
«Tú, en esto, no tienes ni voz ni moto» le espetó su hijo de diez años a una buena amiga tras una larga discusión. Y he de confesar, públicamente, que la frasecita resume bastante bien mis sentimientos sobre el perimundo.
Pues allende los Pirineos, la atención mediática hacia la llamada «Guerra de Ucrania» ha sido sustituida de la noche a la noche por la denominada «Guerra entre Israel y Hamás «, por lo que las imágenes dramáticas , terribles y terroríficas en muchos casos, han redirigido las interpretaciones de tut´ólogos y tutólogas hacia otros tourmalets ideológicos , elevando la mira geopolítica que ya estaba muy alta hasta volverse ¿inalcanzable?
Y en casa ( ¿de la madre?), más abajo de la cuenca del Ebro,todo son idas y venidas de insultos, por lo general poco originales,y de empeños ( y despeños que diría Gracián) que no hacen sino sacudir la pell de brau como si fuera una vieja y recosida manta de viaje.
Y otro sí, en el Barrio del Padre , cada vez más proclive a manifestarse como Barrio Sésamo, en sus calles y plazas empíricamente y discursivamente en desdeñosas y prepotentes -digamos- «declaraciones», cunde el desasosiego sea que se diluciden temas relativos a talas de árboles o sobre funcionarios diz que disfuncionales.
Y así que me encuentro sin voz, pues que resulta la mía troceada aun habiendo sido ab origine unísona electoralmente, y sin más, y consecuentemente, que me encamina hacia la gran puerta de la impotencia absoluta.
Más vale que tengo a mano al Manuel Vázquez Montalbán del primer Carvalho – aquel de Tatuaje– y que me consuelan aquellas sus palabras: «Le repugnaba cualquier tiempo perdido en el análisis del mundo en que vivía…Había limitado su capacidad de emoción abstracta a la que le pudiera transmitir el paisaje…»
Pero incluso así, me doy cuenta de que , jo, no tengo ni moto para abrirme con urgencia hacia los horizontes alternativos de Las Antipodas desde este tanto desvarío… ¡Buf! ¡Triste destino el mío! ¡Ni voz ni moto!
P.S. Rite, rite, colega, antes de que nos cambien la hora y con ella el paso.Vale!
(c) by Vicente Huici Urmeneta








