La mejor serie de esta temporada

EXISTEN las historias perfectas. En ellas se reúnen lucha, sufrimiento y superación con personajes creíbles, amor heroico y un fin compasivo. HBO estrenó una la pasada semana, La amiga estupenda, producción italiana de primera clase en ocho capítulos, adaptación de la novela homónima de una misteriosa escritora que firma como Elena Ferrante y que probablemente encubre a la traductora Anita Raja o al marido de ésta, Domenico Starnone.

Los dos primeros episodios abren la odisea de las niñas Lènu y Lila, una delicada y otra fuerte, listas y vitales a rabiar que se conocen en la escuela de un barrio desdichado de Nápoles en la década de los 50. Su conmovedora amistad -y su rivalidad- se prolongarán a lo largo de cincuenta años en medio de un entorno miserable donde se tiraniza a las mujeres y se maltrata a los hijos bajo el asfixiante dominio de la Camorra. La atmósfera artística creada, el color, la ambientación y el casting son insuperables, casi mágicos. Es la serie de esta temporada y el triunfo de la creación europea, merecedora de todos los premios del mundo.

Suponemos que el serial continuará completando la tetralogía de Ferrante, Dos amigas. Sería muy cruel que nos privaran de tres cuartas partes de una historia perfecta. ¿Conseguirá Sony en España que la leyenda de Joaquín Sabina alcance esta categoría? Tiene todos los elementos: hijo rebelde de un policía franquista, precoz poeta que escapa con la hija de un notario, se casa con la niña pija de un ministro, ampara a refugiados de ETA, juega con el fuego de la coca hasta que “el ictus lanzó su globo sonda” y finalmente alcanza el éxito con canciones de una apabullante belleza. Lo imposible es que HBO, ni invirtiendo millones, extraiga una historia perfecta de Patria, de Fernando Aramburu, tan elemental y tan mezquina, tan pretenciosa.

La Navidad es solo un par de anuncios

A Pere Navarro le conocen, incluso a su madre, muchos ciudadanos, porque es el director general de la DGT, el atracador de las multas. A Jesús Huerta, casi nadie; pero preside la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado. A ambos lo que les deleita es promover anuncios impactantes y que se hable de ellos con admiración, quiero decir de sus inspiradores políticos. Y ya han presentado sus credenciales para esta Navidad. Uno se ha pasado diez municipios y otro se ha quedado corto en su aldea.

https://www.youtube.com/watch?v=yIfQXX_UveQ

Tráfico ha regresado al tremendismo, vieja técnica basada en el temor y la realidad truculenta que tanto éxito alcanzó cuando el simplismo era más eficaz que el argumento racional. ¿Fue necesario al irrumpir el SIDA y en la primera época de las drogas duras? Quizás, pero con la reducción de víctimas en carretera, ¿a qué viene este paso atrás en el discurso institucional? Son cosas de don Pere y sus excesos narcisistas. Es una falta de respeto situar al conductor ante el dilema de ser quien vive o quien muere tras un siniestro provocado y se filtren mensajes tan frívolos como que “en un accidente de tráfico lo peor no es la muerte” o “hay quien, esperando lo peor, prefiere estar muerto”. Esto es populismo publicitario. ¿O es nostalgia? Madure, señor Navarro, la sociedad ha evolucionado y está a salvo de los trucos de los asustaviejas.

https://www.youtube.com/watch?v=NgP_b8Ax_3g

El nuevo anuncio de la lotería es un fiasco, un relato barroco sobre un vecino solitario y amargado, atrapado en el tiempo, que cambia de espíritu cuando comparte su décimo con una joven en el bar del mercado. Esto lo contó mucho mejor el calvo o el imaginario Justino. La gente compara y opta por las buenas historias de emociones. ¿No sabe Jesús Huerta que la lotería en Navidad se vende sola y que solo tenía que hacer un anuncio mágico? Qué desperdicio.

 

En Euskadi no tenemos un Museo de la Tortura

En un idílico pueblo de la Toscana descubrí su Museo de la Tortura. Extraña exposición en un entorno romántico. Allí mostraban técnicas y utensilios que los verdugos usaron durante siglos para destruir a los rebeldes y matar con delectación a los impíos. Si el suplicio fuera un asunto traspapelado de la historia ETB no le habría dedicado en 360º una hora de testimonios desgarradores de quienes lo sufrieron, ni casi 300.000 vascos se hubieran interesado por el programa de Eider Hurtado, uno de los mejores reportajes de este año. Son más de 4.000 los casos de maltrato físico, psicológico y sexual infringido por policías en nombre de la ley. Tan cierto como que aquí unos pocos justificaron el terrorismo es que allí otros muchos fueron indiferentes a que a los detenidos se les machacara convenientemente. Este es nuestro museo de los horrores.

Por alguna razón ETB decidió desdoblar 360º en dos versiones, una para el viernes, que han apellidado Tú decides, con Arantza Ruiz y la participación de 50 ciudadanos; y otra para el domingo, bajo la fórmula de periodismo de investigación, un género esporádico en Euskadi más por pusilanimidad que por falta de secretos. ¿A qué esperan para hurgar en los archivos de las diócesis vascas y redimir del silencio a las innumerables víctimas de la pederastia? En la era de la posverdad necesitamos como nunca la pura y balsámica verdad.

La última imagen del documental sobre las torturas fue también la primera del dedicado ayer a “impunes y condecorados”: la reportera captó al ex general Galindo saliendo de su domicilio como un respetable pensionista; pero este anciano libre fue condenado a 70 años de cárcel como causante del secuestro y martirio de los jóvenes Lasa y Zabala. Es el símbolo ignominioso de un país que exime a sus criminales. ¡Ay, España, también esto es el relato!

Juicio final a Catalunya

Mientras en Euskadi no ha existido estos días otra televisión que no fuera MTV con sus conciertos, estrellas y premios haciendo a Bilbao aún más capital del mundo, en el Estado se repetía la historia del odio perfectamente retransmitida por todos los canales, con meta volante en Altsasu. Un país incapaz de enmendar la cobardía de tener enterrado durante décadas y en lugar relevante a su último tirano y que prepara un aquelarre judicial              -llámelo venganza para ser exactos- contra quienes, en Catalunya, se atrevieron a rebasar la línea de la libertad permitida, no puede albergar expectativa de dignidad y autoestima. Ni siquiera se tolera la válvula de escape de la risa, pese a los honrosos intentos de Wyoming y Buenafuente.

El humorista Dani Mateo se la ha tenido que envainar tras soplarse la nariz con la bandera rojigualda en un sketch, lo mismo que la plataforma RTVE Playz por un tuit sobre la cursi intervención de Leonor, hija del rey español, en un acto conmemorativo de la Constitución. El anunciante de El Intermedio, de La Sexta, ha retirado su patrocinio y Rosa María Mateo, la jefa del Ente estatal, ha pedido disculpas. ¿De qué tendrían que excusarse? ¿De mofarse festivamente de lo divino y lo terrenal? ¿De representar mediante parodias el hartazgo social por las miserias de la autoridad?

Me imagino al Tribunal Supremo -que hoy nos puede helar el corazón y alegrárselo a la banca- haciendo los preparativos del escarmiento contra Catalunya. ¿Cómo será la emisión del proceso al procés de lunes a jueves, mañana y tarde, durante meses? ¿Creará Ferreras un espacio de 24 horas al modo Gran Hermano? Es todo tan absurdo que el mundo tendrá ante sus ojos otro Juicio de Burgos a 18 demócratas inocentes, como entonces a 17 antifascistas. Sí, románticos, discrepantes, catalanes, vascos… estamos prohibidos.

 

Mentiras sobre Bilbao

¿Qué le ocurre a La Sexta con Bilbao? ¿Qué fijación le impulsa a presentarnos como ciudad peligrosa? En vísperas de la Gala mundial de MTV, sus informativos han vuelto a exagerar (el argumento de los frívolos) un incidente de delincuencia de menor cuantía. La historia comenzó el pasado 5 de octubre. A la hora en que las aficiones del Athletic y la Real se daban cita en San Mamés para presenciar el derbi, Gloria Serra desataba su obsesión contra la capital vizcaína con un reportaje demencial en Equipo de Investigación. A partir de algunos hechos ciertos pero codificados en modo bellaquería, Bilbao fue escarnecida con una imagen negra que no se compadece con los datos objetivos de seguridad.

Fue alucinante. Para dibujar un panorama apocalíptico convocaron a un periodista de El Español y tomaron imágenes del Diario Digital de Getxo, ambos de ultraderecha, además de al director local de El Mundo, que también amarillea. Había que ver a uno de ellos, cual general Patton, desplegando un mapa de Bilbao con los nombres de las escuadras enemigas situadas sobre los barrios. Qué escena. Patética como la sexta (de Tchaikovski). Esto huele tan mal que nos retrotrae a lo que en su día denunciara el lehendakari Ardanza. Por entonces una multinacional iba a realizar una fuerte operación industrial en el Estado y dudaba en ubicarla en Catalunya o Euskadi. El entonces Molt Honorable Jordi Pujol, hoy presunto corrupto, alentó a la prensa que controlaba a exagerar hasta lo indecible las acciones de violencia que sucedían aquí. La inversión se fue a tierras catalanas. ¿Disputa hoy Bilbao con Madrid algún evento u contrato importante? ¿De eso se trata, otra vez?

¡Ay, compañeros de La Sexta, qué papelón! El mundo es imperfecto y difícil; pero recuerden el endecasílabo de Unamuno: “el mundo entero es un Bilbao más grande”.