La Red Álava y Arizmendiarrieta como hitos para trabajar en la época post ETA.

Miércoles 9 de mayo de 2018

 

 

 

 

La semana pasada, además de Kanbo y Bertiz, ocurrieron muchas cosas, entre ellas dos, que quiero no pasen desapercibidas.

La primera fue conmemorar el 75 aniversario del fusilamiento de Luis Álava en Madrid, un ingeniero agrónomo de Zuia que lideró una red de espionaje en favor de los aliados y los presos vascos y que se inició con cuatro heroicas mujeres que todos los chavales de las ikastolas deberían conocer sus nombres: Itziar Mujika, Delia Lauroba, Bittori Etxebarria y María Teresa Verdes.

Las instituciones vascas recordaron el domingo su generosa lucha antifranquista en un acto que consistió en recordarles e inaugurar un nuevo punto de memoria y reconocimiento a aquella lucha tan heroica y tan desconocida. El homenaje se completó con la inauguración de una exposición “Red Álava. Mujeres invisibles, solidaridad y espionaje (1936-1947) en la sala Araba en Dendaraba y que en ETB se completó con un documental cuyo guión es de Iñigo Camino y que resultó muy emocionante e ilustrativo de algo tan guardado en secreto.

El punto de Memoria inaugurado en Gasteiz, me parece muy poca cosa. Esta historia en Londres tendría un parque y una escultura con Luis de Álava y el equipo de mujeres hecho por un artista que transmitiera la emoción que debe transmitir un hito como el que vivieron aquellas gentes entregadas y no esa placa que en diez años estará irreconocible y si nosotros no somos los que señalemos a las nuevas generaciones que el altruismo, el trabajar por los valores de libertad y la solidaridad y que estos son fundamentales, no nos van a hacer este trabajo los herederos de los que fusilaron a Luis de Álava y condenaron a muerte a todo su equipo.

Nos falta épica.

Y también vi en La Alhondiga la película documental “El Hombre cooperativo” dirigida por Gaizka Urresti dedicada al creador de las Cooperativas de Mondragón, el markinés Arizmendiarrieta, un sacerdote que había trabajado en el diario Eguna y había sido capellán de gudaris quien, destinado a Mondragón como coadjutor, levantó un imperio económico internacional basando su acción en la economía social. Dicen que sus postulados se estudiaron en la guerrilla colombiana. No lo sé, pero a todos estos revolucionarios a la violeta que pululan en todas las tertulias no les vendría nada mal conocer lo que hizo.

La película ilustra sobre una parte de nuestra historia reciente y del por qué aquella chispa prendió en aquel pajar de miseria que fue la post guerra española al calor de las encíclicas sociales de los Papas,”Rerum Novarum” y “Quadragesimo Anno”, y llevadas a cabo por un hombre pragmático, trabajador, que hacía los sueños realidad y que iba aprendiendo en la marcha. Hoy se dice sería imposible crear algo así porque es fruto de una época, de un cura, y de una situación de economía con rasgos autárticos, pero el caso es que Mondragón sigue ahí y tiene bancos, universidad, fábricas, supermercados, empresas de todo tipo y una filosofía que deben actualizar en este mundo globalizado, pero que sigue siendo llamativa e internacionalmente siendo un hito..

La película tiene la valentía de tocar aspectos controvertidos del proyecto cooperativo y de sus amenazas. En definitiva un buen trabajo digo de verse y discutirse.

Hemos visto pues en una semana sacar de la negritud de la historia a la Red Álava, un empeño de gente altruista que luchaba con valores para una sociedad digna y democrática y a un sacerdote como Arizmendiarrieta que con su lema de ir un paso más allá y no ser complaciente montó una experiencia mundial. Frente a eso solo vemos la desolación que ha dejado ETA y la gran conclusión de que sin valores no se puede construir absolutamente nada y que eso de que el fin justifica los medios del mundo marxista leninista de ETA, solo nos ha dejado muerte y rabia frente al altruismo de los componentes de la Red Álava y de un cura de pueblo que trabajó por los demás y al que le molestaba la sotana para andar en bicicleta.

2 comentarios sobre “La Red Álava y Arizmendiarrieta como hitos para trabajar en la época post ETA.”

  1. Todo en su línea de hinchar “la épica”.

    Y conste que estimo muy meritorio el andamiaje cooperativista puesto en pie desde Mondragón.
    Un buen experimento del que me gustaría tener más claros los límites y el recorrido que puede tener hoy.

    En cuanto a redes de espias y de contrabando seguro que hay mucho que contar desde el País Vasco. Es tema atractivo para mi, más allá de las historias personales, heroicas o no.

    Me cuesta entender que el gusto por la verdad, por la defensa de la libertad y por el reconocimiento del alto precio pagado por la conquista de la dignidad humana entre nosotros, pase porque en las escuelas se conozcan los nombres de las 4 mujeres, esforzadas mujeres sin duda, que usted cita.

    Salud y saludos.

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