Está que arde

Hay guerras cruentas, como las que Trump, Netanyahu y Putin destruyen personas y países. Y hay guerras incruentas, necesarias, que enfrentan ideas y valores de signo contrario en una disputa sobre el mundo. Es la batalla cultural, cuyo escenario es, entre otros, la tele. Conservadores contra progresistas. ¡Es la guerra! Y van a por todas, aprovechando nuestra actitud pasiva frente a la pantalla. Y en medio, los escépticos, que amamos el gran mosaico de la diversidad y no dos únicas opciones, los románticos, razonablemente transversales.

Los bandos de la batalla cultural los forman, por un lado, TVE, La Sexta, ETB y TV3; y por otro, Antena 3, Cuatro, Telecinco, Trece y El Toro TV. La pugna ideológica aparece entreverada con la información, porque es electoral; pero también con el entretenimiento, donde es más eficaz. El nuevo espacio de Marc Giró, bajo el ocurrente título de Cara al Show, junto con el de Henar Álvarez, Al cielo con ella, que ha subido a La 1, así como La Revuelta, son instrumentos útiles para el feminismo, el colectivo LGTBI y la democracia contra posiciones ultras, atrincheradas en El HormigueroHorizonte y Ana Rosa.

Es tan simple el ideario conservador que atribuye a la película Los domingos, de Alauda Ruiz de Azua, y a las canciones de Rosalía el simbolismo de un resurgir espiritual. Y resulta cómico que este grupo tradicionalista tenga como predicadores a Tamara Falcó, Díaz Ayuso y Juan Manuel de Prada, émulo de Chesterton; y más arriba, la psiquiatra Rojas Estapé. La emigración, la educación, la memoria histórica, la religión, el clima y la familia son la artillería de esta guerra sin armas, pero con intransigencia. El fracaso del progresismo es la cultura woke, muy estética y poco sincera. Tengan cuidado con la tele, está que arde.

JOSÉ RAMÓN BLAZQUEZ

2 comentarios en «Está que arde»

  1. Quien controla los medios de comunicación controla las mentes de la sociedad, es decir, administran la ignorancia del pueblo, por ello, en el Estado, hay televisoras, radios y prensa que manipulan recurriendo a «una mentira repetida mil veces termina siendo verdad»…a cambio de grandes beneficios.
    En cuanto a los políticos hay quienes por más que intenten fingir que son buenas personas, las moscas que les rodean delatan el excremento que son.
    Pero lo incomprensible es que los votantes, siendo la gran mayoría de clase baja o media, voten a favor de quienes son los responsables de su pobreza.

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