Carnaval en Adamuz

Ocurrió en la dana de Valencia y también en los incendios forestales de Castilla y Galicia. Y ha vuelto a suceder con el accidente ferroviario de Adamuz. Allí donde se produce la catástrofe acuden prestas las autoridades (menos Mazón, que holgaba en El Ventorro) revestidas con chalecos amarillos y uniformes de emergencia civil, tan campantes y engreídos, como si la moda en esas horas trágicas fuera ataviarse de Coronel Tapioca. Pero es una estética falsa cuyo propósito es mostrar una implicación decisiva en las labores de salvamento e investigación. ¿Acaso ese atuendo, entre carnavalesco y excéntrico, es exigencia de credibilidad política? En España, por su secular hipocresía y moral de campanario, siguen creyendo que el hábito hace al fraile.

Las pantallas han sido una feria de postureo en ese baile de disfraces, cuando tocaba expresar dolor, contención emocional y solidaridad. Llegada la hora de las responsabilidades los camuflados líderes se esfumarán. Los héroes no visten uniforme: eran vecinos del pueblo, el chico de 16 años, el del bar, el alcalde, voluntarios anónimos. Los informativos han hecho un gran esfuerzo, una vez más; pero se empeñan en dar protagonismo a apresurados expertos. ¿Expertos en qué? En especular y aventurar hipótesis sin datos comprobados que son la antesala de los bulos que colapsan el estercolero de redes sociales y medios neofranquistas. La ansiedad es la enfermedad del telediario y el delirio de los apocalípticos.

¿Es que no bastó con el terror que infundieron los eruditos por la tele durante la pandemia? Ni los curas hicieron tanto daño con el miedo a lo largo de la historia que entonces aquellos aprendices de brujo. Tengamos en cuenta que la fatalidad existe y salta de improviso, se llame Trump, Putin o absurdo accidente. 

JOSÉ RAMÓN BLÁZQUEZ

2 comentarios en «Carnaval en Adamuz»

  1. Las derechas españolas recurren a la técnica de Goebbels- Hitler: hay que hacer creer al pueblo que todos los males del Estado son culpa de la oposición y que nuestros simpatizantes lo repitan en todo momento mil veces.
    Hay que recordarles a los comunicadores y medios que recurren a las manipulaciones y bulos que hacerse con dinero les convierte en delincuentes en los siguientes casos: si lo roban/ si lo usan para destruir/ si recurren a cualquier cosa para conseguir…y si la utilizan para humillar a otros.
    Al pueblo hay que decirle que abra los ojos… recordándoles el dicho de: «lo que dice Juan (opositores sin escrúpulos= delincuentes políticos) de Pedro dice más de Juan que de Pedro

    1. Más conciencia y menos ficción necesita el mundo, según creo. Nos falta conciencia a través de la observación crítica y el conocimiento; y nos sobra ficción y entretenimiento.
      Un abrazo.

Responder a Nire egiak Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *