
El coronavirus por su lado y el confinamiento feroz por el suyo nos han robado la primavera del 2020. A mano armada; pero la primavera está ahí fuera y todos nosotros aquí dentro, obligados por la fuerza arbitraria. Debería reclamar al Gobierno ante los tribunales que me esté privando de este tiempo y sus oportunidades de vida.
Todos tienen conciencia de este robo. También El Corte Inglés, la macrotienda que hizo célebre su eslogan “Ya es primavera en El Corte Inglés”, con el que daba entrada al tiempo de las flores y las cerezas. Este año los grandes almacenes no han querido faltar a su cita con la gente, pero con un discurso adaptado a las circunstancias. El anuncio, pese a todo, es soberbio. Lo protagoniza la actriz Ana de Armas, una canaria de armas tomar y pertur-badora belleza que se pasea con sus vestidos estampados por campos de flores, de colores vivos y luminosos. El mensaje es reivindicativo, como no podía ser de otra forma. “Defiende tu primavera”, es decir, que no te la quite nadie, vívela, lucha por ella con la misma intensidad que se combate por la existencia.
El icono de la campaña -un puño de flores levantado hacia el cielo azul- refuerza el sentido anticonformista contra el confinamiento y sus efectos depresivos. No habíamos visto a El Corte Inglés (neutro siempre en sus mensajes) tan insurrecto. Y se agradece. Una primavera perdida bien merece esta campaña.https://www.youtube.com/watch?time_continue=1&v=c_s-5iDFh6Q&feature=emb_logo
Casi todas las marcas han reinventado su comunicación. Al principio de esta tragedia optaron por desaparecer de las pantallas. Ahora, lanzan sus mensajes de empatía y preparan sus mejores ofertas para cuando el consumo no tenga mayores obstáculos. El grupo de marcas de bebidas Mahou, San Miguel, La Alhambra y Solans de Cabras se han dirigido al sector hostelero bajo el lema de #Somosfamilia para llevarles su ánimo y compromiso de continuidad del alma de los bares. Inmenso. Publicidad en estado puro y con sentido social.
En otro sentido, me ha sorprendido la campaña de Seguros Ocaso, especializados en cobertura de decesos, o sea, de palmar. No, de troya, sino de tener el entierro pagado, vamos. Su anuncio son 20 segundos de silencio en señal de respeto a los afectados por el coronavirus. Extraño, pero atrevido, mal producido, pero valiente también, quizás erróneo, porque un anuncio de 20 segundos puede costar hasta 30.000 euros en hora preferente. Alabo el atrevimiento del jefe de marketing del Ocaso, pero a lo peor acaba despedido. https://www.youtube.com/watch?v=WyfIysfjwAE&feature=emb_logo
“Oxígeno, nitrógeno y publicidad”, de eso se compone el aire, dijo alguien hace años. Si es así, los anuncios son parte del olor de la primavera, la que nos han robado y que jamás viviremos. Creo que, a veces, la publicidad recoge los sentimientos de la gente y los sublima.










