falsas. Del millón doscientas mil denuncias presentadas el año pasado, solo 96 fueron sentenciadas como falsas.

De cara a las próximas elecciones, por cierto, tenemos un enemigo a batir: VOX.

Mal ha empezado el año sí, muy mal.

 

La mujer no tiene credibilidad

Para cuando me siento en el teclado a escribir sobre algún tema que tiene que ver con el sexismo, el machismo o la violencia de género ya me han llegado otros muchos temas del mismo campo que eclipsan al anterior. No me extraña que haya lectores/as que me digan que el día a día me hace el artículo solo.

Quería yo denunciar la estupidez del alcalde de Torrox. Ofrecer una rueda de prensa en la que se lamenta de un crimen machista, en el que una mujer de su localidad ha sido asesinada, y decir que el lado positivo es que «que «independientemente del dolor», siente «orgullo» de que Torrox haya sido objetivo en los medios de comunicación a nivel nacional es absolutamente despreciable.

Declaraciones como esta nos dan una idea de la importancia que a la violencia de género se le concede en algunas instituciones. Ya es bastante doloroso saber que la ciudadanía coloca en el puesto número 19 entre sus preocupaciones este tema. O que 4 de cada 5 jóvenes consideren que se se habla «demasiado» de la violencia de género, pero que sea el regidor de una institución quien busque un lado positivo al asesinato de una vecina es insultante.

Como insultantes son las palabras del juez que instruye el caso de una mujer que tuvo incluso una valoración policial de riesgo extremo tras una de sus denuncias. No solo se mofó de la víctima sino que le llamó «bicho» e «hija puta». La cámara del juzgado le jugó una mala pasada y todas sus palabras fueron grabadas de manera accidental. La conversación, en la que se pone en tela de juicio la credibilidad de la denuncia, fue secundada por otra mujer, la fiscal del caso.

Además de los insultos, el juez hace otro tipo de comentarios como «verás el disgusto que se va a llevar la María Sanjuan cuando vea que tiene que darle los hijos al padre» o «estará por la noche en el Sálvame poniéndome de vuelta y media».

Tras la denuncia presentada por la víctima, el Consejo General del Poder Judicial  ha anunciado que va a abrir diligencias informativas al titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 7 de Madrid, Francisco Javier Martínez Derqui.

Además del asco que provoca saber que desde la propia judicatura se hace mofa de la desgraciada situación personal de una persona que busca en la justicia una solución a su vida, preocupa la escasa credibilidad que se otorga a las denuncias de las mujeres. Los últimos asesinatos vinieron precedidos de denuncias, pero no se tomaron en consideración. Ahora vemos que nuestra credibilidad está por los suelos y que ni la propia Justicia nos respalda.

Miedo da todo esto, mucho miedo.

Os dejo el comunicado emitido por la Asociación de Mujeres Juristas Themis  «ante las manifestaciones de injusticia patriarcal, en las sentencias y resoluciones judiciales, que en estos últimos días se han dado a conocer .