Un deseo de callar para siempre…

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Mientras camino lentamente junto a la ría, sin espíritu deportivo alguno, me doy cuenta de que desde mi interior surge un incontrolable deseo de callar para siempre. De callar en la familia, el municipio y el sindicato.

En la familia porque el buenismo acrítico y post-moderno se va confundiendo con el amor  que parecería ser  más bien entrega y aceptación, y porque  el hermanismo pro-activo de manual de auto-ayuda, va siendo un cajón de sastre de culpas demasiado antiguas.

En el municipio,  por la incapacidad ya demostrada de dar cuenta de tanto delirio corporativista que reclama  una y otra vez el reconocimiento internacional  para una identidad  irredenta desde un neopaganismo forzado y en ocasiones muy palurdo.

En el sindicato, y en sentido siempre vertical, porque  en cualquiera de sus versiones sólo se representa a sí mismo y a su propio mantenimiento en el concierto de las fuerzas  sociales  abducidas  en plusvalías del poder político…

Sí,  un deseo de callar para siempre y dejar que las palabras , ya tan manoseadas, sobrevuelen  los montes cercanos y se confundan con el viento sur   hasta que caigan desde los alcantilados y se precipiten en la mar…

Y , aún sabiendo que no  vale para nada, miro hacia el horizonte y para consolarme escribo:

Cielo de mayo,

se pierden las gaviotas

entre la bruma…

 

3 comentarios sobre “Un deseo de callar para siempre…”

  1. Todo has sido en exceso manoseado, o sobado diría yo, las palabras, el amor, la maternidad, la lucha, la libertad, la clase obrera…
    Si callas otorgas, pero habría que decir que hoy en día otorga más el que habla.

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