Balada del perdón y los perdonazos.

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Se ha desatado una plaga de perdonazos. Milan Kundera, en su última novela, La fiesta de la insignificancia, llama perdonazos a los pelmazos del perdón, esas personas con tendencia a pedir disculpas constantemente, bien por mortificación ligera o bien por automatismo de educación protocolaria No creo que exista problema en el ejercicio privado del perdón como parte de los mecanismos relacionales entre hombres y mujeres, padres e hijos, entre amigos: es un consuelo y contiene cierta pedagogía positiva; pero llevar esta práctica indulgente a la cosa pública nos conduce a una simulación social y seguramente a la infantilización de la democracia y las conductas políticas. ¿Necesita la sociedad madura la clemencia de sus líderes e instituciones? ¿Resuelve los males profundos del sistema? ¿Y hasta qué punto las peticiones de perdón forman parte de los artificios emocionales, sin densidad moral, de los que se valen los dirigentes y los personajes relevantes para salir airosos de sus bajezas? La búsqueda del perdón se funda en la fragilidad y candor del ofendido.

Frente al buenismo cristiano, el descargo de conciencia y el sentimiento de culpa, creo en la absoluta inutilidad del perdón. De hecho, en nuestra sociedad el perdón está sobrevalorado, quizás porque se estima como condición indispensable para el reconocimiento del ofendido, todo lo cual conduce a las personas -desde la irrefutable realidad de sus pasiones, carencias y tendencias- a la teatralización emocional y a la exhibición forzada del pesar por el mal causado. La exaltación del perdón encaja con el deseo desmesurado de reconocimiento social (y por tanto de la flojedad de la autoestima) y en esta circunstancia hay que contemplar la proliferación de la disculpa política y la insoportable abundancia de los perdonazos.

Se diría que el perdón no es eficaz ni para quien lo recibe ni para quien lo expone. Lo dice Kundera: “Si te declaras culpable, animas al otro a seguir insultándote y a denunciarte públicamente hasta la muerte”. La disculpa, generalmente, no vale lo que vale el daño ocasionado, salvo el agravio de palabra, el más comprensible de todos. Para alguien ofendido el perdón es una acción deprimente y muchas veces poco creíble, como una baldía prolongación del sufrimiento. Recordemos el caso de la triatleta bilbaína Virginia Berasategi, quien, tras tomar en su última carrera algún tipo de sustancia prohibida, reconoció entre lágrimas su profundo arrepentimiento, solicitando excusas por su único error deportivo en muchos años. La respuesta social fue despiadada, lo que vino a significar que el perdón público es una especie de inmolación para el desahogo de la gente y puro masoquismo para el culpable. La frustración de las masas tiene en el perdón de los triunfadores su ruin divertimento.

Los perdonazos de Euskadi

El arrepentimiento es personal, por lo que el perdón público es exhibicionismo. En el contexto vasco y tras el largo período de violencia terrorista el perdón ocupa una posición demasiado destacada, al menos en las declaraciones políticas. Se le pide a quienes practicaron la violencia -ETA y el Estado- que pongan a la intemperie sus disculpas y que quienes la justificaron y apoyaron -la izquierda abertzale y un sector de la sociedad española- expresen igualmente su pesar por haber tenido arte y parte en aquella historia trágica, que ahora busca proyectar la verdad -toda la verdad- al futuro. Se enfatiza que el perdón de los asesinos hacia las víctimas es un requisito imprescindible para el objetivo de la paz y la normalización. Lo pongo en duda. A la mayoría de las víctimas no les interesa tanto las disculpas y las aflicciones en voz alta como situar en su justo lugar la memoria de su irreparable sacrificio. Porque a menudo las damnificados aparecen como culpables y los responsables como víctimas, en un macabro baile de papeles intercambiados.

No nos hacen falta arrepentimientos, sino la verdad. Y este es el problema: hay una sombra de sospecha sobre todo acto de contrición pública. Tiene algo de escenificación tramposa, de reserva de sinceridad, incluso de justificación, con más deseo de olvido que de proyecto de reparación. La demanda no es el perdón, es la verdad, conocer lo que ocurrió. Saber por qué, cuál era el objetivo, qué se pretendía, en qué valores se apoyaba la violencia, qué creen haber conseguido, por qué se justificó, por qué se hizo en nombre de la libertad, de Euskadi, del Estado… No digáis lo siento, mejor decidnos la verdad.

Precisamente por esa ocultación de la verdad entre quienes fueron responsables de la violencia -ETA y el Estado- es por lo que cuesta tanto acometer un relato verídico de todos aquellos hechos terroristas y cuanto les acompañó de corrupción y miseria. Y lo curioso es que lo que unos quieren olvidar, otros quieren recordar especialmente, y al contrario. Por eso no avanzamos: porque hay una negación intencionada de la verdad, lo que en el fondo acreditaría la insinceridad de las disculpas. No les importa la verdad, sino un olvido rápido y un tácito pacto de compensación mutua entre las dos violencias. Una historia enterrará a la otra y la sociedad vasca y la española -que no sé yo si están por la labor- se quedarán sin la verdad a cambio de un vacío memorable. Hay un propósito mayoritario de amnesia cómplice.

Los perdonazos de España

Juan Carlos I pidió perdón por sus lujos y cacerías africanas. Rajoy se disculpó en nombre del PP por la corrupción. Esperanza Aguirre, por sus soberbias. Los socialistas de Pedro Sánchez, por sus corruptelas y errores. El Papa reclama ahora perdón por la pederastia de sus clérigos. El presidente Obama lo ha hecho a propósito de la torturas de la CIA… Esta epidemia de disculpas desde las tribunas es una moda, pero también una burla a la memoria de la gente. Es como si estas reclamaciones de clemencia pretendieran obtener, por el mero hecho de manifestarlas, la exculpación inmediata y gratuita. Es una retórica de campanario que se ha instalado en la política como una de sus muchas imposturas, propia de un sistema que niega su regeneración y se refugia en la mezquina moral del confesionario. El perdón escapa furtivamente de su responsabilidad.

Si el presidente español tuviera auténtico sentido de culpa hubiera abierto los archivos de su partido a la exposición pública y entregaría al juez todos los datos sobre las diferentes tramas corruptas del PP. No solo no ha revelado la verdad, sino que ha tratado de ocultarla, manipulando los poderes de la justicia y negando todas las evidencias. ¿Qué perdón le cabe a España sobre los crímenes de la guerra civil y la posterior dictadura si las cunetas siguen repletas de cadáveres y el dictador yace al pie del altar mayor del Valle de los Caídos, una instalación patrimonio del Estado, reclamo turístico y símbolo de la victoria fascista? ¿Qué descargo de conciencia cabe en la dirección del PSOE si se revuelve contra la certeza del inmenso fraude de los ERE y presiona sin piedad a la jueza Alaya? ¿Qué clase de perdón se le puede otorgar a Obama si no piensa actuar contra los brutales delitos de los torturadores y sus mandos? ¿Puede la Iglesia solicitar clemencia para los curas pederastas si huye de una lectura completa de su miserable comportamiento con los niños durante décadas y siglos? El perdón no es un derecho ni un regalo, porque antes que cualquier disculpa está la disposición a la verdad. Y en todo caso, el perdón hay que ganárselo con la sinceridad de una rectificación efectiva.

¿Qué le ocurre a los perdonazos? Que aspiran a la impunidad. Detrás de todo ofrecimiento de disculpas hay un deseo de amnesia. Entre los ofendidos, que quieren pasar página y vivir sin sufrimiento, y los ofensores, que buscan eludir responsabilidades, se está imponiendo el olvido, la peor de las respuestas, la más torpemente humana.

¡Cuidado con la tele! 2015, año electoral

La Tele en Onda Vasca, 29 diciembre 2014

Pablo Iglesias, head of leftist group "Podemos", or "We Can", addresses journalists during a press briefing at the European Parliament in StrasbourgLa televisión camina al lado de la vida en general, de manera que cuando las cosas están en crisis, la televisión es un fiel reflejo. No es verdad que sea un mundo paralelo, una realidad virtual que trata de entretenernos o distraernos de lo que ocurre. Diría más: la televisión -aún con todas sus imperfecciones- refleja como ninguna otra cosa la realidad.

Y es verdad, para la televisión 2014 ha sido un año mejor, un buen año. Valgan tres datos: las cuentas de resultados de la mayoría de las cadenas han sido mejores que el año precedente, hay más público ante el televisor y ha habido más publicidad, lo que demuestra que es un medio que está pujante y que está saliendo airosa de la crisis. La sociedad, las personas, la economía y la política, sea cual sea su orientación y prioridades, confían en la televisión.

Naturalmente, se han producido grades males en la televisión, pero también han ocurrido hechos muy notables. Entre las catástrofes de la tele en 2014, cabe señalar la ruina de las televisiones autonómicas en manos del PP y la propia televisión estatal, TVE, que va hacia el abismo, lastrada por una reducción de su presupuesto y su plantilla. El deterioro informativo de TVE -del que fue muestra palmaria la entrevista a Pablo Iglesias en el Canal 24h- es imparable y se agudizará a medida que se aproximen los procesos electorales del próximo año.

Y frente a estos deterioros, el año televisivo ha registrado un acontecimiento insólito, porque el auténtico y total triunfador de la tele en 2014 no es un presentador, ni un programa, ni una serie, ni un informativo. Es un joven líder político que ha emergido desde la tele hasta poner patas arriba el sistema. Sí, el triunfador de la tele este año ha sido, sin la menor duda, Pablo Iglesias, líder de Podemos, que ha sabido articular un discurso alternativo y renovador desde los platós y convencer a miles de ciudadanos. Y aún no sabemos en qué acabará todo este fenómeno surgido en la televisión y fraguado en un estado emocional y de opinión que lo ha estimulado.

Es un fenómeno digno de analizar. Porque Pablo Iglesias es todo menos un líder carismático al uso. Es desabrido y poco emocional. Sin embargo, ha tenido la habilidad de elaborar un discurso directo, claro y convincente frente a los desastres de la política y los partidos actuales. Es un error considerarlo únicamente como fruto de la indignación y menos aún un fenómeno pasajero. Más allá de sus ambigüedades y su tacticismo, y del segmento electoral que pueda conseguir, Iglesias ha llegado para quedarse y condicionar todo el sistema. Y eso lo veremos a lo largo de 2015, lo que le convertirá de nuevo en la estrella de la tele a lo largo del nuevo año. Otra cosa es cómo van a reaccionar las cadenas de televisión asustadas por este fenómeno. Estoy seguro de que este año tratarán de dejar en evidencia sus carencias y sus peligros para minimizar los resultados electorales que le auguran todas las encuestas. Ya lo veremos.

No es el único triunfador. Podríamos consignar otros cinco triunfadores, cada uno con sus características:

Wyoming1º Wyoming. Nadie como él ha sabido transformar la indignación y la crítica al sistema político en ironía aguda. Su espacio diario “El Intermedio” es un referente para una gran masa social, por cuya válvula de escape se canaliza el cabreo popular.

Sabina2º Risto Mejide. Su programa de entrevistas “Viajando con Chester” es de lo mejor de este año en la tele, y aún mitigando su personaje borde, del que aún no se ha desprendido, ha sabido ofrecer una versión muy particular del género periodístico de la entrevista, con momentos brillantes como las realizadas a María Belón (la mujer que inspiró junto con su familia la película “Lo imposible) y a Joaquín sabina, auténticamente geniales.

Iñaki3º Iñaki López. Su programa “La Sexta Noche” es también uno de los referentes de los debates políticos, instalados en las noches de los sábados. Poco a poco y con mucha paciencia fue ganando espacio y la batalla a Telecinco y hoy es el rey de los debates del sábado, al mismo tiempo que simultanea su trabajo con ETB.

Mariló4º Mariló. El caso de Mariló Montero es digno de estudio. Un fenómeno especial. Es una triunfadora a costa de pasar por idiota e ignorante. Su triunfo consiste en alcanzar la notoriedad y la fama por sus meteduras de pata y sus disparates. Y no es teatro, es auténtica. Esta fama la catapultará a programas de mayor audiencia en Telecinco. Supongo que ella dirá lo que Góngora: “Ándeme yo caliente y ríase la gente”. Algo patético.

5º La Sexta. La inteligencia editorial de La Sexta, atrayendo a una parte de la mayoría social indignada con los recortes y la corrupción. El equipo formado por Évole, Wyoming, Iñaki López, Ana Pastor, los informativos y los debates de esta cadena son un éxito, hasta el punto de poder ser este próximo año la tercera cadena más vista en el estado, rebasando a la 1 de TVE.

Peo la televisión es también tecnología. Para que la televisión siga siendo el principal medio de ocio de los ciudadanos hace falta que los televisores sean cada vez más grandes, con mayor resolución gráfica y mayores prestaciones. Muchos hogares tienen en sus casas, incluso en salones y dormitorios pequeños, pantallas de 40 y 42 pulgadas, y más. Son Smart TV, con capacidad de conexión a internet y compatibles otros soportes como tabletas y teléfonos móviles. Y cuando ya pensábamos que la tecnología 4K, recién llegada, sería insuperables, ya están en fabricación televisores de 5K y hasta 8K, que ofrecen resoluciones de hasta 33 millones de píxeles. Hoy la vida se mide en píxeles, y cada vez queremos más y más píxeles para proporcionarnos felicidad.

Hacen falta televisores espectaculares para dar cabida al espectáculo, sobre todo los deportivos. Y eso a pesar de que en 2014 se han producido dos fiascos del Mundial de fútbol y baloncesto, una ruina para Telecinco, porque las audiencias dependen de los resultados deportivos. El deporte en abierto es un mal negocio para las grandes cadenas, razón por la cual, poco a poco, se irán trasladando a las cadenas de pago o al modo de televisión por cable o fibra. Se acabó el espectáculo en abierto.
¿Qué es lo que más gusta la gente? En 2014 ha sido un año de triunfo para las series y el cine, como también los grandes eventos deportivos. La gente quiere emociones. Por lo demás, los realities y los concursos de música y gastronomía, así como la telebasura mantendrán su espacio, sin más.

Este año también ha sido de clarificación de los poderes de las grandes cadenas. En la televisión en abierto hay un duopolio entre Telecinco y Antena 3, con sus respectivos grupos de canales. Entre las dos marcan las tendencias. Pero en la televisión de pago, estamos al borde de una tiranía absoluta e ilegal. Tras la compra de Canal Plus por Telefónica, esta empresa controla el 85% de la televisión de pago, lo que va contra las leyes de la competencia. Pero nadie dice nada contra esta fechoría.

Y a todo esto, el proceso de resintonización de los canales de la TDT está siendo caótico y chapucero, a causa de la improvisación del Gobierno central en una operación costosa y molesta para las familias. Este costo, de más de 200 millones de euros, lo van a sufragar los hogares sin aportar ningún beneficio.

La publi ha mejorado mucho este año. Con más inversión y mejor creatividad que los últimos años de este crisis. La publi evoluciona y básicamente pretende vender a base de historias y emociones. Es la mejor manera. Para mí, el gran triunfador es Ikea, con anuncios que encajan en la nueva mentalidad social y las formas de familia y relación. Coca-Cola, el gran anunciante, ha perdido fortaleza, quizás porque se ha visto envuelto en un proceso de renovación empresarial que le ha dejado algo tocado. Recordemos su gran error en la retirada de un anuncio tras el chantaje de organizaciones ultras contra un actor vasco.

Aquí está el mejor anuncio de 2014

https://www.youtube.com/watch?v=lKgpjmyXjNg

El consumo de televisión sigue creciendo y ya estamos en una media de 4 horas y media por persona y día, que en el caso de las personas mayores supera las 8 horas. Una barbaridad que responde a un modelo social desconcertante. Dicho de otra manera, cada ciudadano consume 5 días enteros al mes delante del televisor, que son 10 en el caso de las personas mayores. Dicho así, asusta un poco.

635033_etbsede_1_foto610x342¿Y nuestra ETB? Pues las audiencias no van bien y los nuevos productos no están siendo muy apreciados. Es verdad que sus teleberris son líderes en información en Euskadi, pero no consigue este liderazgo en entretenimiento. ETB se enfrenta este próximo año al principio de un cambio de modelo, pero su mayor problema es que frente a la profesionalidad y capacidad creativa de su gente está prevaleciendo una empobrecedora fuerza sindical. Hay demasiados problemas políticos en ETB.

¿Y cómo será 2015? Como año electoral, en mayo y noviembre, será un año informativo y de control o, peor aún de manipulación y desconcierto por parte de las cadenas. Temo demasiada propaganda.

Sea como sea, ¡feliz 2015!

 

«Sálvame» el que pueda

La Tele en Onda Vasca, 22 diciembre 2014

14135533028541.El tema de hoy

La metáfora española del Pequeño Nicolás

En el universo de la tele, este año ha brillado el Pequeño Nicolás, ese joven precoz que ha sorprendido por su capacidad de entrometerse en la alta política, en el mundo del espionaje y de los negocios simplemente echándole mucha cara y una gran capacidad para mentir. Su historia es hoy más interesante y más divertida y chusca que cualquiera de las que constituyen la realidad en España. Se mueve entre la comedia y el drama.

Sea cual sea la dimensión de este esperpento, cabe decir que la historia del Pequeño Nicolás es la metáfora de la España actual, un país donde mandan los pillos por abajo y los corruptos por arriba, al mismo tiempo que reina una miseria creciente, exactamente como en los siglos en los que la literatura retrataba, a través de la picaresca, aquel y este estado de cosas.

Lo primero que llama la atención de este personaje, visto desde la perspectiva pública, es que su figura caricaturesca mueve a la risa. Dices su nombre y todos se ríen. Pero no es un clown, ni un actor cómico. Nadie le toma en serio. Y siendo esto así, me pregunto: ¿Quién se ríe de quién? Porque este chico, en realidad, se ríe del sistema, de sus grietas, de todos nosotros y de lo sencillo que resulta hacer carrera en los negocios y la política simplemente echándole cara y aprovechando la ingenuidad de las instituciones españolas y sus dirigentes. Y en este punto, son impagables los servicios del Pequeño Nicolás por llevar al desprestigio y el ridículo a los espías del CNI, que hoy son el hazmerreir del mundo entero.

Como todos los personajes cómicos, tiene un proyecto trágico. El Pequeño Nicolás no es consciente de que ha entrado en la penúltima fase de su trágico camino. De las cinco etapas de su recorrido, ha recorrido tres:
– Primera, su fulgurante irrupción en el escenario. La sorpresa y el asombro ante su caso: un chico de veinte años colaborando en los grandes asuntos de la política y la economía.
– Segunda, su elevación a la categoría de ídolo juvenil y su licenciatura en éxito a la edad en que toca pasar apuros y formarse.
– La tercera es la de las dudas y la confusión, donde no se sabe distinguir lo real de lo inventado.
– La cuarta, en la que ahora estamos, es la destrucción programada del personaje mediante un aluvión de pruebas, unas falsificadas y otras reales, sobre sus fantasías y paranoica mente. Se está fabricando su destrucción. Y así los mismos medios que le encumbraron publican ahora la historia oficial del caradura, no más cierta ni falsa que la que antes mereció crédito absoluto.
– Y la quinta y última, El olvido. Quizás alguna cadena, como Telecinco, le dé cobijo por un tiempo y como máximo sea uno de sus frikis. Todo irá rápido, en unos meses. Al sistema no le interesa este personaje. Ha ido demasiado lejos en su juego y ha ridiculizado a los poderes. El Pequeño Nicolás es un pillo más, quizás el más ingenuo, entre tanto sinvergüenza de un sistema corrupto.


2. El minuto de oro

https://www.youtube.com/watch?v=Tq3IO34N5v8

El victimismo de la telebasura

La telebasura no lo es sólo por sus contenidos infamantes contra la intimidad y la dignidad de las personas, y por convertir la vulgaridad y la murmuración en un género televisivo, sino sobre todo por su discurso cínico. Cuando el pasado miércoles la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), requirió a Telecinco para que adapte los contenidos del programa Sálvame diario al horario protegido para la infancia, dándole un plazo de 10 días para que cumpla esta exigencia legal (que en caso de incumplir se arriesgaría a multas de hasta 500.000 euros), a Jorge Javier, su presentador, no se le ocurrió mejor respuesta que soltarnos un discurso rastrero y demagógico, en el que otras lindezas decía que las autoridades querían cerrar el programa (falso), que se trata de una campaña de la ultraderecha (falso), que es un programa que lo ven dos millones de personas (falso, son 1.800.000 de media), que el programa sirve para que olvidemos nuestros problemas (¡qué fatuidad!) y que enseña a resolver nuestros problemas cotidianos (¡qué descaro!).

Este discurso de Jorge Javier Vázquez es un ejercicio de cinismo y de victimismo barato, que podría pasar a la negra historia de la infamia.


3. La liga de la tele

Con la navidad llegan los cierres de los programas estrella. Dos éxitos:

gran-hermano-15-verano-2014-default– “Gran Hermano 15” se despide a lo grande, pero sin récord: el reality más veterano de la tele, Gran Hermano, ha terminado con un 27.7% y 3.467.000 espectadores. Supera la audiencia que tuvo la edición 14, que obtuvo 3.051.000 espectadores), pero no llega al récord del GH 13, que alcanzó un 28.2%. Para los optimistas como yo, es un jarro de agua fría: hay Gran Hermano para rato.

chicote--478x270– La final de “Top Chef” bate récords: el concurso gastronómico que presenta Chicote cerró la semana pasada con récord: 21.3% y 3.304.000 espectadores. También la cocina tiene cuerda (o sal) para rato. Aún no nos hemos empachado.


4. Superanuncio

Hacer de la desgracia virtud

Campofrío ya nos venía sorprendiendo en los últimos años con sus anuncios. Recordemos el homenaje a Gila, o el anuncio de “hazte extranjero”, dos piezas magistrales de la publicidad. Ahora, tras el incendio de su fábrica en Burgos, nos ha vuelto a sorprender. Su comunicación, en todos los medios, sobre este accidente ha sido ejemplar, digna de estudio, por su capacidad de convertir una desgracia en una oportunidad. Especialmente, este anuncio es un ejemplo de cómo sacar partido de una situación difícil y cómo convertir a los clientes en aliados. Sencillamente, magnífico.


5. Noticias de la tele

42707_d5b6abeafb-th01– Malas noticias para los monárquicos: no habrá discurso del nuevo rey de España en Euskal Telebista. ETB mantiene su tradición (y su dignidad pública) de no emitir el mensaje de la corona en la radiotelevisión pública, una tradición que se rompió, por imperativo partidista, durante la legislatura de López. Afortunadamente, este año los del PP y PSE nos han evitado la murga de reclamar la emisión y de exhibir su ridículo espectáculo monárquico en Euskadi.

– Balance del año televisivo, el próximo lunes. Haremos un repaso de lo que ha sido el año en la tele, éxitos y fracasos, tendencias y divergencias, estrellas y lunares… Hasta entonces, ¡feliz Navidad! Gabon zoriontsuak!

 

 

 

 

¿Es verdad la Navidad?

La Tele en Onda Vasca, 15 diciembre 2014

ETB_Silvia-Intxaurrondo_1_1.El tema de hoy

Las mañanas negras de ETB

Esta vez tengo que ser duro y muy crítico con ETB. Empiezo por decir que las mañanas de Euskal Telebista son una maldición. En treinta años, nuestra radiotelevisión pública nunca se ocupó de tener una programación digna por las mañanas. Las llenaba, a desgana, con series y reposiciones de otros programas emitidos en días anteriores. Pero competir en televisión significa ofrecer alternativas a todas horas: mañana, tarde y noche. Quizás ETB pensó que a esas horas de trabajo la gente no estaba por la labor de ver la tele. Y acaso pensaba que era mejor que la gente escuchara sus emisoras de radio. Este abandono de las mañanas es equivalente, en términos gastronómicos, a dejar de desayunar, incluso a privarse del hamaiketako. Y a reservarse para el atracón de la comida y la cena. Es absurdo para una televisión generalista como ETB.

La cosa cambió cuando, hace dos años, ETB comenzó a tomarse en serio las mañanas y dispuso de una programación adecuada, con un informativo, una entrevista y una posterior tertulia, hasta la hora en que entraba el cocinero o, más tarde, el concurso, junto antes del teleberri de las tres de la tarde. Y nació “ETB hoy”, un debate presentado inicialmente por Adela González y posteriormente por Silvia Intxaurrondo. ETB tomaba posiciones a la mañana.

Y cuando todo parecía que lo directores de nuestra televisión tendrían paciencia para ganarse una posición significativa a las mañanas, han decidido eliminar el proyecto: a final de año “ETB hoy” desaparece. Se acabó la discusión y volvemos a las mañanas con la novedosísima serie “Bonanza” y los episodios vanguardistas de “Se ha escrito un crimen”. ¿Por qué? Aparentemente solo hay dos razones: la baja audiencia o la falta de presupuesto. Esta última es absurda, porque el programa es de low cost. Pero también puede haber motivaciones personales: que alguno piense que hay un exceso de opinión en ETB. Ciertas decisiones, como esta, se toman por gusto o por manías.

Es penoso que ETB abandone las mañanas y le deje todo el hueco a las televisiones estatales. Si ETB fuera una bodega produciría solo vino de año, porque carece de perseverancia para los productos maduros. Volvemos, pues, a las mañanas negras. Un minuto de silencio por estas horas muertas en Euskadi.


 

2. El minuto de oro

https://www.youtube.com/watch?v=GJttJoLFCxw

Canal 24 h: la vergüenza de la televisión pública

Aunque ya lo comentamos la pasada semana en mi columna de DEIA, la entrevista a Pablo Iglesias en “LA noche en 24h”, del “Canal 24h” de TVE es uno de los episodios más vergonzantes que hayamos visto en una emisora de televisión. Cabe aceptar que a un entrevistado se le acose con preguntas impropias y con una agresividad que no se exhibe con todos los políticos por igual; pero que a un entrevistado se le dé la enhorabuena por la salida de algunos presos de la cárcel es absolutamente inaceptable. Pero ya sabemos lo que ocurre en España: alguien comete una fechoría y sus jefes le alaban y confirman en el puesto. Contra la opinión del Consejo de Redacción, que pidió, con razón, la dimisión del director del programa, Sergio Martín, se opuso el criterio del Jefe de Informativos de la cadena, que ha alabado la labor del entrevistador. ¿Ha habido al menos alguna disculpa pública? Nada de eso. La corrupción del sistema político español tiene estas derivadas en sus medios de comunicación públicos.


 

3. La liga de la tele

Dos duelos a muerte en las noches del sábado y domingo:

SExta– “La Sexta Noche” recupera el liderazgo de los sábados noche frente a “Un tiempo nuevo” sin el pequeño Nicolás. Parecía que después de los dos últimos sábados que Telecinco se imponía a La Sexta en su duelo de l noche. Pero no. Sin el pequeño Nicolás, Telecinco no puede con La Sexta. El programa de Iñaki López se impuso este último sábado con un 12,7% y 1.659.000 espectadores, ante el espacio de Sandra Barneda, que se quedó en un 10,9% y 1.409.000 espectadores, a pesar de la presencia de “la pechotes”, apodo de una supuesta novia del pequeño Nicolás. El que tira de la audiencia es él y sus increíbles andanzas por los despachos del poder. En este caso no “tiran dos tetas más que dos carretas”. Tira el pequeño Nicolás, con más cara que espalda. Y una nariz de Pinocho que no deja de crecer a cada aparición en los platós.

Risto Evole– Risto empata con Évole: Poco a poco las excelentes entrevistas de Risto Mejide están proporcionándole unas buenas audiencias. Hace una semana Risto y su “Viajando con Chéster” obtuvieron un 8.9% y 1.633.000 espectadores, casi lo mismo que Jordi Évole y su “Salvados”, que consiguió un poco más: 9.6% y 1.760.000 espectadores. Este último domingo, sin embargo, Évole volvió a su liderazgo con un 13.8% y 2.928.000 espectadores, frente al 6.5% y 1.358.000 espectadores de Risto. Pero el duelo ahí está y seguirá.


 

4. Superanuncio

Ikea dice la verdad

Ikea ha vuelto a sorprendernos. Esta vez con un spot valiente y muy, muy tierno, sin llegar al riesgo de la sensiblería. Es como una pequeña película de Hollywood para la época de Navidad. Este largo anuncio cuenta cómo se requirió a un grupo de niños que escribieran dos cartas: una Papá Noel y otra a sus padres, y que en ellas dijeran lo que quisieran. En la primera, pidieron muchos juguetes. Y en la segunda, pedían a sus padres y madres más tiempo con ellos, que jugaran con ellos, que estuvieran más en casa, todo eso que lo niños quieren de verdad pero que casi siempre guardan y callan. El final es emocionante, cuando deben elegir entre la carta a Papa Noel o la carta a los padres. Todos eligen la carta a los padres. Y así queda claro cuál es la verdadera naturaleza de la Navidad: no el consumo, sino, como decía Ikea en un anuncio anterior, “el amor del bueno”. Encantador.


 

5. Noticias de la tele

Marilo-Montero-Nicolas-Trending-Topic_MDSVID20141123_0024_17– Mariló, a Telecinco. Se veía venir. Los malos resultados de los programas de Mariló Montero en TVE, pero sus innumerables meteduras de pata (auténticas, no simuladas), junto con su despampanante figura de mujer de 50 años, la han convertido en una estrella de la tele y lógicamente en objeto de deseo por parte de los grandes canales privados. De momento solo es un rumor, pero parece que Mariló recalará en Telecinco en los próximos meses. Su presencia la pasada noche del sábado en “Un tiempo nuevo” es más que un indicio. Es difícil entender cómo el atrevimiento ignorante de Mariló puede convertirse en mercancía profesional y cómo una mujer, con sus limitaciones y sus atractivos, puede dejarse manipular de esta manera y pasar a la pequeña historia de la TV, que todo lo devora, como la tonta del bote, pero guapa. Salvo que todo eso, en su caso, sea teatro. No lo creo, aunque preferiría que lo de Mariló y sus frases ignorantes fueran solo comedia. Porque en este papel resulta verdaderamente patética. Nada más atractivo y apasionante que la inteligencia, porque la belleza física es fugaz. ¡Cuidado, Mariló!

los-simpsons-muertes-más-recodadas-estarmasagobiadoquecharmanderenaqualandia.blogpspot.com– Los Simpson cumplen 25 años. Es la serie de dibujos más compleja, irónica e inteligente que se ha hecho nunca, con mayor cantidad de seguidores de todas las edades. Es toda una obra de arte. El aniversario nos da pie a dedicarle más espacio otro día.

 

 

 

TVE contra Podemos: la encerrona

14178170677348Si hubiera que poner título de novela a la situación mediática que rodea la arrolladora irrupción de Podemos en el escenario político del Estado, mi elección sería «La conjura de los necios». Nunca hubo más tontos juntos persiguiendo con saña a un rival común y, a la vez, beneficiándole con su torpeza. TVE, a través de su canal 24 H, se situó al frente del sindicato de los idiotas con una entrevista a Pablo Iglesias en la noche del pasado viernes, cuyo resultado fue hora y media de bochorno periodístico, oprobio sectario y, de paso, generoso regalo de otros miles de votos para el populismo. El líder de Podemos sufrió la más humillante encerrona que recordemos en una televisión pública. El presentador del programa «La noche en 24 H», Sergio Martín, habitualmente tan casual fashion y tan frívolo, pero revestido para la ocasión de artillero mayor del Gobierno, sometió a su invitado a una agresiva batería de preguntas que evidenciaron el propósito de aplastarle en vez de buscar más concreción de sus propuestas económicas.

La cumbre del ignominioso interrogatorio la alcanzó Sergio Martín al dar la enhorabuena a Pablo Iglesias por la liberación de presos de ETA, precisamente el día que Santi Potros y otros terroristas salían de la cárcel. Si de tan burda insinuación no se deriva el cese del arbitrario moderador es que la televisión estatal no tiene otro remedio que el desguace o el definitivo regreso a sus orígenes de canal temático franquista. En un plano menor, la provocación injuriosa del tertuliano Alfonso Rojo entra en el universo cateto de Sálvame y demás formatos de la telebasura.

Es todo un espectáculo ver a la clase política y sus siervos perder los nervios ante el éxito popular y electoral de Podemos. Es impagable. Solo por esto vale la pena la ingenuidad idealista de este partido. En la tele se retransmite, en sesiones de mañana, tarde y noche, la tragicomedia española del poder: un joven profesor sale al escenario vestido con camisa blanca y deja que los imbéciles al ataque le proclamen presidente.