Monte Santiago, una historia montañera de 1887.

Os presento aquí , con el permiso de mi aita, Patxi Egia, una joya . Una crónica alpina o excursión al Santiago Mendi de agosto de 1887 que posee mi padre en sus archivos.

Si queréis mas información o saber un poco mas de esta estupenda historia, podéis poneros en contacto con el es su blog Anetismo mediante un mensaje o comentario.

Copio aquí la historia tal y como esta escrita y os aporto alguna de las fotos que la acompañan. Insisto, para ver mas pinchar en este enlace ,Anetismo.

«Siempre la amistad asido la base del compañerismo; allá donde la amistad sealle, ay siempre union, y nunca las quimerastubieron entrada, nicabida para dar paso a los disgustos y quimeras.
Donde quiera que se hallen tres amigos bien unidos, nunca los disgustos sebieron, ni nunca tampoco el amór propio sé yere, pues el uno propone un asunto, y los otros dos guiados del buen sentido y con el deseo del buen concecto, acectan y el asunto propuesto llega a su feliz termino sin el menor hostaculo, y muchas veces llega a ser un lazo de recuerdos que une doblemente lasincera amistad, que por largo tienpo priba alos tres de peligros que acárrean abeces grandes disgustos sinque se esplique la causade la berdad en razon.
Siendo berdaderos amigos; el que propone un asunto, lo propone conbencido de que de ello no les resulteningun mal, pues de ese modo, merece la probacion de los demas; en el conpleto conbencimiento que de benir mal resultado para uno, ygualmente biene para los tres, demodo que, aciendolo de ese modo, claro esta que gimguno propone medio alguno sin que antes aya estudiado el resultado del asunto que se propone, o dejaria de llamarse sincero amigo.
Dese modo des pues de aber pasado algunos años y andado en barias Espediciones en una amistad sincera; determinamos llevar acabo otrade mas inportancia, a la Fuente San Tiago; la cual llebamos afeliz termino en losd dias 24 y 25 de Agosto de 1887. Eldia 24 despues de aber oido la misa como buenos catolicos, y prebenidos de todo lo necesario para viage de dos dias; enprendimos la marcha saliendo del Barrio San Miguel nº 3 condirecion a Delica donde debiamos de reunirnos a Casiano Bardeci, el cual es amigo de toda nuestra confianza. Llegamos a Delica sin ninguna nobeda, pero Casiano, no nos pudo acompañar por tener algun conpromiso, pero debia reunisrse con nosotros encuanto el compromisoselo permitiera. Enprendimos la marcha, y en médio del contento mas grande enpezamos a subir por la pendient de la peña. Al principio, el calor sedejaba sentir con alguna fuerza, pero de pronto, las sonbras de la peña inpedia que el rocio dela noche desapreciesen, por lo cual se nos acia algo pesado el camino. Por utimo bencimos la dificultad, en contrandonos en la Fuente llamada (ilegible, pudiera servasillo). Alli nos paramos para tomar aliento, y refresscar por un momento el animo, pues la tirada abia sido larga y penosa por la es pesura de las ayas y umedo del terreno.
Echamos algunos tragos de lagua fresca y sucia que abia, y que con mas bigor llegamos ala cima contoda felicida. Lo primero que icimos. después de mirar atras para versi benia Casiano fue buscar un sitio para acer el primer ráncho. Alli dejámos trodo el equipo en orden, y enpoco tiempo estuvo  pronto todo y dimos principio al asado de carnero con… nolo y ba adecir, pero para no aumentar ni disminuir diré que era con patatas, tanpropias como son para tapar abujeros. Alli debian de tapar tan bien alguno, por que llebabamos abundantes.

Terminado el almuerzo se mando aperico que fuese ala orilla la Peña aber si beia al que esperabamos, pero biendo que no benia, se puso a echar un trago del buen bino que llebabamos, almismo tiempo que enpezarona cruzar grandes Buitres sinduda al olór del asado. Enprendimos la marcha alegremente cantando la turquia, y tirando atodo animalillo que al paso salia. Enel centro del Bosque aciamos el papel de carolina y devez encuando nos acordabamos de Casiano, pensando que tal vez estariaen la fuente cuando llegaramos.

Llegamos contoda felicidad pero no dimos con el que pensábamos; Después de acernos el cargo del terreno, determinamos acer un reconocimiento a una cueba que es de la manera de un tuné, y de bastante profundidad. Por pura curiosida entramos aciendonos el cargo de todo cuantoabia, asta que nos fue inposible el seguir de pie; pero como Perico iba el primero y con laluz,siguió mucho mas alante dejandonos a oscuras asta que bolbiese atrás. Por fin al cabo de un rato bolbio atrás, almismo tiempo traia una piedrecita pequeña, nopor encontrar merito en ella, sino que, pensando los años que aria que nole daba el sol, la guardamos por tener un recuerdo de la Cueba.

Después de salir, lo primero que seizo un buen refresco de anisado limon y azucar. El uno traía el agua, el otrro lo hacía, mientras que elotro hacia los primeros preparatibos de la comida. Acia un sol abrasador. Demodo que la limonada nos izo que cantariamos alegremente ala sombra de los arboles. Cuando ya ibamos consolandonos de todo, determinamos hacer una escursion a una cueba que en alguntiempo un zaurin izo creer al pueblo de Delica, que en la tal Cueva, abian dejado los frailes un grantesoro escondido, por lo cual enplearon alguntiempo en reconocimientos inutiles»Al llegar a ella un edor corrompido salia del centro. Nos asomamos y en el centro sedejaba ver un esqueleto de un Buey muerto amedio corromper. En el centro de la Cueba, habia un Lodo incapaz de poder atrabesar la Cueba. Pero perico atropelló a pasar pudiendolo conseguir des pues de a rastrar infinida de lodo. Después de estar allá esaminamosla con atencion, cusandonos maravilla, todo cuanto allí la naturaleza  a obraba. Como Llebabamos limonada, echamos sendos tragos en recuerdo del tesoro, y por quitar tambien el mal gusto del edór que allí abia.

Dimos la buelta al Campamento y empezamos a darle con apetito al asado de Carnero y al rico escabeche de Atun con cebolla. Terminada la comida que fue con espacio, nos tendimos a dormir la siesta. Llegada que fue laora de la marcha, determinamos Roque y yo de persuadir a Perico de que abía que acer noche alli.Perico se escusaba de nuestro enpeño, pero cogiendo Roque la escopeta y yo la nabaja, loque no queria por grado, lo tubo que hacer por fuerza, y fue que acedio a nuestros deseos.

Al momento se enpezo a recoger oja y leña. Perico subio al arbol mas prosimo, y en pezo a tirar ramas y al momento searmó una tienda Campaña completa. Cada cual enpezo arecojer aquello que acia mas falta. Tambien sé recogio buena partida de oja, pero estaba umeda y ubo que poner buena lunbre para secarla.

Todo marchaba en orden de acabar pronto, asta que, Perico tubo un tropiezo de allár un espino albár que pesaria 20 arrobas. Almomento tubo la ydea de que aquello aria gran fuego de noche, y así nos lo comunicó. Con algun trabajo lo cargamos, perico a la parte gruesa, Roque a la otra punta y yo, en el centro. Todo iba bien aunque algo acelerada la marcha, sinduda porque tendrían ganas de llegar asu destino. No faltarian ya 30 pasos cuando un espino se puso delante de los pies de Roque; ya se iba a des en barazar del, cuando yo, creyendo de acer bien, fui a quitar aquel estorbo aun lado. Pero nobien abia agarrado dela punta elestorbo, cuando, enredandose doblemente Roque pierde el y quilibrio t cay, como Jesus con la cruz.

Todo el golpe del madero cayo sobre sus ombros. Solamente Perico sostuvo apoyando el madero sin dejarlo, pues yo como iba libre, puede quitarselo de los hombros, pero ya a bia llebado el golpe. Grande fue el susto que pasamos, pues creimos que abia sido Bictima.  Despues de berse libre, sele izo que andara, y que hiciera mobimientos con las piernas para que no sufriera tanto el golpe. Desde entonces yano setubo el umor que antes, grandes fueron las zozobras que sobrebinieron sobre los tres, pues creiamos que sea bia roto las costillas, porla mala postura que abia caido. Perico despues, dijo que iba por las orillas a ber si podia cargar algo para aumentar la cena, pues durante el dia no abiamos matado mas que algunos pajaritos.

Diez minutos abrian trascurrido, cuando oymos que nos gritaba fuerte mente. Creyendo que le pasaba algo, nos sorprendio, aunque luego conprendimos que decia que sele mandara el perro. Sinperder tiemnpo coji una Escopeta, llame al bicho y me fui guiado por las boces que daba; pues Roque nopodia moberse, al paso que se iba que dando frio, no me fue dificil el dar con el y entonces merefirio que, dos garduños abia visto y que uno dellos, estaba en el arbol. Memando subir con el fin de que lo aria bajar, y que el estaria en guardia. Asi lo ice, sibí asta la mita del arbol, pero el animal al ver tan cerca a un huespec de poco agrado, brincó des delomas elebada, al suelo y como era ya de noche no se le pudo apuntar, aunque el perro le siguió asta ewn cercarla en otro arbol distante. Aquewl fue otro golpe de despecho aunque de menos consideracion que el anterior.

Gracias que no estabamos muy distantes del Campamento, que delo contrario acaso nonos ubiera sido facil  el acertar en un punto tan estraño, y espeso. Referimos el caso a Roque y lo mismo que nosotros lo sentia en el alma. Sepreparo la cena, se prendieron dos enormes ogueras de fuego, dimos principipio anuestro asado de carnero, y las abes que durante bel dia abiansido bictimas de nuestras escopetas.

Cuncluida la cena, que fue con buen apetito, seablo de los garduños de las  cuebas y de Casiano, pues sentiamos que no gozara de aquella soleda triste y alegre. Triste por la caida de Roque y la uy dade los Garduños, alegres por que iba mejor Roque y por que estabamos en toda nuestra satisfacion.

El cantico nocturno del Carabo y del mochuelo, nos anucia la aque era ora dedl reposo y del descanso, pero otra cosa nos faltaba que acér. el hombre sa en casa, sea en el desierto debe recordar que tiene un criador, y que ese criador es dueño de su bida, de sus obras y acciones. Recordando que en aquel momento, de pendiamos del altisimo y que como yjos suyos debiamos darle gracias y pedirle nercedes, comenzamos a rezar el santo rosario. Despues nos entregamos al reposo sincuidao.

Durante la noche nos lebantamos a echar leña alfuego para que nosea pagara, y esperamos tranquilos aquealumbrara el nuebo dia. Amanecio un ermoso dia y despues de tomar el desahyuno enprendimos la marcha a trabes de los arboles.

Algo cojo estaba Roque pero, nopor eso dejó desegirnos. Largo tienpo andubimos atrabés de la espesura sin saber que estabamos tan lejos de la peña; hasta que por fin llegamos a la Lobera. Asi caminamos asta Bajar por la peña Unzá. Segun ibamos bajando acordamos de tomar un bocado antes de separarnos de Perico, que devia de marchar al trabajo.

De esa manera tenemos el recuerdo de una manera qaue nonos inportaria el biajár nueva mente por entre montes, contal que reinara la paz y armonia que en aquella reinaba entre los tres amigos y que por espacio de algunos años a reinado alegre mente, sinque el menor disgusto aya enturbiado tan dulce armonia.

Qualquiera que lea estas toscas linias le estrañaria sni duda el rustico lenguage; pero elque lo a escrito, no a pensado nimodio menos ador nar el recuerdo conterminos finos, ni pintar paraiso alguno, por mas queno tierne abilidad para ello; sino, solamente la a copiado para recuerdo de amigos; como amistad ue recuerda los echos que pura mente an sido sinceros.

Lo dedica Nolasco, a los amigos: Andres Larrieta y Pedro Larrieta.

Orduña a 16 de Febrero de 1888.»