Moncayo en estado puro

Vigilante de   tres reinos: Castilla, Navarra y Aragon. Techo de la Cordillera Ibérica con sus 2.316 metros sobre el nivel de mar. Blanco  y frío en invierno y verde en verano, sugerente en otoño y vivo en primavera. Cumbre alomada sin picos que lo arropen en su entorno. Eso es el Moncayo.

Viejos amigos que se unen para disfrutar de la montaña. Pero la montaña se pone dura.

La montaña quiere cerrar sus puertas a los intrusos y los intrusos persisten en su afán por pisar la cumbre. Cumbres que no aportan , vientos que cortan, huellas que se pierden bajo la nieve. El Moncayo saca sus garras, expulsa su niebla y ruge .

Le escuchamos sin hacerle caso y bajando sentimos  al Moncayo en su estado puro.