Diario de cuarentena. Día 52. ¡O yo, o el caos!

No sé si recordarán la vieja viñeta publicada en la revista satírica Hermano Lobo, allá por el 75, poco antes de la muerte del dictador. El autor se llamaba Ramón, nada que ver conmigo. Aparecía un orador subido en la tribuna que, dirigiéndose a la plebe, gritaba: “¡O nosotros o el caos!” La gente respondía: “¡El caos, el caos!”, a lo que el tribuno replicaba: “Es igual, también somos nosotros”. Sánchez ha hecho suyo el chiste amenazando al país con el caos si mañana no se aprueba una nueva prórroga del estado de alerta, innecesario y que nos aboca al desastre económico y social.

No sé qué resultará de la votación, pero creo que Pedro Sánchez es adicto al caos. Y bien que lo siento. No me cae mal, aunque no le votaría nunca. Si por algo prefiero al socialista es por la alternativa, la derecha y la ultraderecha, que sería infinitamente peor. Con Casado y Abascal, que cogobiernan varias comunidades autónomas y optan a hacerse con el poder de España, regresaríamos al franquismo con todos sus males de terror, centralismo y tiranía. Sánchez es ahora el Gobierno menos malo para España, visto desde la perspectiva vasca. 

Sánchez es un presidente de imagen patética, en el sentido más literal y literario del término, es decir, “que denota gran angustia o padecimiento moral, capaces de conmover profundamente y agitar el ánimo con violencia”. En su batalla política libró varias batallas al borde de la derrota y todas las ganó. Primero, contra la nomenclatura del PSOE, que le derribó tras ganar un Congreso y se impuso a candidatos más afines al sistema. Lo que le negaron los mandarines, lo obtuvo de la militancia socialista. En este sentido es un político romántico. Un resistente. Un superviviente. Y ya victorioso ante los suyos, llegó a la presidencia del Gobierno por el atajo de la moción de censura a Mariano Rajoy y la derecha corrupta.

Luego vinieron dos elecciones generales sucesivas, que ganó precariamente y que, tras pactar con quienes antes había rechazado (la izquierda extrema de Pablo Iglesias) le hicieron presidente con toda la legitimidad de los votos. ¿A Sánchez le persigue la mala suerte o está condenado a vivir siempre al borde del abismo? Porque tres meses después le ha caído una pandemia y tiene que afrontar la peor crisis (sanitaria, económica y social) que le puede tocar a cualquier mandatario. Quizás Sánchez y el fatalismo son parte de la misma historia.

Creo que el presidente español tiene buena voluntad; pero es torpe en comunicación y bajo de liderazgo, inseguro, pese a lo cual los nacionalistas le apoyamos. No se puede gobernar un país sin contar con las Autonomías. Las ha ninguneado tras arrebatar sus competencias. Entiendo que esté a la defensiva por la ferocidad de los ataques de la derecha y la ultraderecha; pero debe saber que está en minoría.

La democracia española hace aguas por la derecha, heredera de los tics e ideas del franquismo. O camina hacia un Estado confederal o se condena a la eterna mediocridad y la división. ¡Ay, Sánchez, qué mal te sienta el caos!

2 comentarios en «Diario de cuarentena. Día 52. ¡O yo, o el caos!»

  1. con que ley me confinan en casa,sin estado de alarma?y sobre el resto mejor el pnv que son curas rezan pero no cavan en el vertedero de Zaldibar

  2. No entiendo como el PP prefiere a K.A.O.S., no entiendo nada, aquí hay agentes dobles triples……hombre Putin y Trum no parece que se llevan mal, como va cambiando el mundo, de la guerra fría a hoy……Sería la monda que K.A.O.S, tenga la sede española en la calle Génova¡¡¡ mas que la monda seria sospechoso¡¡

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