PRIVATIZACIONES ( la hoguera de las)

«Y va y dice lo de se estaba valorando la apertura de un expediente sancionadorque es algo así como aquella frase de Woody Allen que decía : ¡le dí un mandibulazo en el puño!…«

Esta frase la escuché ayer a las 19:40 en un bar. La pronunció un tipo barbado y añoso en medio del pequeño tumulto del poteo vespertino.

Enfin, uno de los aspectos que ha dejado en evidencia la tragedia del derrumbe del vertedero de Zaldibar (1), ha sido la aparente falta de control de la Administración sobre una empresa encargada de una cuestión tan relevante como la gestión de los residuos.

De un tiempo a esta parte y por mor del neo- liberalismo consecuente que nos informa, muchas tareas que en principio son competencia de algún nivel de la Administración, han sido relegadas a empresas privadas o semi-públicas ( sean estas lo que sean, metafísicamente hablando).

Por supuesto, desde el sistema económico en el que nos movemos, nada se puede objetar al emprendimiento ( ese mantra mágico – y majico- tan de moda ) y al desarrollo de la empresa privada: todo lo más, que acaso tengan algún tipo de responsabilidad social corporativa. Pero aun así, lo que no se puede aceptar es que la privatización de un servicio de carácter público y general sea gestionado de manera trapacera incumpliendo los objetivos que se le han encomendado.

Hay en este sentido, a más del mentado, dos buenos ejemplos, uno reciente y otro no muy lejano. El reciente se refiere al incongruente asunto de una empresa privada de seguridad que vigilaba la Academia de Arkaute, o sea la de la propia policía autónoma o Ertzaintza , y que falló hasta tal punto que permitió la entrada y andanzas de un niño y su reposada salida, cuestión sobre la que, por cierto, se anunció con severidad que se iba a hacer una investigación de la que, sin embargo, no se ha tenido posterior noticia.

Y otro sí, está el episodio relativo a ciertas compañías suministradoras de los comedores escolares públicos, que recibieron en su momento multas multimillonarias por haber creado un a modo de trust que impedía la competencia de terceros.

En un país como la China ,coronada y crucificada ahora por un virus, cualquiera de estos asuntos hubiera supuesto la ejecución pública a bombo y platillo, pero por estos lares que nos decimos más civilizados, queda la aplicación de la ley en su sentido más estricto: «Dura lex, sed lex». On verrá, que dicen los franceses.

Pero también, y cómo no, queda pendiente la discusión del porqué de esas privatizaciones que no solo no mejoran los servicios sino que los deterioran, algo incomprensible hasta cierto punto desde una perspectiva demócrata- cristiana, pero completamente inaceptable para quienes se reclaman del punto de vista socialdemócrata general básico.

Así que es esperar que ya que son muchos los tapados y pocos los es-cogidos, la ciudadanía pueda evaluar, más allá de fidelizaciones a priori ,quién puede generar una mejor utilización de los dineros que tan religiosamente se pagan.

Y , sobre todo, y ad intra, quién o quiénes no deberían dar nunca más la cara para evitar el boomerang corrosivo de sus infaustas palabras,esos tiernos rescoldos de la hoguera de las privatizaciones…

(1) Julen Rekondo, «Algunas reflexiones sobre el vertedero de Zaldibar».

ZALDIBAR ( y la manipulación…)

Son muchos los dimes y diretes , los bulos y contra-bulos y las más fake- news que están circulando a propósito del desgraciado derrumbe del vertedero de Zaldibar.

No tengo la menor intención de entrar en el fondo de la cuestión pues para ello hay expertos que pueden opinar mejor, como Julen Rekondo, (1) y tampoco sobre si hubiera sido necesaria la presencia de la UME española o si bien eran suficientes los recursos propios.

Sobre las formas, poco hay que decir que no se haya dicho, todo lo más recordar que la falta de empatía mostrada por algunas autoridades es un rasgo general cuando se confunde la política con la gestión, pero aún así …¡ Cómo se puede pretender «transmitir un mensaje de tranquilidad a la población» desde una displicencia tan pavisosa !

Y, por supuesto, hablar acerca de la utilización que se puede estar haciendo de esta causa en un periodo electoral es un oxímoron , pues utilizaciones, de este tipo y de muchos otros, las ha habido , las hay y las habrá.

Me voy a referir a un aspecto anecdótico pero significativo, pues en el telediario de ETB2 en castellano del martes día 18, tras dar una exhaustiva crónica de la comparecencia parlamentaria de las máximas autoridades vascas al respecto, sin solución de continuidad y antes de pasar a otros temas, se ha dado noticia de la campaña que ha emprendido el Ayuntamiento de Astigarraga para concienciar a sus ciudadanos y ciudadanas porque , al parecer, mayormente no separan los diferentes tipos de basura .

No hace falta haber cursado un grado en Ciencias de la Comunicación para darse cuenta de la perversidad de esta combinación, pues en efecto, tras haber repartido en relación a la cuestión de Zaldibar todo tipo de irresponsabilidades, una de ellas, solapada pero reiterada, ha sido la excesiva reacción popular – al parecer manipulada – a las consecuencias ambientales y sobre todo para la salud del mentado vertido, y esta irresponsabilidad se ha hecho conectar en el dispositivo informativo directa y conceptualmente con la de aquellos y aquellas que no reciclan adecuadamente sus basuras.

Este tipo de operaciones burdas y a la vez tan efectivas que consisten en repartir, en este caso literalmente , la mierda generada por unos y unas entre todos y todas, es una estrategia habitual de los tecnócratas, como ya se pudo ver, por ejemplo,en el caso sobresaliente de la crisis del año 2008 en la que , al final, algunos gurús y medios de comunicación insinuaban que se debían aceptar las políticas de austeridad porque «habíamos gastado lo que no teníamos»,cuando quienes divulgaban este mensaje eran precisamente quienes habían fomentado este gasto y además a escala internacional.

En fin, que parece que este asunto va a dar para mucho, aunque por ahora no ha habido dimisiones ni se las espera. Y entre tanto, sobrevivimos a una manipulación tras otra…

(1) Julen Rekondo, » Vertedero de Zaldibar: consternación y más cosas «

CRÍTICA (malos tiempos para la)

Parece que estuviéramos volviendo a tiempos bajomedievales, aquellos en los que enemigos y amigos se confundían de un día para otro y se liquidaban entre sí reclamando todos la ortodoxia y condenando todos a todos como herejía la puntual y ordenada discrepancia.

Triste pasado este el de una piel de toro que no hizo a tiempo ninguna verdadera revolución, ni siquiera la revolución industrial, como dejaba entrever una y otra en sus novelas Manuel Vázquez Montalbán, ni tuvo verdadera burguesía pues todo se subsumió en juegos de pactos oligárquicos, como demostró Manuel Tuñón de Lara en sus numerosos estudios históricos.

Y fatal destino el del sentido crítico autóctono, que hubo casi siempre de desarrollarse en prolongados exilios interiores y exteriores. Pues nunca se vió que la tal crítica-  o juicio, en su sentido etimológico- construía más que destruía o en el menor de los casos eliminaba adiposidades de antaño y de hogaño – «michelines» en célebre y posterior  expresión.

Y así, embarrados ( y embarradas) en legitimidades más propias del Antiguo Régimen, renacen una y otra vez aparentes tirios y troyanos, cuando en realidad son todos carlistas disfrazados de carlistas y liberales…Malos tiempos para la crítica…

LA IGLESIA CATÓLICA ( y el Siglo…XXI)

Hotel-restaurante Seminario de Derio

No corren buenos tiempos para la Iglesia Católica. Al escándalo de las inmatriculaciones amparadas en una ley de la dictadura franquista y que ha supuesto la apropiación de muchos edificios sufragados por el pueblo o por particulares (1), se ha sumado la reclamación del pago del IBI correspondiente de aquellos edificios en los que no se cumple el requisito de operar sin ánimo de lucro, como ocurre en el Seminario de Derio.

A todo ello, se ha añadido una larga serie de operaciones de especulación inmobiliaria como las que llevadas a cabo en San Sebastián, en Córdoba o, en estos momentos, en Bilbao (2), estas dos últimas, por cierto, bajo el mandato del mismo prelado.

Nunca ha sido fácil la relación entre la Iglesia Católica y los poderes públicos, una vez que desapareció el vínculo del nacional- catolicismo, y la polémica constante acerca de la enseñanza de la religión ha sido y es un buen botón de muestra.

Todo apunta a que en estos tiempos nuevos se ha de llegar a un nuevo acuerdo, a un nuevo Concordato , pues el vigente es heredero de tiempos muy oscuros (1953) y sus actualizaciones ( 1976 y 1979), no lo han modificado sustancialmente.

Para ello la Iglesia Católica tendrá que asumir que su prevalencia ideológica ha remitido y que ya han quedado muy lejos los tiempos en los que el poder político estaba sometido a algún tipo de poder espiritual.

Y sin menospreciar, más aún, valorando muy positivamente la acción de algunas instituciones como Cáritas – probablemente la ONG más limpia de polvo y paja de todas las existentes – las diversas actividades de voluntariado o la enseñanza universitaria , la Iglesia Católica se ha de tomar muy en serio la tarea de limpiar su casa deshaciéndose de las adiposidades incongruentes y reactivando su mensaje espiritual en favor de los más desfavorecidos, un mensaje completamente incompatible, por ejemplo, con la especulación inmobiliaria que no es sino una muestra del capitalismo más devorador.

Y para esta labor no hace falta un Savonarola,sino simplemente una lectura del Evangelio adaptada al siglo XXI.

(1) El Patrimonio de la Iglesia: el gran negocio inmobiliario. EITB. 360º

(2) La operación Obispado de Bilbao- Mutualia.

FÚTBOL ( y «mascotas»)

Según una investigación del rotativo The Daily Telegraph, esos frágiles infantes que tan adorables salen al rectángulo verde de la mano de escogidos y aguerridos futbolistas en la gloriosa Premier League anglosajona, cotizan a 700 libras esterlinas ( osease 829 euros) por cada vez y ocasión .

Por lo que, haciendo las oportunas cuentas , por esta pecha insólita, los dichos infantes, denominados «mascots» o «mascotas» ,generan a los clubs unas 500.000 libras que vienen a ser unos 592.000 euros por temporada.

La noticia documentada de esta recreación infantil de pago , de la cual, al parecer, tiran equipos tan conocidos como el Tottenham , el Arsenal o el Aston Vila, ha llegado hasta el Parlamento de Westmister, y el nuevo presidente de la comisión de Deporte, Cultura y Medios, Julian Knight, ha puesto el grito en el cielo y ha manifestado que tal conducta «se está convirtiendo en un privilegio para las familias más acomodadas, algo que va completamente en contra de las raíces de clase trabajadora del fútbol».

Y, en fin, sin eludir la posibilidad de que esta noticia forme parte de una red de fake- news que tenga como propósito resucitar a la Pérfida Albión, ahora que la Ingla-terra se ha vuelto sobre sí misma abduciéndose en las sombras del fantasma de su splendide isolement, no estaría de más preguntarse si por estos lares también ha florecido este singular y cuasi-pedófilo negocio , como a la vista está que han florecido otros de compra-venta y no sólo de camisetas y bufandas ad hoc.

Eso sí, teniendo en cuenta que por aquí el Salario Mínimo Interprofesional acaba de alcanzar, y tras muchos sudores políticos, los 950 euros…

ABANDO HABITABLE: Crónica de un pelotazo.

La crónica del proceso simultáneo del intento del Obispado de Bilbao por construir un gigantesco edificio de ocho plantas y cuatro sótanos en la parcela que actualmente ocupa la Escuela de Magisterio -BAM en el barrio bilbaino de Abando, así como de la oposición ciudadana a dicho proyecto, se ha recogido en una publicación que lleva por título Pelotazo en Abando (1).

En este libro, bien glosado y contextualizado por el historiador del arte Javier González de Durana, se describe minuciosamente el periplo que ha llevado al Obispado de Bilbao desde su primer intento de crear un gran edificio de viviendas en la parcela mencionada en el año 2017, hasta la última propuesta de edificar un edificio mixto compartiendo dependencias diocesanas, casi mitad por mitad, con la clínica privada Mutualia, en 2019.

La obra da cuenta asimismo de los pasos intermedios, como una recalificación del terreno de dudosa legalidad aduciendo la inexistencia de actividad docente a pesar de la presencia de la Escuela de Magisterio -BAM , o la fase transitoria en la que se suponía que lo que se iba a construir era un edificio diocesano que se acogería al nombre de Bizkeliza Etxea (2018).

Como se ha indicado, en sus páginas se recoge también la reacción ciudadana , señalandose tanto la movilización y protestas colectivas lideradas por la Asociación Abando Habitable y Saludable,como el trabajo llevado a cabo por diversos profesionales de la Historia, el Derecho, la Sociología o el Arte,vecinos y vecinas del barrio (2).

Es de esperar que el libro ,dirigido “al obispo de Bilbao, Mario Iceta Gavicagogeascoa, al obispo auxiliar de Bilbao, Joseba Segura Etxezarraga, al alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, y al pueblo de Bilbao“ ,contribuya a aclarar alguna de las muchas oscuridades que han acompañado a esta iniciativa inmobiliaria especulativa, tan aparentemente impropia del espíritu cristiano y tan extrañamente acompañada por fuerzas políticas que se supone que velan por el bien común.

(1) Se puede adquirir en las librerías Binario (c/ Iparraguirre 9 bis), Cámara (c/ Euskalduna, 8), Louise Michel (c/ Elcano, 27) y Anti (c/ Dos de Mayo, 2).

(2)ArkiLecturA, por Javier González de Durana

GRAFFITIS ( de Iruña-Veleia)

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«193. Hacen algunos ajeno el negocio proprio» ( Baltasar Gracián, Oráculo manual y arte de prudencia)

De los muchos juicios  que en la actualidad reclaman mi atención en practicando el otium cum dignitate jubilar, uno de los que me está resultando más sorprendentes es el relativo a los hallazgos arqueológicos del yacimiento de Iruña -Veleia.

Aparentemente se trata de dilucidar si unos graffitis hallados en dicho yacimiento y que recogen algunas expresiones en euskera son o no verdaderos. Al respecto se han podido escuchar opiniones y testimonios varios, desde el manifestado por uno de los miembros del equipo que ha admitido que realizó unas inscripciones por su cuenta porque es «muy bromista»; hasta las declaraciones del director de la excavación – que, por cierto, al parecer tenía media familia vinculada a la misma por medio de la empresa Lurmen S.L.- en el sentido de que «no se ha podido demostrar» que los graffitis sean falsos, en un curioso retruécano retórico.

Probablemente el caso no habría llegado a los tribunales si la investigación no hubiera estado subvencionada con cerca de 400.000 € por parte de la Diputación alavesa y por 3,7 millones de euros de la sociedad pública vasca, Euskotren , una gran inversion para resultados tan controvertidos.

Pero, tal y cómo se está manifestando el contexto social del juicio, bajo la apariencia de esta discusión científica con arborescencias jurídicas, lo que parece estar poniéndose de manifiesto de nuevo es la cuestión de la existencia constatada del euskera en un periodo anterior a las Glosas Emilianenses el siglo XI, pues en el caso de que los grafittis fueran verdaderos, el testimonio se remontaría al siglo III , en la época romana.

No es la primera vez que se busca el prestigio de los orígenes en el caso del euskera aunque ya el lingüista Koldo Mitxelena – con quien por cierto tuve el honor de realizar una primera investigación sobre el fuerista e historiador navarro Arturo Campión (1) – constató que «el verdadero misterio del euskera es su pervivencia, no su origen».

Y no sé, se me ocurre que quizá sería ya el momento de apartarse un tanto de las argumentaciones historicistas del siglo XIX, y reivindicar la diferencia por sí misma , pues puede ser un deber o un derecho sin más en un contexto democrático contemporáneo .

Y otro sí ,de dejar de hablar en clave del «no datamos», proponiendo ancestralidades a troche y moche…Como por ejemplo la que se quiere otorgar a las celebraciones de Santa Águeda que según diversos estudios, tal y como las conocemos, no van más allá de las que probablemente con acierto pergeñó Euzko Gaztedi hacía mediados de los años treinta del siglo pasado- y todo ello, por supuesto, sin dejar de afirmar que estas celebraciones, a punta de makila y cánticos corales,y como bien apuntaba mi compañero de blogosfera Iñaki Anasagasti, son una ocasión para el encuentro y el reencuentro tras las fiestas navideñas, lo cual que es una gran oportunidad en esta sociedad nuestra de insularidades electrónicas…

(1) Huici Urmeneta, V. ( 1981) «Ideología y política en Arturo Campión» Revista Príncipe de Viana 42 (163), 641-690.

(c) IBILTARIA by V. Huici

ABANDO HABITABLE: de mal en peor…

«214. No hacer de una necedad, dos. Es muy ordinario, para remendar una, cometer otras cuatro.» ( Baltasar Gracián, Oráculo manual y arte de prudencia)

Mientras el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco estudia la demanda relativa al proyecto del Obispado de Bilbao para convertir la parcela de la Escuela de Magisterio diocesana- BAM , sita en el barrio bilbaino de Abando, en un gigantesco edificio de ocho plantas y cuatro sótanos, se han divulgado algunos rumores que de ser ciertos, mostrarían que todo va de mal en peor.

Así, se ha comentado que la mentada Escuela de Magisterio BAM trasladaría su actividad docente a partir de setiembre a los locales del antiguo Seminario Diocesano de Derio, edificio, por cierto, ahora en el ojo de otro huracán, toda vez que desde el municipio en cuestión se ha solicitado de dicha institución de la Iglesia Católica que pague religiosamente el IBI, y todos los impuestos que le correspondan por las actividades empresariales que se desarrollan en sus locales.

De confirmarse este rumor, se podría en evidencia que la recalificación realizada entre febrero y junio de 2018, y que eliminaba la condición de uso docente de la parcela mencionada, junto con otras, por ausencia de dicha actividad en la misma, no estaba justificada, pues la actividad docente de la Escuela de Magisterio-BAM existía, existe y de hecho se va a trasladar a otra ubicación: es de suponer que el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco tomará buena nota al respecto.

Por otro lado, y como ex-Profesor Titular de la citada institución – de la que guardo un gratísimo recuerdo- no puedo apreciar en este traslado sino una dejación máxima de las autoridades diocesanas respecto de BAM, pues su retorno, aún provisional, a Derio, lugar desde donde llegó con gran reconocimiento social a Bilbao en 1994, puede significar su desaparición como centro docente: en mis largos años de desempeño en la gestión universitaria he visto intentos muy similares ( y al cabo frustrados por la oposición colectiva ),cuando ha habido una confluencia solapada de intereses espurios. El profesorado , el PAS y el estudiantado deberían a su vez reflexionar sobre lo que se les puede venir encima, y más aún cuando las obras de remodelación del edificio en que se asienta BAM son tan recientes.

En consecuencia,que se traslade una actividad docente que no debería existir y que su traslado pueda constituir la desaparición de un centro universitario de reconocido prestigio en el ámbito privado, son hechos que vienen a indicar que la deriva inmobiliaria del Obispado de Bilbao, vehiculizada incomprensiblemente por el Ayuntamiento de Bilbao, y contestada desde dentro y desde fuera, va de mal en peor. Y que lo que ya desde el principio fue calificado como un pelotazo descarado, puede acabar convirtiéndose en una goleada en portería propia…¿De verdad que no hay nadie que pueda detener tanto desatino?

UNIVERSIDADES (¿Un ver si caes?)

«Universidades :un ver si caes». Esta frase, tal cual, aparece en una carta escrita a mano y ya muy amarillenta. Es de un viejo amigo, hoy conocido y reconocido novelista, y la recibí a mediados de los años setenta ( del siglo pasado, of course) cuando la universidad se presentaba como un lugar liberado en medio del oscuro páramo tardo-franquista, y que sin embargo, mi amigo veía como la última trampa del «Sistema».

Y es que en aquellos tiempos se hablaba mucho del «Sistema» , que no era sino el Sistema Capitalista pleno que ya comenzaba a mostrarse en el horizonte como infraestructura condicionante de la Democracia que se atisbaba inminente.

Pues bien, he recordado esta frase – la repito: «Universidades: un ver si caes» – al escuchar en la radio la publicidad de una universidad, previa a una «Jornada de Puertas Abiertas», en la que , tras una larga cantinela con la oferta de «grados» y «dobles grados» en una combinación de titulaciones a priori metafísicamente imposible, se alababa el entronque directo de los futuros egresados ( y esgresadas) con las empresas y/o la Administración.

Lo más curioso es que en la publicidad mentada no se hacía la menor referencia a los deseos de saber del futuro estudiantado, ni a sus conocimientos previos ni a sus particulares habilidades, lo cual que obviaba un principio básico de la motivación para el aprendizaje tal es el estímulo personal y personalizado. De hecho, la sustitución, un tanto jocosa pero también perversa, de la expresión «estudiante» por la de «cliente» en un momento esquinado de la presentación, valía por toda una declaración.

Y ante esta deriva mercantil tan descarada , he recordado un párrafo que figura en la «Aprobación del doctor Juan Francisco Andrés» de la obra El Discreto de Baltasar Gracián, dada en Huesca el 5 de febrero de 1646 y que dice así :»Señalando los padres a sus hijos las artes y ciencias que eligió un antojo sin averiguar sus geniales inclinaciones, se originan las desdichas de las repúblicas»…

Puede ser que el dictamen anterior no sea aplicable en nuestro caso pues en vez de vivir en una república sobrevivimos en una monarquía- y ya sé que hago trampa léxico-histórica – pero , ¿estaremos inconscientemente apostando por futuras desdichas personales, profesionales y sociales, a costa del negocio de hogaño? «Universidades: ¿un ver si caes?»

(c)IBILTARIA by V. Huici

ECONO (¿mías?)

El siempre lúcido Joaquín Estefanía Moreira iniciaba una de sus columnas dominicales recientes haciéndose eco de cómo «el oficio de economista se extravió porque sus componentes, como grupo, confundieron la belleza vestida con unas matemáticas de aspecto impresionante, con la verdad».

Estefanía es un periodista e historiador de la economía de largo recorrido, del que se conocen sus libros –La larga marcha: medio siglo de política (económica) entre la historia y la memoria, ya un clásico- y también su periodo como director de «El País» en otros tiempos no necesariamente mejores. Pero también fue, a finales de los setenta del siglo pasado,el factotum editorial de la revista de ciencias sociales «EL CÁRABO» en la que quien esto suscribe participó junto con gentes de lo más variopintas como el actual columnista de ABC y ex-trotskista Jon Juaristi o el proactivo adalid de la tertulia de Federico Jiménez Losantos y post-maoísta, Gabriel Albiac.

Estefanía no se encaminó hacia estos predios de la derecha más o menos civilizada , sino que siempre se ha mantenido en una posición crítica, desde su atalaya de una socialdemocracia general básica. Y quizá por ello sus reflexiones siempre son novedosas en la medida en que apuntan a una nueva vuelta de tuerca, como en el caso que le ocupa en la mentada columna.

Porque si ha habido algo que haya desconcertado más al personal, y no ya sólo al ilustrado, en los últimos años ha sido la comprobación de que los altos representantes de esta profesión dorada y adorada , a pesar de sus muchas y fisnas teorizaciones, de sus elocuentes planes a corto y largo plazo, de sus exquisitas disquisiciones entre lo microeconómico y lo macroeconómico, no hubieran sido capaces de atisbar en el horizonte la crisis financiera del 2008, como en un dechado de humor anglosajón lo proclamaba el famoso video de The last Laugh.

Y, lo peor de lo peor, que su incapacidad se hubiera debido a haber sido seducidos por sí mismos , sucumbiendo al paradigma tecnocrático de lo científico como lo cuantificable matemáticamente, ignorando todas las prevenciones de Max Weber y suponiendo al cabo que los seres humanos – y su economía – se podían regir por leyes inalterables como los cometas o los electrones ( y de esto último ahora también habría mucho que hablar.

Es de esperar que las palabras de Joaquín Estefanía Moreira detengan por un momento la marea de torpeza de todos esos programadores económicos guays, que confunden sus deseos con la realidad…

(c)IBILTARIA by V. Huici