CUANDO LEIZAOLA SE SACÓ LA ESPINA Y CREÓ LA UNIVERSIDAD VASCA

Domingo 8 de noviembre de 2026

Leizaola tiene un merecido lugar en la historia vasca y es preciso ponerlo en valor. Detenido a los 26 años por enarbolar un cartel ante Alfonso XIII que decía: «Queremos la Universidad Vasca», en 1936, cuando Aguirre le nombró Consejero de Justicia y Cultura, lo primero que hizo fue crearla

Nuestro primer Lehendakari fue José Antonio de Aguirre. Presidió un gobierno de concentración y lideró el exilio hasta 1960. Murió a los 56 años en París. Le sucedió Jesús María de Leizaola, a quien muchos de nosotros conocimos, ya que volvió del exilio en 1979. Llenó San Mamés y al día siguiente le entregó en acto formal, en Gernika, al entonces presidente del Consejo General Vasco, Carlos Garaikoetxea, las llaves de la Delegación de París, símbolo de 42 años de persecución y exilio.

Leizaola es un hombre que tiene un merecido lugar en la historia vasca y que es preciso poner en valor. Lamento que se le tenga tan poco en cuenta habiendo sido también secretario de la Diputación de Gipuzkoa y diputado y Jefe de Servicio del Ayuntamiento de Bilbao. Afortunadamente, en tiempos del Diputado General José Juan González de Txabarri se le hizo una estatua que, se encuentra en la Plaza Euskadi(en el barrio de Gros en San Sebastián),situada junto a un olivo y orientada hacia el puente de Santa Catalina.

Leizaola contaba de esta manera como había llegado al nacionalismo vasco: «Mi padre era nacionalista. Él y otros le mandaron a Sabino Arana su apoyo cuando estaba en la cárcel. El texto fue dibujado en acuarela con una orla y las firmas de adhesión. Yo, en la Diputación, en los expedientes, veía cuestiones de enseñanza, de cultura, de euskera, del campo vasco, del mar, de las comunicaciones, de la industria… Y veía que el pueblo vasco, como pueblo, era un hecho. Lo que hacía que me preguntara, ¿quién está más cerca de este pueblo para darle su libertad y su progreso?. Y la respuesta que obtuve fue que era el nacionalismo que dice que todos somos una misma comunidad, que tenemos el mismo problema con relación al mismo poder. Por lo que yo me hice nacionalista en la experiencia».

A los 26 años había protagonizado un hecho singular. Leizaola era jefe de sección del Ayuntamiento de Bilbao y enarboló un cartel ante Alfonso XIII que decía: «Queremos la Universidad Vasca». Fue durante el III Congreso de Estudios Vascos celebrado en Gernika en 1922 bajo el lema Lengua y Enseñanza. Como consecuencia de esto le detuvieron junto al director del Euzkadi, Pantaleón Ramírez de Olano, y los condujeron atados a la cárcel. Al día siguiente, asimismo atados, los condujeron a pie a Bilbao y a la altura de Amorebieta les dejaron libres.

Son los antecedentes de la actuación de un hombre riguroso, de leyes, que fue Diputado del PNV por Gipuzkoa y que cuando Aguirre le nombró Consejero de Justicia y Cultura, lo primero que hizo fue crear la Universidad Vasca. La magnífica terquedad vasca de las gentes del PNV.O por lo menos, antes era así.

AGIRRE LO CONTÓ EN SU DESCARGO

José Antonio de Aguirre nunca pensó que su gobierno provisional iba a durar tanto, pero como la noche de la dictadura se alargaba y la impaciencia de las nuevas generaciones crecía, convocó en París un Congreso Mundial Vasco en 1956, ha hecho en septiembre sesenta años (sin el menor recuerdo) para, entre otras cosas y a falta de Parlamento, dar cuenta de lo que se había hecho en aquellos veinte años. Ese mismo mes salía publicado el libro de Javier Landaburu, verdadera Biblia del nacionalismo vasco, La Causa del Pueblo Vasco.

Aguirre, a la hora de hablar de lo que hicieron, destacó la iniciativa de Leizaola creando la Universidad. Dijo así:

«La cultura estaba unida al Departamento de Justicia en la persona del mismo consejero, señor Leizaola, vicepresidente del Gobierno vasco. La declaración ministerial había dicho que el Gobierno salvaguardará las características nacionales del Pueblo Vasco prestando, al momento, a la misma toda su consideración y protección. El preámbulo del decreto dice que el Gobierno no puede desentenderse de problemas tan fundamentales, de cuya feliz resolución depende la liberación de los espíritus, a la larga de la victoria definitiva”.

Para el 7 de noviembre se había creado ya la Universidad Vasca(este sábado ha hecho noventa años). La Facultad de Medicina, y los cursos comenzaron el primero de diciembre. Antes de nacer tiene la Universidad Vasca sus mártires. Los nombres de Elizondo y López Uranga, médicos caídos en el frente de batalla, son el primer homenaje que dieron a Euzkadi  los vascos universitarios. Se une a ellos en el preámbulo del decreto el nombre de don José Ariztimuño, el inolvidable Aitzol, sacerdote fusilado por Franco por ser un alto exponente de nuestra cultura. Los destacaron porque creían  que  con sus muertes  se daba ejemplo en los que debían  de mirarse las generaciones futuras. Abrirá por ello la Universidad Vasca -continúa el texto creador- las puertas de sus estudios a las gentes de más humilde condición del pueblo, y elegirá a sus alumnos mirando solo a los que tengan aptitud y vocación.

Constituyendo el cuerpo de profesores, se dio a los alumnos que cursaban estudios en universidades alejadas, facilidades de toda clase para no interrumpir sus estudios.

Complemento del cuerpo médico fue la Escuela de Enfermeras del Hospital Civil de Bilbao, creada con objeto de ayudarles en los frentes y en la retaguardia.

Problema vital el del euskera, nuestro idioma vasco, lengua oficial en el País con el castellano, que no podía ser desatendido y, a pesar de las difíciles circunstancias que se vivían, el Departamento de Cultura abordó el problema de la enseñanza euskérica, creando el Colegio Oficial de Profesores de Euskera».

Hasta aquí el informe del Lehendakari Aguirre. Hay que tener en cuenta que aquella iniciativa se hizo en tiempo de guerra y de forma harto precaria, pero es que Euzkadi carecía de una universidad pública. Y la gente del PNV la puso en marcha.

EN BASURTO COMENZÓ A FUNCIONAR

El día 1 de diciembre de 1936 tuvo lugar el acto de apertura de la Facultad de Medicina en el salón de actos del Hospital Civil de Bilbao (Basurto), siendo presidido por el presidente del Gobierno vasco, asistiendo los consejeros de Justicia y Cultura, Sanidad y Comercio y Abastecimientos, presidentes de las corporaciones vascas, cuerpo consular y altos cargos de los distintos departamentos.

Organizadas las clases en el Hospital Civil de Basurto, comenzó el curso previa matrícula abierta. Para que el trabajo a desarrollar en la Facultad fuera todo lo eficiente posible, se construyó en el recinto del edificio un pabellón Doker para laboratorio de anatomía y tisiología con arreglo a normas modernas, pabellón al que se dio el nombre de Doctor Atxukarro, en memoria del famoso histólogo vasco.

Es de hacer notar que en todas las órdenes que regulan las condiciones de matrícula de estudios, figura siempre la matrícula gratis para aquellos alumnos que no contaban con disponibilidades económicas suficientes, pero condicionándolos a la aptitud para los estudios. Así lo entendía nuestro primer Gobierno al proclamar en su declaración ministerial: «Garantizará a los ciudadanos vascos de posición precaria el libre acceso a los grados de las enseñanzas media y superior, condicionado solamente por la aptitud y vocación».

Entre las materias aparece la asignatura designada con el nombre de “euskera médico”, primera vez que el euskera aparecía reconocido oficialmente en un centro docente con carácter de obligatoriedad. Este importante dato lo destacó el Lehendakari Agirre en su mensaje de Gabon de 1936.

Con fecha 27 de enero de 1937 se dictó un decreto, a petición del Colegio Médico de Vizcaya, por el que se disponían las normas a seguir por aquellos alumnos de Medicina y Cirugía que habiendo terminado su carrera no podían por el momento lograr la obtención del título correspondiente y por lo tanto no estaban en condiciones de ejercer su profesión. De esta forma se cubría la necesidad de facultativos creada por la guerra civil que ensangrentaba el suelo de Euzkadi.

A punto de realizarse quedó la creación de la Escuela Politécnica Vasca en su grado medio, escuela cuya falta se sentía en nuestro pueblo, principalmente entre la clase trabajadora. Ésta, a modo de universidad popular, fue idea que con todo interés se estudió en el Departamento de Cultura. En ella se trataba de recoger las enseñanzas que corresponden a las distintas facetas del pueblo vasco: industrial, marítima, minera, agrícola y comercial.

Algunos dicen que no hay que mirar atrás ni para coger impulso. Craso error. Lo dicen para que se crea que el mundo lo han inventado ellos y que por el euskera y la cultura de este país solo se han preocupado ellos. Mentira. Precisamente hay que decir lo contrario. Para atrás, para coger impulso. Ejemplos como los de Leizaola no solo se tienen que conocer sino poner en valor. Honra a toda una generación y honra a un nacionalismo institucional y constructivo, como el que quería Leizaola, nuestro pionero, en el noventa aniversario de la creación de la Universidad Vasca que con la entrada del ejército franquista en junio de 1937 fue cerrada y los médicos y profesores acabaron en la cárcel y en el exilio.

Nuestro pueblo no puede olvidar esta gesta ni aquel sufrimiento…

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