
Din, don, din… Última llamada para los señores pasajeros del vuelo Camps embarquen por la puerta de los superhéroes. Din, don, din… Se ruega se pongan morados a Red Bull porque solo así podrán remontar el vuelo.
El aeropuerto fantasma de Fabra, que tanto se ha criticado, es la mejor instalación aeroportuaria del mundo. Un aeropuerto sin aviones y sin permiso de navegación. O sea, sin retrasos, sin accidentes y sin pérdida de maletas. ¡Un inventazo! Un aeropuerto concebido para que los ciudadanos se calcen el traje de Superman y despeguen. Pensado para que abran media docena de tiendas de paraguas y los viajeros emulen a Mary Poppins. Diseñado para ahorrarse la pasta de los controladores.
Quizá se trate de un aeródromo que está dentro de alguna zona de exclusión aérea. O uno que conecta con otro de mucho ringo rango como el de Ciudad Real. Inaugurar un aeropuerto para que los vecinos paseen por las pistas es la última astracanada de algunos políticos que se apuntan a inauguraciones exprés y van a cortar la cinta a parques públicos sin terminar, a hospitales sin equipamiento y a carreteras sin asfalto. Son los Eduardos Manostijeras de la política.
Es verdad que el otro día en Castellón no había aviones, pero había muchos autobuses y muchos jubilados para hacer bulto y un obispo bendiciendo terminales vacías y Paquito el chocolatero… y sobre todo, canapés y chorizos como por un tubo.