Sin plus ni plas

Querer ser a la vez una cosa y la contraria define el modelo esquizofrénico que las cadenas generalistas están construyendo para un país que, en su infinita apatía, todo lo soporta. Pero es un monstruo binario. Emitir en abierto y cerrado, gratis y de pago, conduce a un sistema contradictorio que, además de engañoso, ni siquiera es competitivo ante Netflix y otras plataformas a la carta. Digo más: probablemente es delictivo, al corromper la concesión del Estado y negar el derecho de los espectadores a tener una oferta inequívoca. No espere usted del Gobierno central que neutralice este abuso de las teles privadas y mucho menos del organismo que las regula, la CNMC, escandalosamente inane.

A la chita callando hemos vuelto a Canal+, aquella estación de matriz francesa que ofrecía cine, fútbol y porno a suscriptores e informativos y guiñoles a los pobres. Una tele gourmet que vivió de 1990 a 2016 y degeneró en Cuatro. Lo de ahora es parecido, pero sin decodificador. Se prima el consumo, previo desembolso, de algunas series antes de su difusión en abierto. Algo así como el botón de la ansiedad. Es lo que está haciendo Atresmedia con el pretencioso documental de los Borbones y lo planificado por Mediaset para su nuevo culebrón folklórico-taurino sobre Rocío Carrasco. En esencia, un fraude consentido.

Hay tres tipos de televidentes. Los puntuales, que ven sus programas a la hora. Los adelantados, que pagan para tener ese placer antes que nadie. Y los diferidos, que esperan días para disfrutar de lo que no pudieron en su momento y para quienes en Euskadi existe ETB nahieran/ETB A la carta. Tres mundos, tres clases, tres ideas del ocio audiovisual que se resumen en dos: los que tragan con todo, incluso cotizando, y los exigentes, que eligen lo mejor, como el concierto de Fito en San Mamés, por ETB2, sin plus ni plas.

2 comentarios en «Sin plus ni plas»

  1. Es así de claro; hay dos clases de personas: los que tragan con todo, incluso cotizando, y los exigentes, que eligen lo mejor.

    y no sólo a la hora de mirar la tele.

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