La oposición entre razón y emoción nos desangra y vacía. Tampoco es una cuestión de equilibrio, porque a veces debe mandar la mente y otras el corazón, teniendo en cuenta siempre a la otra parte. No imponerse.
He aquí doce argumentos de este sentido de la organización de nuestra vida.
La vida no es tragedia ni comedia: ¡es épica!
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Estamos hechos de palabras. Todo lo demás consiste en darles sentido y cumplimiento.
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Detrás de cada viejo problema pendiente hay una desidia disfrazada de prudencia o alguna forma de cobardía.
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El amor es el único fin que justifica todos los medios.
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Frente a las desilusiones, el destino tiene invisibles y oportunos aliados.
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¡Cómo crece el amor al lado de la bondad y la inteligencia!
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No confundamos tiempo con paciencia. Lo primero es magnitud; lo segundo, virtud.
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Si el pasado no pesara tanto volaríamos felices.
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Diagnóstico: tiene la enfermedad de querer morirse.
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Uno se muere cuando no recuerda a última vez que fue feliz.
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¿Cuántas locuras deberás hacer hasta demostrar que tienes razón?
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La cobardía no es sucumbir al miedo: es desistir por tristeza.



