Un comentario sobre “De la Edad. Ocurrencia”

  1. Yo he llegado a quitarme las gafas para verlas más lozanas.
    Lo que no busco es fijar el deseo, que el que mucho abarca poco aprieta.
    No me agradaría tener que imponer restricciones al deseo de éllas: “A ver nenas: las que estén por mi, que hagan aquí una fila”.
    No podría asumir tanta responsabilidad. Por eso, visto con ropas de saco y me afeito una vez por semana.

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