PAISAJE DESPUÉS DEL RUGBY

Mi habitual paseo por Abandoibarra  fue ayer vespertino, una vez finalizada la Champions de Rugby.  No me encontré con mucha gente probablemente porque la lluvia y el viento del noroeste   estaban arreciando .Aún así me crucé con algún que otro supporter que  no mostraba ni alegría ni decepción. Tampoco las banderas me decían nada, ajeno como soy a este deporte  ” de bestias jugado por caballeros ” – del fútbol dicen lo contrario pero no me atrevo ni a verbalizarlo.

Subiendo luego hacia el Parque de doña Casilda, me encontré  con la txozna del Universitario Bilbao, tan animada como en un día de fiestas capitalinas. Allí me enteré de que San Mamés se había llenado hasta la bandera   y de que habían ganado ” los irlandeses”.

Ya en casa, me percaté de que las redes sociales echaban humo  disputándose fundamentalmente el número de visitantes.

Habrá tiempo de hacer balance, de si se han cumplido las expectativas de beneficios económicos apuntadas ( al parecer se han incrementado los precios notablemente para propios y ajenos) y si,  en fin , esta ciudad  que ” está  entre Santander y San Sebastián  en el norte de España  ¿no?” – según comentó en una entrevista  un seguidor del Leinster  – ha logrado posicionarse .

Pero, independiente del balance económico cuantitativo, cualitativamente la pregunta que continúa estando sobre el tapete de este juego es si es éste el modelo de ciudad hacia el que queremos caminar, tirando de este tipo de eventos y recibiendo a este tipo de turista- no me atrevo a llamarlo viajero .Un modelo que ya está impidiendo que en las terrazas de la villa se pueda tomar una cerveza tranquilamente a partir de las ocho de la tarde , preparadas como están las mesas  para las cenas de los hipotéticos e innúmeros visitantes …

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