EL DÍA DE LA DIÁSPORA EN DONIBANE

Miércoles 9 de septiembre de 2026

El martes con María Esther estuve en Donibane Lohizune en la celebración  anual  del Día de la Diáspora. Fuimos con cierto tiempo habida cuenta que ya lo importante no suele ser el acto en si, sino si encuentras plaza de aparcamiento donde sea. Y no fue fácil.

Previamente dimos alguna vuelta por una Donibane que me trae mil recuerdos. El hotel Madison donde se reunió el Lehendakari Leizaola con el Consejo General Vasco en 1978, la casa de Monzón donde estuvo la capilla ardiente del Lehendakari Agirre, el busto de Lucarini al Lehendakari (el mismo que en Trucíos), la rue Gambetta con su comercio y librerías, la casa de Rezola en la Rue Sopite, la de Mikel Isasi y el Gordo Inza, el hotel donde llegaba Don Manuel de Irujo, la Agende de la Poste de los Durañona, la manifestación que hicimos en 1976 por el cuarenta aniversario del primer Gobierno Vasco y nos la prohibió el Prefecto, el puerto en el que mandó años como presidente de la Cofradía de Arrantzales un primo de mi ama, la imprenta del PNV, el bar de Etxabe y Sabin  Etxea, la estación, Vía Gochoki, la placa de la calle dedicada al bertsolari Xanpu ……¡Tantas cosas y recuerdos con la tristeza  añadida de que la mayoría de las personas ya han fallecido la vida sigue sin ellos y sin su recuerdo. El último Juan Mari Feliú.

La figura del Lehendakari José Antonio Agirre centró el martes en San Juan de Luz la celebración del Día de la Diáspora Vasca de este año 2026, en el que también se conmemora con el 90 aniversario de la constitución del primer Gobierno Vasco liderado por el Lehendakari Agirre. El acto central, presidido por el Lehendakari Imanol Pradales y acompañado por miembros de la familia Agirre y una amplia representación institucional, cultural y ciudadana, tuvo  lugar en el centro cultural Peyuco Duhart, que se encuentra a escasos metros del lugar cementerio donde descansan los restos del primer Lehendakari. La celebración se desarrolló bajo el lema ‘Izan ginen, bagara eta izango gara’ (Fuimos, somos y seremos), que resume la continuidad histórica del pueblo vasco y de su Comunidad Vasca Global.

El Lehendakari ha reivindicado el papel de la diáspora vasca como “parte imprescindible de nuestra memoria colectiva y una aliada esencial para construir la  Euzkadi Global”, recordando que fue decisiva para mantener viva la identidad, el euskera, la cultura y la legitimidad democrática de Euzkadi durante los años más difíciles. Pradales subrayó que este vínculo debe actualizarse y convertirse en un “camino de doble sentido”, capaz de conectar a Euzkadi con nuevas oportunidades en ámbitos como la empresa, el talento, la ciencia y la cultura. En este sentido, ha destacado que la futura Ley de la Comunidad Vasca en el Exterior permitirá adaptar la relación con la diáspora a la realidad actual, con nuevos derechos y servicios, órganos más abiertos, una ventanilla única y herramientas de participación digital, con el objetivo de implicar especialmente a las nuevas generaciones y dar continuidad al vínculo que durante siglos ha unido a Euskadi con su comunidad global.

El acto ha rendido homenaje a toda una generación que vivió el exilio y que, desde distintos lugares del mundo, contribuyó a mantener viva la identidad, la cultura y las instituciones de la nación vascas en uno de los periodos más difíciles de la historia de Euskadi.

El viaje de Agirre, convertido en relato escénico

Uno de los elementos centrales del evento ha sido una representación artística que recreó el periplo del Lehendakari José Antonio Agirre y de su familia durante el exilio, inspirada en su diario ‘De Gernika a Nueva York pasando por Berlín’.

A través de este relato se ha puesto de manifiesto el papel desempeñado por las comunidades vascas organizadas en distintos países, que permitieron al Gobierno Vasco mantener su continuidad institucional durante el exilio. El Gobierno Vasco estableció inicialmente su sede en París y posteriormente en Nueva York, al tiempo que desarrolló una amplia red de delegaciones y representación internacional, especialmente en el continente americano.

La jornada contó  asimismo con la participación del grupo de danzas del Centro Vasco Gure Etxea de Tandil (Argentina), cuya presencia ha simbolizado el compromiso de las comunidades vascas del exterior con la preservación y transmisión de la cultura vasca.

Finalizo con la especie de bertso enviado  desde Venezuela sobre la Diáspora:

“Somos las croquetas de la amama, pero también somos las arepas y el guayoyo.

Somos el euskera que escuchamos en casa y el “chévere” que se nos escapa al hablar. Somos el sonido del txistu y el cuatro venezolano; la txapela y el liquiliqui; el roble de Gernika y el araguaney florecido.

Somos quienes un día cruzaron el océano con una maleta llena de incertidumbre, dejando atrás su tierra, pero no sus raíces. Y somos también la Venezuela que nos recibió, les ofreció un hogar y les permitió comenzar de nuevo.

Llevamos a Euzkadi en los apellidos, en las costumbres y en la memoria; y llevamos a Venezuela en el acento, en la alegría y en el corazón.

No somos de un lugar o del otro: somos el abrazo de dos pueblos. Somos memoria, gratitud y esperanza. Somos raíces vascas creciendo bajo el sol de Venezuela.

Hoy celebramos lo que fuimos, lo que somos y todo lo que seguimos construyendo juntos.

Bi herri, bihotz bat. Dos pueblos, un solo corazón

¡Feliz Día de la Diáspora Vasca!”

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