Los señores de la limpieza… política

La Tele en Onda Vasca, 17 noviembre

tertulias
1.El tema de hoy

Fuegos artificiales en ETB

Los fuegos artificiales tienen una función conocida como espectáculo fantasioso para las noches de fiesta. Pero en política tienen otra función: la distracción ruidosa de los problemas propios para desviar la atención sobre algo distinto. Es lo que está ocurriendo en ETB, cuya dirección está siendo sistemáticamente atacada por el PP y el PSE, sin que exista una causa objetiva que lo justifique y que, en realidad, esconde el fondo del conflicto. Ocurre como en el sistema de las elecciones al Parlamento: que a pesar de que un voto vizcaíno vale cinco veces menos que un voto alavés y tres veces menos que un guipuzcoano, por el sistema confederal que rige en Euskadi, algunos de los beneficiados se quejan de que una buena parte las inversiones públicas se van para Bizkaia olvidando que este Territorio es el 55% del total y se olvidan del beneficio del voto desigual.

En ETB ocurre algo parecido. Los cuatro partidos mayoritarios tienen, al margen de los votos obtenidos en las elecciones autonómicas, una silla cada uno en los programas de debate. Estas son las cifras: el PNV, con 384.766 votos, tiene una silla en las tertulias. EH Bildu, con 277.923 votos, también una silla. El PSE, con 212.809 votos, una silla. Y el PP, con 130.584 votos, una silla como los demás. Es decir, el asiento del PP vale tres veces más que el del PNV y el doble que la silla de la izquierda abertzale. Y cosa similar sucede con los socialistas. ETB es un parlamento de cuatro sillas. Y a pesar de tanta desproporción, socialistas y populares reprueban a Maite Iturbe, directora general de EITB. Sucedió el pasado jueves en el Parlamento Vasco.

Esto dijo Nerea Llanos, número dos del PP vasco y miembro del Consejo de Administración de EITB, durante el pleno en el que PSE, PP y UPyD pedían la cabeza de Maite Iturbe: “En los debates de la radiotelevisión vasca se calumnia e insulta a cargos públicos democráticos y se acorrala a los pocos contertulios que critican al nacionalismo”. ¿Pocos contertulios, dice, teniendo los mismos asientos en los debates que los partidos nacionalistas, 340.000 votos frente a 660.000, prácticamente la mitad?

Nerea Llanos se atrevió a señalar peligrosamente a los profesionales de ETB, al decir que los presentadores “sonríen o jalean” mientras se ataca a populares y socialistas. Es difícil ser más injusto con Silvia Intxaurrondo, Klaudio Landa, Jon Bilbao, Juan Carlos Etxeberria y Xabier Usabiaga, los moderadores de las diferentes tertulias en ETB.

¿De qué se quejan entonces? Se quejan de la realidad. De que los males políticos de España -corrupción, degradación democrática, recortes y paro- sean temas de conversación en ETB. Reclaman censurar la realidad. Y como ETB cree que informativamente son temas importantes, se habla de ellos y no hay censura. Esta es la verdad de lo que ocurre y lo demás son juegos artificiales.


 

2. El minuto de oro

https://www.youtube.com/watch?v=J4v0q2FuQTA

Podemos… porque no pueden

La televisión sigue siendo el núcleo del fenómeno de Podemos, lo que se aproxima a una revolución democrática sin precedentes que pone al sistema bipartidista en crisis total. Incluso dentro de todo lo que rodea este hecho hay muchos aspectos interesantes que analizar: las diferentes caras del nuevo partido, la modulación y evolución de sus mensajes, el modo en que gestiona su fulgurante irrupción en el escenario político y también el tratamiento informativo que recibe. Y un hecho más: el posicionamiento efectivo de Podemos, que se autoconfigura y se percibe como “la escoba” que va a barrer la podredumbre del sistema. Diríamos que se presentan como los señores de la limpieza. Pero lo más interesante es ver el miedo patético de los dirigentes del PP y PSOE ante el imparable avance de Podemos. Es todo un espectáculo.

La elección de Pablo Iglesias como secretario general de Podemos es un paso adelante en la maduración de este fenómeno, gestado y gestionado en la tele, y merece ser el minuto de oro.


 

3. La liga de la tele

1899410_10152903818132904_4655882968258418374_o Risto contra Évole: Las entrevistas de Risto Mejide en Cuatro (“Viajando con Chester”) y el programa social de Jordi Évole (“Salvados”), en La Sexta, coinciden a la misma hora, los domingos, a las 21:30. Esta coincidencia perjudica a ambos, porque tienen públicos comunes, que deben optar entre uno u otro. La pugna es favorable a Évole. El último domingo, “Salvados” le sacó casi dos millones de espectadores diferencia. Évole tiene más del doble de audiencia que Risto. Sin embargo ayer, Risto hizo una entrevista increíblemente buena, de lo mejor que haya visto hace tiempo, a María Belón, la mujer que junto a su familia inspiró la película “Lo imposible”, y obtuvo un 12,8% y 2.763.000 espectadores, frente 14,1% y los 3.034.000 espectadores de Évole.

Aún así, la triunfadora de la noche fue Ana Pastor y su Objetivo, con su implacable entrevista a Pablo Iglesias, que logró un 14,6% y 3.031 espectadores.

top-chef– La cocina sigue de moda: Chicote obtiene récord de audiencia. Buena muestra de que los programas de gastronomía siguen de moda son los resultados de Chicote, con su “Top Chef” en Antena 3. El pasado miércoles consiguió su récord con un 17,3% y 2.671.000 espectadores. ¿Cuándo nos hartaremos de tanta comida? Por ahora, sigue habiendo apetito.


 

4. Superanuncio

Lotería: la venganza de la amistad

Pues ya está aquí el anuncio de la Lotería de Navidad. Y la verdad es que, tras dar un giro total a las estrategias anteriores, no decepciona. Se centra la historia en lo que es más esencial en la Lotería: participar y regalar la Lotería, pero con la crisis económica de telón de fondo. El protagonista es Manuel, un hombre de unos 50 años (la mejor edad de la vida, cuando has vivido casi todo y tienes experiencia y equilibrio a raudales), una persona que, como tantos otros, se encuentra hundida, sin dinero y sin trabajo. Ni siquiera puede comprar el décimo de la Lotería en el bar de su amigo Antonio, donde ha tocado el Gordo de Navidad. ¡Qué mala suerte! Su mujer le anima a bajar y unirse a la fiesta de los vecinos a quienes ha sonreído la suerte. Manuel se alegra, a pesar de que no ha conseguido nada. Pide un café a su amigo Antonio en medio de la algarabía y las copas de champán. Cuando Manuel va a pagar su café, su amigo le dice que son 21 euros. “¿21 euros por un café?”, pregunta extrañado Manuel. Y su amigo, al que no pudo comprar el décimo porque no tenía dinero, le dice: “Un euro por el café y 20 por el décimo de la Lotería”. En este gesto emotivo, y que a muchos les hace llorar, está representada la solidaridad que se supone implica la Lotería y sobre todo la amistad, la más genial y auténtica forma de amor que existe. ¿Sensiblero? ¿Oportunista? No, sencillo, verosímil y coherente. Creo que ha dado en la diana y nos hace olvidar la terrible campaña del pasado año.

Y además, está excelentemente producido por el director de cine Santiago Zannou y muy bien interpretado y ambientado. Magnífico.


 

5. Noticias de la tele

Lo impoisble– Telecinco estrena este martes 18 de noviembre la película «Lo imposible». Se trata de una de las cintas más taquilleras producidas en el Estado español, con un gran despliegue de medios y un nivel interpretativo muy elevado. Como sabéis, se trata de la historia real de una familia, padre, madre y tres hijos, que sufrió la experiencia del tsunami en Tailandia en 2004 y de cómo en medio de aquella tragedia consiguen sobrevivir y reencontrarse tras una angustiosa búsqueda entre las ruinas y los hospitales. Telecinco emitirá la versión extendida y dedicará una buena parte de la programación del martes a esta primicia en televisión. Quienes no la vieron en el cine no pueden perdérsela, porque merece la pena, aunque, todo hay que decirlo, no es para tanto.

Pino– Hilario Pino, fichaje sorpresa por La Sexta. El hasta hace poco conductor de los informativos de La Cuatro ha fichado por La Sexta y se ha incorporado al equipo de “La Sexta Noche”. Lo vimos ya el pasado sábado. El fichaje tiene su importancia, porque es un traspaso al grupo rival de Telecinco, lo que viene a consolidar la imagen de que la competencia en televisión es cosa de dos.

 

 

 

 

 

 

Sillas, votos y «unos pocos contertulios»

TertuliaEuskadi es un país muy raro: en la elección de su Parlamento el voto vizcaíno vale cinco veces menos que un alavés y el tercio de un guipuzcoano. Y en su radiotelevisión pública minorías y mayorías tienen igual presencia en los debates a pesar de su diferente caudal de votos. ETB es un parlamento de cuatro sillas. La rareza del país se incrementa cuando, a pesar de este igualitarismo feroz, aquellos que se ven sobrerrepresentados declaran estar discriminados. Esto dijo Nerea Llanos, número dos del PP vasco, durante el pleno en el que PSE, PP y UPyD pedían la cabeza de Maite Iturbe: “En los debates de la radiotelevisión vasca se calumnia e insulta a cargos públicos democráticos y se acorrala a los pocos contertulios que critican al nacionalismo”. Apeló a los “pocos contertulios” refiriéndose a quienes acuden a las tertulias en nombre del PSE y PP, que son, como señalaba antes, el mismo número que los del PNV y Bildu.

Veamos los datos: PNV, con 384.766 votos, tiene una silla en las tertulias. EH Bildu, con 277.923 votos, también una silla. PSE, con 212.809 votos, una silla. Y PP, con 130.584 votos, una silla como los demás. Es decir, el asiento del PP en ETB vale tres veces más que el del PNV y el doble que la silla de la izquierda abertzale. Algo parecido ocurre con los socialistas. Ante tanta desproporción favorable, ¿de qué se quejan? De la realidad. De que los males políticos de España -corrupción y degradación democrática- sean temas de conversación en ETB. Reclaman censurar la realidad.

En su patetismo, Llanos se atrevió a señalar a los profesionales de ETB, al decir que los presentadores “sonríen o jalean” mientras se ataca a populares y socialistas. Es difícil ser más injusto con Silvia Intxaurrondo, Klaudio Landa, Jon Bilbao, Juan Carlos Etxeberria y Xabier Usabiaga, los moderadores. Estamos ante un conflicto artificial que roza lo burdo y chabacano. Mientras, Vocento se une a la causa contra quien le ha arrebatado la primacía informativa. Somos un país muy raro. Somos tan distintos que queremos ser iguales.

Ingenuos contra escarmentados

La Tele en Onda Vasca, 10 noviembre

Evole
1.El tema de hoy

El poder de la influencia, contra el poder

Hoy quisiera hablar de la influencia de la televisión y los medios de comunicación en general. La influencia es un concepto inquietante. Es un modo de persuasión más o menos silencioso, lento y eficaz. Afecta a nuestra libertad de criterio, a la estabilidad de nuestras ideas u opiniones. La influencia es también peligrosa, porque lo mismo te limita que te engrandece. Contrariamente a lo que se dice, la influencia es mayor sobre las personas mentalmente abiertas, porque están más expuestas a lo que les llega del exterior que las personas cerradas, a las que ninguna influencia les hace variar. A un bobo no hay quien le mueva. Estamos, pues, a merced de la influencia de todo y de todos. Y todos somos seres influyentes y seres influenciados.

¿La información/comunicación es influyente? Claro, en la medida que tiene capacidad de modificar la opinión. Pero la información puede ser falsa, parcial o tergiversada. La clave entonces está en combinar el filtro y la influencia. El filtro para evitar el paso de lo falso y la influencia para mejorar o alterar nuestro conocimiento. Es muy complicado, porque nada en la vida es firme e inalterable. Y lo mismo que necesitamos aumentar nuestro conocimiento, nos es imprescindible una identidad intelectual básica, forjada a partir de valores constantes.

Los medios de comunicación cambiaron el mundo. Ahora, la televisión e internet han multiplicado el poder de influencia, del que se deducen grandes amenazas, pero más aún oportunidades de mejorar nuestro conocimiento, sabiendo que esto nos lleva a un torbellino de novedades y a una prodigiosa inestabilidad.

A mi modo de ver, hay una novedad histórica en el juego de las influencias mediáticas en la sociedad del Estado español. Por vez primera, la tele va por detrás de la gente: es la sociedad la que está influyendo a los medios y, específicamente, a la televisión. La televisión ha captado el deseo de cambiar el sistema. Y, a su vez, la televisión está respondiendo a esa influencia. Y de esta se derivan programas como Salvados, de Jordi Évole; El Intermedio, de Wyoming; los plurales debates de ETB, laSexta y Cuatro y, por supuesto, en los informativos. No es del todo nuevo, porque ya ocurrió con los desahucios: sin las imágenes brutales de los desalojos servidas por la televisión ni la banca ni la judicatura hubiesen movido un dedo.

Hay, pues, una mutua influencia. La televisión influye y se deja influir por la urgencia del cambio de modelo. Es un fenómeno interesante. ¿Puede el sistema evitar su desplome controlando los medios? No, ya es demasiado tarde.


2. El minuto de oro

El culebrón Cristina

Ha sido el bombazo de la semana, junto con la consulta catalana. En esto la sociedad se divide en dos: los ingenuos y los escarmentados. Los ingenuos creen que finalmente la hermana del actual rey de España se sentará en el banquillo de los acusados y será condenada. Mientras que los escarmentados pensamos que, de una u otra forma, después de este procedimiento previo, Cristina de Borbón se marchará de rositas y acaso su marido, Iñaki Urdangarín, privado de todo privilegio y separado de los aledaños de la casa real, pasará algún mes en la cárcel.

La noticia es esta: una carrera de pronósticos entre ingenuos y escarmentados. Un culebrón o quizás una especie de concurso a ver quién gana finalmente.


 

3. La liga de la tele

un-tiempo-nuevo– “Un tiempo nuevo”, con los días contados. Por tercera semana, el nuevo programa de debate de la noche de los sábados en Telecinco ha fracasado. Y está perdiendo la batalla contra La Sexta Noche, de Iñaki López. Si el estreno de “Un tiempo nuevo” fue un fiasco, con un 9,2% 71.130.000 espectadores, frente al récord histórico de “laSexta Noche”, con un 16.6% y 2.053.000; y la semana pasada fue de un 9,6% para Telecinco y un 15,9% para La Sexta; el pasado sábado el resultado se ha vuelto repetir: un 8,5% de “Un Tiempo Nuevo” frente a un 15,5% de La Sexta Noche.

Lo cual nos lleva a pensar que el programa de Telecinco tiene los días contados. Su fracaso se debe a que intenta competir con La Sexta con sus mismas armas, que no aporta nada nuevo, y que la presentadora, Sandra Barneda, carece del suficiente tirón para conducir un programa como este. Creo, por otra parte, que el programa de Telecinco tiene una visión editorial más conforme con el Gobierno de Rajoy, mientras que La Sexta apuesta fuertemente por dar voz a los indignados y a una visión alternativa.

36519_jose-sacristan-aitana-sanchez-gijon-galerias-velvet– La serie “Velvet” arrasa en Antena 3. En su segunda temporada, la serie que protagonizan, entre otros José Sacristán y Aitana Sánchez Gijón. El pasado martes obtuvo un 22.2% y 4.030.000 espectadores. Y no dio tregua a una miniserie sobre el ex rey Juan Carlos, que es un fracaso, con apenas el 12.8% y 2.269.000 espectadores. Quizás esta serie pro monárquica le haya gustado al Gobierno o a la Zarzuela, pero es un producto muy desgastado para una sociedad saturada de historias trucadas.


 

4. Superanuncio

La rentable venta de ilusión

A falta de dos días para que se emita el anuncio de la Lotería de Navidad (uno de los hitos publicitarios de la época, junto con el de Freixenet y El Corte Inglés), la Lotería ha creado este anuncio, sencillo pero impactante, del sorteo especial del pasado sábado, 8 de noviembre. La historia es clara: dos mujeres en la peluquería. Una enseña a la otra un décimo de esta lotería, como si fuese la foto de sus hijos. A partir de ahí se crea el diálogo sobre lo muy rica que es una para pagar la educación selecta de sus hijos. Muy bonito, pero algo repelente.

El argumento es un clásico: la ilusión, una emoción peligrosa pero generalizada, que lo mismo vale para los juegos de azar que para vender coches, atraer votos en las elecciones o la salvación eterna que propone la religión. Vivimos mal, porque vivimos de ilusiones. Y las ilusiones no tienen riesgo. Estaría bien vivir de ilusiones o sueños si al menos intentáramos convertirlas en historias temerarias, en proyectos con riesgo, en cambios de vida…

Si a la ilusión, le añadimos algo de humor, no sale el estilo por el que apuestan todos los anuncios de juegos de azar, la ONCE, la primitiva, la Lotería de Navidad… La ilusión tiene un precio, pero se renueva siempre después de perderla un sorteo tras otro.


 

5. Noticias de la tele

índice– Estreno de “Cuéntame un Cuento”, en Antena 3. Interesante estreno hoy de “Cuéntame un cuento”, versión moderna y absolutamente diferente de los cuentos clásicos. Hoy, arranca con “Los tres cerditos”, en formato de thriller. En esta ocasión son tres hermanos no muy buenos precisamente, hasta que se cruzan con el lobo, que resulta ser un arquitecto. Después vendrán “Caperucita Roja», «Blancanieves», «Hansel y Gretel», «La bella y la bestia» y «La bella durmiente».

pantoja-carcel– España contiene la respiración: ¿La Pantoja a la cárcel? Si la pasada semana ha sido la de la consulta catalana, esta será la de Isabel Pantoja. Se plantea como una historia de intriga: ¿Irá a la cárcel? ¿Conseguirá el dinero para evitarla? Los programas de telebasura alimentarán a la plebe con este asunto. Incluso trascenderá a los espacios informativos y los debates. España necesita alimento para no sucumbir a su ruina moral. La Pantoja sale al rescate.

 

 

Poder de influencia: la retransmisión del cambio

EvoleLa influencia es inquietante: te limita o te engrandece. Es el punto crítico de la libertad de criterio. Paradójicamente, cuanto más te abres, más influenciable eres; y cuanto menor es tu conocimiento, menos pueden influenciarte. Un bobo es invariable. ¿La información es influencia? No por sí misma, pero tiene la capacidad de modificar la opinión. Por tanto, la clave está en combinar el filtro y la influencia: cambiar, sí; pero sin merma de la libre voluntad. Muy complicado, porque nada es firme e inalterable, al tiempo que necesitamos una identidad intelectual básica, forjada a partir de valores constantes. La TV e internet han multiplicado el poder de influencia, del que se deducen grandes amenazas y oportunidades, este feliz torbellino de novedades en el que vivimos y su prodigiosa inestabilidad.

Frente a los enemigos de la tele, que comparten superficialidad y pesimismo antropológico, reivindico el efecto positivo -una influencia favorable- que el medio audiovisual está ejerciendo en la sociedad para afrontar la redención del sistema político y moral de España. Por vez primera, la tele va por detrás de la gente, que, a su vez, se ha referenciado en algunos programas para catalizar la rápida sustitución de los comportamientos públicos por otros decentes. Dicho de otra manera: la urgencia de cambio que sienten millones de personas ha encontrado su complicidad en Salvados, de Jordi Évole; El Intermedio, de Wyoming; los plurales debates de ETB, laSexta y Cuatro y, por supuesto, en los informativos. Ya ocurrió con los desahucios: sin las imágenes brutales de los desalojos servidas por la televisión ni la banca ni la judicatura hubiesen movido un dedo.

De esta influencia se está derivando una transformación que ya tuvo su reflejo electoral, que la demoscopia atisba aún mayor en próximas votaciones y que la televisión está retransmitiendo paso a paso. ¿Qué es la influencia? La acción de la que se vale la verdad para movilizar el cambio. Al sistema no le queda otra que rectificar o censurar los canales. Demasiado tarde.

¡He encontrado un filón… electoral!

PodemosLas ideas se le agotan a la clase política, mientras sus asesores se afanan en encontrar nuevas fórmulas de aproximación a la ciudadanía. Es un camino equivocado, porque el problema de la desafección social hacia el sistema de partidos no es de naturaleza comunicativa: es ética y de conducta, lo que va más allá del arte de llamar la atención, incrementar la simpatía, cambiar de imagen o diseñar teatralizadas elecciones primarias. Es una cuestión de mensaje. Y el mensaje no es el eslogan o los tópicos repetitivos de los líderes, sino el relato dominante percibido por la gente, que determina, finalmente, su disposición electoral.

Las elecciones son como una mina. Un yacimiento en el que se extraen, escarbando y abriendo boquetes, el mineral de los votos. Con pico y pala. Con mucho trabajo y riesgo. Hay que ir despacio, sosteniendo las galerías y afianzando las zonas exploradas. Los partidos saben que es un espacio inestable y que las posibilidades de excavación son limitadas. Hasta que alguien encuentra un nuevo filón.

Un filón electoral es una veta sociológica, muy superficial, cuya explotación se realiza de forma intensiva en la medida que su composición emocional suele dar resultados inmediatos. Eso sí, sin la menor consideración y a sabiendas de que su producto tendrá salida en el mercado a precios inmorales. Los nuevos filones electorales dependen de la situación de crisis o las contradicciones del sistema y permiten resolver las penurias de quienes las encuentran y deciden aprovecharlas, pese al riesgo que para la seguridad de la mina -la sociedad- tiene su excavación salvaje.

La ventaja del filón electoral para quien lo explota es que condiciona la campaña y hace girar alrededor de su eje los mensajes y estrategias de todos. Se convierte en referente, al margen de su sustancia democrática. Casi todas las elecciones han tenido su veta: la catastrófica herencia de Zapatero fue el filón afortunado de Rajoy, mientras que el victimismo de la ilegalización fue el tesoro que llenó de votos las vagonetas de Amaiur y EH Bildu. Para el PNV fue un regalo el fiasco del frente españolista López-Basagoiti. Uno se puede encontrar el filón en superficie o hallarlo por sondeo en lo más oscuro y fétido del yacimiento ideológico.

El filón de la RGI

El PP ha localizado un gran filón electoral en esa zona baja de la mina: el sentimiento de agravio hacia los inmigrantes como beneficiarios de uno de los instrumentos solidarios de los que está dotado el sistema social vasco desde hace 25 años, la Renta de Garantía de Inserción, creado por el Gobierno Vasco del lehendakari Ardanza con consenso general. La ferocidad de esta bolsa de votos estriba en que, en su ignorancia o mala fe, no pocos ciudadanos creen que los extranjeros se aprovechan, mediante fraude, de estas ayudas sin contar con los requisitos exigibles y que viven del cuento, sin trabajar. Es una opinión muy extendida, aunque carente de base real. El gran explorador, el alcalde gasteiztarra, Javier Maroto, puso palabras a este sentimiento inequívocamente canalla: “Marroquíes y argelinos viven de ayudas que pagamos todos”. Un mensaje premeditado que actuó como explosivo para abrir la veta populista.

A partir de ahí, todo ha ido rodado para Maroto. Los partidos e instituciones han denunciado su propósito de poner exigentes limitaciones a la solidaridad, sin percatarse de que cuanto más arreciaban eran esas críticas mayor era la recogida de votos para el PP en determinados nichos electorales. La grotesca recogida de firmas para una Iniciativa Legislativa Popular, propiciada por el alcalde-parlamentario a favor de la exclusión de los foráneos sin recursos, es la extensión a la calle de su estrategia electoralista. Y lo ha conseguido: la próxima campaña de las elecciones municipales y forales girará en torno de este asunto y es muy posible que Maroto conserve una alcaldía que, antes de este descubrimiento xenófobo, tenía perdida. Con su victoria pírrica heredará la deshonra de ser siempre el político desalmado que enfrentó a los pobres contra los más pobres para ganar miserablemente unas elecciones.

El filón de los presos

Sólo hay que tener un escaso sentido ético y una gran capacidad de oportunismo para recabar votos a cuenta de los agravios recibidos a la vez que se olvida el daño causado. En esto la izquierda abertzale es un genial gestor. La negación de los derechos de los presos de ETA es un poderoso filón electoral para EH Bildu, en la medida que esa vulneración pone de manifiesto una injusticia, además de una ilegalidad e inmoralidad democrática, aún mayor en el caso de Arnaldo Otegui y otras personas a quienes se ha llevado a la cárcel por obvias e inconfesables motivaciones políticas.

La causa de los presos favorece el victimismo y los sentimientos de rencor, que a su vez se transforman en votos, cohesiona ideológicamente a la izquierda nacionalista y proporciona excusas útiles para que este sector siga sin reconocer, indefinidamente, que su apoyo tácito y táctico al terrorismo fue un desastre moral, político y económico para Euskadi y que sus víctimas y la sociedad vasca merecen un resarcimiento sincero y completo, sin el cual no se cerrará el ciclo más negro de nuestra historia.

El filón de los presos es un regalo que España ofrece a la radicalidad de EH Bildu y la tensión política en Euskadi. Es una distorsión que cada uno -la España constitucional y el extremismo abertzale- aprovecha para sus propios fines. Sin el pretexto de la dispersión, el alejamiento y la no excarcelación de quienes, según las leyes, tendrían derecho a volver a casa, la izquierda nacionalista estaría desnuda ante su estricta miseria y el recuerdo de su complicidad criminal. En esto, como en otras muchas cosas, la democracia española es tan mezquina como estúpida.

El filón de la corrupción

¿Quién puede administrar la limpieza de un sistema político al que se percibe corrupto de arriba abajo? Difícilmente los partidos clásicos, porque el problema está en su propia raíz y en los males de su financiación y a los excesos de su poder sin contrapesos ni control. Esta es la oportunidad de las nuevas marcas que, como Podemos, surgen por la indignación social frente al saqueo de los recursos públicos y sus consecuencias en los recortes de derechos y servicios públicos.

El mal de la corrupción es el gran filón de Podemos, y está bien que exista una marca electoral sin mácula. Se necesitan nuevos referentes, con expectativas de honradez, al margen de sus proyectos redentores y la inconsistencia gestora de líderes como Pablo Iglesias. Estamos en uno de esos momentos de la historia en que se hace urgente una mudanza, aunque sea arriesgada e incierta. El sistema se merece esa humillación regenerativa. ¿Qué más se puede perder además de la repugnancia?

La gestión del saneamiento del modelo actual deja -demasiado- libres las manos al populismo y se ponderan proyectos de poca enjundia, irreales y dispersos que merecerían un examen democrático más exigente y severo. Este es su filón: se prima el cambio apresurado a la autorregeneración de un estándar político en el que casi nadie cree. Al final, los filones electorales pueden ser ricos y provechosos, incluso necesarios; pero son transitorios. Se agotan en su ansiedad. Esquilman la democracia y la dejan exhausta. ¡Viva la humana imperfección!