Setien, el Lehendakari Leizaola y Enrique Casas.

Miércoles 11 de julio de 2018

Me llama la atención como hay en España católicos que alardean de serlo y sean tan crueles a la hora de valorar la trayectoria y personalidad del Obispo Setién, a quien nunca conocieron y solo bebieron de las manipulaciones que se hicieron de sus palabras porque rompía el esquema de Obispo que ellos querían y además con distinta vara de medir. Para ellos Rouco Varela o Suquia Goikoetxea eran obispos perfectos y Setién era Satán.

Equidistante, soberbio, amigo de los terroristas, frío….

Y he escuchado una acusación que he oído repetidas veces y al parecer fue considerada como un crimen nefando el no celebrar el funeral del socialista Enrique Casas. Los familiares de éste fueron a pedirle esa ceremonia y él les debió decir que tras el Concilio Vaticano II no había funerales de primera y de tercera y que todos debían ser iguales y en su parroquia. Pues bien, cuento lo que nos pasó cuando falleció el Lehendakari Leizaola que quisimos celebrar en el Buen Pastor el funeral por un Lehendakari y nos dijo que no. Que él consideraba a todos iguales y que no era procedente. Me imagino que con otras palabras les diría lo mismo a los familiares de Enrique Casas. Y esa es una de las acusaciones mayores que se le están haciendo en los obituarios españoles.

Recuerdo que aquello nos sentó fatal pero el hombre era así, quizás sin la suficiente inteligencia emocional para hacer los gestos apropiados en cada momento con hechos que originaron escándalo ante los escandalizables, pero ante todo era un Obispo de la Iglesia Católica y siempre actuó en consecuencia. Tras el Vaticano II y con la Cristología al uso llenó las Iglesias gipuzkoanas de enormes Cristos.

Hablaba ayer con José Juan González de Txabarri, ex Diputado General de Gipuzkoa quien le nombró hijo Ilustre de la provincia junto a Iñaki Gabilondo y Juanito Celaya y posteriormente publicó todas sus cartas, pastorales, sermones, reflexiones y análisis de todo tipo. Pues bien, me decía Txabarri que no llegaba a la tercer parte lo que se podía considerar político de la acción pastoral de Setién del que decía Arzalluz, sin reprochárselo, que no era nacionalista sino fundamentalmente un Obispo vasco. Buena definición, incomprensible en Madrid.

Y le recuerdo en un programa de Mercedes Milá donde estuvo claro, valiente, poniendo las cosas en su sitio en relación con ETA, y hasta cercano. Primo del jeltzale Agustín Alberro Picavea quien llevara las cuentas del Gobierno Vasco en el exilio.

Setien tenía una personalidad compleja y poliédrica. Ayer publiqué la entrevista que le hicimos Beloki, Erkoreka y yo y ahí se comprueba lo que digo (creo que es un buen trabajo) y entiendo que en Madrid no gustara pues no era un Obispo de la Cruzada ni un Obispo que dijera amén a lo políticamente correcto. Repito. Era un Obispo vasco.

De ahí que hasta la IA ha alabado su valentía y en general los feligreses que le conocieron han hecho cola ante su féretro y hoy se ha llenado la Iglesia del Buen Pastor donde ha sido enterrado como Obispo de Donostia que es lo que fue junto a Font y Andre, Argaya y Bereziartua. No ha asistido el obispo de Bayona aunque sí Blázquez, pero poco obispo español. Parece mentira que ante la muerte sigan creyendo las falacias que se lanzaron contra Setién. GB

Un comentario sobre “Setien, el Lehendakari Leizaola y Enrique Casas.”

  1. Yo no so católico pero Setién era un católico creíble y claro. Un buen vasco. Goian bego bai

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