UNA REFLEXIÓN SOBRE LA MATANZA DEL 3 DE MARZO DE 1976 EN VITORIA

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Quienes ahora se quejan de que la policía “pega” no recuerdan – o no les han explicado en clase- que antes mataba . Y quienes se lamentan  en las redes sociales de pasar unos días en la cárcel parecen no saber que antes los días   se contaban – y  todavía se cuentan- en años.

Sin  ir más lejos, el sábado día 3 de marzo , se cumplió un aniversario más de la matanza que dejó en Vitoria  y en  1976, cinco muertos  y mas de ciento cincuenta heridos durante el ” desalojo” de la parroquia de  San Francisco de Asís donde se celebraba una asamblea obrera. Y dentro de poco, en julio, se conmemorarán los cuarenta años del asalto a la plaza de toros de Pamplona en 1978 y del asesinato de un  tiro en la cabeza de Germán Rodríguez.

Han pasado los años sí, pero algunos y algunas, por incultura o por ideología, deliberada o inconscientemente, reproducen hasta el límite de lo hoy políticamente correcto las mañas del pasado.

Pues  , aun habiendo una  policía democrática,  por un lado se reproducen los ” errores” y los  “abusos” ( no hay más que leer los informes de Amnistía Internacional) y por otro lado se la confina a mero brazo armado menor del poder político, sin escuchar a los sindicatos que legítimamente  la representan, reproduciendo así el error de creer que todos los sindicatos han de ser “verticales” y ” no se deben meter en política” cual si  continuáramos viviendo en 1950…

Y otro sí , se intentan modificar las leyes  una y otra vez, para alargar o mantener las condenas  impuestas con un ánimo vengativo más propio del siglo XIX, olvidando que la privación de libertad , incluso constitucionalmente, ha de tener una misión resocializadora, en la medida en que la tuvo desde el principio, cuando sustituyó  definitivamente al  garrote vil y al  fusilamiento.

En fin, que si por algo debería caracterizarse un régimen democrático debería ser por su progresión garantista de los derechos individuales y colectivos, por la enseñanza  de su devenir histórico y sobre todo por la admisión de que la aplicación del poder, no es sólo  una cuestión del poder políitico  en sus diversas manifestaciones, puesto que hay otras instituciones y organizaciones sociales con las que también hay que contar. Pues si no, consciente o recurrentemente, por incuria o por mala fe ,se pretenderá que volvamos al pasado que, en nuestro  caso, no hay que olvidarlo, fue la dictadura franquista, Es decir un régimen en el que la policía mataba directamente y las estancias carcelarias se contaban en años…

 

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