INTEMPESTIVAS PANDÉMICAS ( 5. Tele-deporte)

La pandemia del COVID-19 ha modificado notablemente el ejercicio deportivo particular como consecuencia del encierro y la perimetración. La demanda de aparatos eléctrico- electrónicos, como bicicletas estáticas, cintas o elípticas creció enormemente durante la fase de confinamiento estricto fomentando el comercio digital.

Después, en un mayor régimen de apertura , más allá de la práctica al aire libre, desde muchos gimnasios comenzó una variada oferta on line que ha tenido cierto éxito y que posiblemente ha abierto un nuevo «nicho de negocio», como se suele decir habitualmente.

Aun así, la gran transformación en el mundo del deporte ha sido la relativa a su dimensión como espectáculo, que ante la imposibilidad de contar con un público de masas, se ha convertido definitivamente en tele-deporte, sobre todo en el caso del fútbol, siempre deporte-rey.

En este sentido, el cambio ya se había presentido con la arbitraria adecuación de la competición a la retransmisión televisiva,generando una parrilla de días y horarios , incluso de carácter internacional, en ocasiones de difícil seguimiento, llegándose, en algunos casos ,a negarse la retransmisión de no haber suficiente afición en las gradas.

Pero la pandemia ha conseguido que la ausencia de público ya no sea una limitación y se ha aceptado la simulación de asistencia, a veces un tanto grotesca, sin mayores problemas , contribuyendo a ello la integración de perspectivas visuales insólitas con nuevos dispositivos técnicos antes impensables.

Es más que probable que la entrada en una nueva normalidad acentúe aún más este aspecto tele-deportivo, aunque será difícil reemplazar la efervescencia social que tradicionalmente ha acompañado a los deportes de masas, nuevas religiones civiles, en alza desde hace varios años.

Entre tanto, un efecto muy previsible de esta dimensión tele-deportiva puede ser su hiper-significacion ideológica, el incremento geométrico de su carga simbólica, algo que, como ya se ha podido comprobar puntualmente en la anterior normalidad, puede elevar la presión psicológica sobre quienes practican lo que al cabo no es sino un juego, desvirtuando la competición y ofreciendo un espectáculo decepcionante al no cumplimentar las expectativas previstas.

Así, equilibrar el juego y el espectáculo, los sentimientos identitarios y los intereses crematísticos, será una de las tareas pendientes en la nueva realidad condicionada por la actual y masiva experiencia tele-deportiva, estimulada además por las autoridades como profilaxis anti-pandémica ( no se sabe si con mucho éxito)…

INTEMPESTIVAS PANDÉMICAS ( 4. Educación «on line»)

Si se aplica definitivamente la propuesta de reforma universitaria del ministro Manuel Castells, más allá de la desaparición de una gran parte de las «universidades» privadas que han proliferado como setas ( véase al respecto el sonrojante informe del Observatorio del Sistema Universitario) se implantará definitivamente el campus on line que ya está siendo probado con mayor o menor éxito durante la pandemia del COVID-19.

Es esta una vieja aspiración de Castells, experto histórico en la materia, y la universidad digital no será desde luego incompatible con la presencial, pero al calor de la transformacion global que está experimentando el vínculo social, será cada vez menos anecdótica.

Este modelo de educación on line se exportará probablemente al bachillerato, ya que en ese nivel educativo el alumnado goza de cierta autonomía personal, pero será de mas difícil implantación en la ESO, y , por supuesto, en la Educación Infantil, por mor del mantenimiento de un primera socialización vis a vis , y, sobre todo, porque el sistema educativo no puede renunciar a su función social de estabulamiento para permitir el trabajo de padres y madres.

Las consecuencias de esta progresiva inmersión en la educación on line han sido previstas desde hace muchos años y entre ellas destacan, además de una socialización paralela de vía electrónica, una disminución de la capacidad de atención y de la memoria a medio y largo plazo ,pero acaso estos aspectos no resultarán ya tan relevantes en el mundo que nos espera…

INTEMPESTIVAS PANDÉMICAS ( 3. La «ex-timidad» o entre Zoom y Whatsapp)

Si hay algo que reseñar particularmente sobre las nuevas relaciones sociales que se generalizaron en el periodo del confinamiento estricto del año pasado , es su mediación electrónica.

Así, plataformas como Whatsapp, más dinámicas que, por ejemplo, Facebook ( aunque pertenecientes a la misma empresa) sirvieron en su momento para agilizar los contactos interpersonales, y otras como el hasta entonces casi desconocido Zoom , articularon la comunicación entre familias, si bien, entre tanto, continuaron utilizándose aquellas de perfil más educativo o profesional.

Sin mencionar todos estos ramales que configuran las denominadas «redes sociales», lo cierto parece ser que al calor de la pandemia la expansión de la infraestructura electrónica experimentó en ese primer momento un altísima demanda que , entre otros aspectos, contribuyó a doblar los beneficios empresariales de las compañías implicadas .

Pero, pasada la etapa del confinamiento estricto, y ante las restricciones de movilidad vigentes, el vínculo electrónico se ha mantenido abriendo paso a aspectos anteriormente no contemplados, incluso promocionados por las instituciones: el caso de la Agència de Salut Pública de Barcelona , declarando que «durante la pandemia uno mismo es la pareja sexual más segura que se puede tener” , que «la masturbación es la práctica con menos riesgo y que puede estimularse con visionado de vídeos eróticos, el sexting o las reuniones sexuales virtuales» es un buen ejemplo (1).

Y es un buen ejemplo, porque, a fuer de la oportunidad de la recomendación puntual, la propuesta no hace sino apuntalar, una vez más esa figura del zoon elektronikón que aquí ya se ha caracterizado.

Se podrían aportar otros ejemplos- Instagram o Tik-Tok son al respecto una buena fuente documental- pero acaso, la conclusión provisional que tener en cuenta es la progresiva articulación electrónica de las relaciones interpersonales, incluso de aquellas que hasta ahora se suponían como formando parte de la intimidad.

¿Estaremos quizás entrando en un nuevo mundo en donde precisamente predomine la «ex-timidad», como comenta la antropóloga argentina Paula Sibila?

(1) Sobre «Emociones y redes sociales durante la pandemia», se puede ver , a partir del minuto 22 :https://www.facebook.com/watch/live/?v=1278137035872298&ref=watch_permalink

INTEMPESTIVAS PANDÉMICAS ( 2.- El «zoon elektronikón»)

¿Cómo serán – seremos- los seres humanos individualmente en el futuro inmediato, tras las transformaciones que se están acelerando durante la pandemia?

Sin duda, todo apunta a que el vínculo electrónico se habrá establecido definitivamente entre nosotros y que articulará la mayor parte de nuestras actividades.

La nueva forma de vida se acogerá muy probablemente a la figura que se ha denominado «zoon elektronikón», actualizando la expresión aristotélica del «zoon politikón», o animal social, ya que su socialidad estará estructurada de manera preferente por medio de redes electrónicas.

En este sentido, nos reconoceríamos cada uno y cada una como un “individuo en red, permanentemente conectado, desubicado espaciotemporalmente, cuyo ámbito de socialidad se vinculará a su propia activación en la red para lo cual no necesitara sino una limitada memoria de trabajo(Huici y Davila, 2016).

Ni que decir tiene que la implantación de este nuevo modelo será escalada según el desarrollo desigual global ya que precisa de unas condiciones de suministro de energía, de hardwares y sofwares, así como de aceptación social y exigencia institucional muy específicas.

Y, por otro lado, y atendiendo a los supuestos psico-sociales más recientes, quedan por ahora en el aire las formas subsiguientes de conversión o apertura de este nuevo modelo de individuación-que no deja de ser pasivo y hasta cierto punto resiliente -a expresiones proactivas de subjetividad que vayan más allá de lo previsto.

Pero aun así, reconocer este vínculo básico electrónico en la socialización del futuro, a fuer de que se mantengan algunos aspectos de las formas anteriores, sería un gran paso para dar cuenta de lo que (se nos) viene (encima)…

INTEMPESTIVAS PANDÉMICAS ( 1. Mirando hacia el futuro)

Sea como fuere que se desencadenó la pandemia del COVID-19 – la investigación histórica ya dará cuenta de ello oportunamente- y más allá de su dimensión sanitaria – ahora predominante por inmediata- y más acá de sus implicaciones políticas – que cada vez son más evidentes- todo apunta a que, una vez remontado el punto álgido de la crisis ecuménica, vendrán nuevos tiempos que acaso no se parecerán mucho a los pasados.

La clave de esta transformación que a muchos y muchas les costará reconocer y aún más aceptar, parece ser la inmersión en una nueva forma de civilización que se articulará en el vínculo electrónico y que se desplegará en todos los ámbitos ,implementando un gran cambio en los procesos de individuación y género , las relaciones interpersonales, la educación y la sanidad , el trabajo y el ocio, el comercio y la banca, o el mundo de la cultura.

El futuro, en este sentido, se presenta como un «tiempo adelantado a sí mismo» que diría el sociólogo Georges Gurvitch, pues el desarrollo de la pandemia ha conllevado , está conllevando, un campo de cultivo excepcional para los procesos disciplinarios de redimensionalización social , acelerando la implantación de las derivas electrónicas que venían apuntándose desde finales del siglo pasado.

Esta transformación que, en palabras del ministro de universidades, Manuel Castells, dará lugar a un a modo de tele-vida, debería ser motivo de reflexión urgente pues incluso las lamentaciones jeremíacas sobre lo que se está perdiendo en estos meses de confinamiento y perimetralidad , a fuer de su tosca sentimentalidad, no están ofreciendo , de facto y sutilmente sino el abrazo más estrecho a ese futuro telemático…

LA PANDEMIA (y el futuro de los museos)

Recientemente un reportaje del suplemento «Cultura/s» de La Vanguardia, haciendo honor a su nombre, avisaba de la transformación radical que podía preverse en relación al mundo de los museos.

Así, retomando la historia museística, se relataba el paso de las colecciones privadas a las públicas, fundamentalmente bajo la deriva de los nacionalismos del siglo XIX, para después matizar su especialización temática y por fin ,ya en tiempos de globalización,su apertura al mundo del ocio turístico.

Pues bien, según el informe,caído por su peso este último modelo turistizado como consecuencia de la crisis económica de 2008 y sobre todo a causa de la pandemia del COVID-19 y sus secuelas de confinamientos y cierres perimetrales, se atisbaría un nuevo modelo de museo basado en una articulación electrónica ,como de hecho está ocurriendo en otros ámbitos como las relaciones personales, el comercio ,el ocio y hasta la salud.

Este nuevo modelo museístico dispondría de un amplio menú de actividades on line , incluyendo, por supuesto, un nutrido catálogo de visitas guiadas, con la ventaja de no tener que atenerse a la presencia ocasional de los materiales en la sede física del museo en cuestión, de no tener que soportar aglomeraciones de visitantes y de poder incorporar nuevas manifestaciones, por ejemplo artísticas,sin soporte físico convencional.

Al parecer, el Rijksmuseum de Amsterdam ya ha iniciado una transformación en este sentido y está desarrollando una campaña mundial para la captación de socios de adscripcion virtual por muy módicos precios.

Es posible que este nuevo modelo de museo virtual no se configure al cabo sino como un desdoblamiento à la page de los museos paseables, que además y en algunos casos se están volviendo muy paseables bajo los rigores de las restricciones de movilidad, pero acaso debería ser muy tenido en cuenta por quienes gestionan estas instituciones , sobre todo a la hora de invertir en más espacio …o en más espacio virtual.

LA PANDEMIA ( y l@s artistas)

Decía Javier Marías en una reciente entrevista sobre su última novela Tomás Nevinson– en la que, por cierto se ha sumado a la moda de hablar sobre ETA – que la había escrito mayormente durante el confinamiento estricto del año pasado.

Y aprovechaba la ocasión para comentar que, de hecho, a la hora de teclear en su vieja máquina de escribir, siempre se había sentido de alguna manera confinado.

Es esta, sin duda,una experiencia singular de algunas personas y acaso particularmente de las que tienen una tendencia creadora que les permite vivir durante largos periodos de su vida en un mundo propio sea el de la escritura ,la música o la pintura.

A propósito que este último arte, recientemente se ha establecido en mi barrio una pintora que ha abierto un pequeño estudio a pie de calle tan solo separado del exterior por una amplia cristalera transparente , por lo que se le puede ver trabajando en cualquier momento del día.

Esta obscena presencia- en su sentido etimológico-, la visión del artista ( de la artista ) en plena faena, parecería lo más semejante a una instalación de esas ya clásicas – de hecho se han llevado a cabo unas cuantas similares – pero en cualquier caso permite dar visibilidad ,esa cualidad ahora tan valorada ,a lo que antes era recónditamente oculto y deliberadamente ocultado.

Aun así y a pesar de todo, la contemplacion de alguien concentrado en su quehacer hasta el arrobo, como es el caso de esta pintora ,no deja de ser muy estimulante y destapa la caja de los deseos lejanos …y de las utopías próximas.

LA PANDEMIA ( y los entre-tenimientos políticos)

¿Qué es un fornicador?
No lo sé, no soy hombre religioso.

Este es el comentario de dos mineros mientras escuchan a un predicador que ha acudido a adoctrinar a una nueva colonia de buscadores de oro en la célebre película La leyenda de la ciudad sin nombre ( Joshua Logan, 1969 ) ,interpretada por Lee Marvin, Jean Seberg y Clint Eastwood – que se despachaba con aquella maravillosa canción » I talk to the trees…»

Teniendo en cuenta que los clérigos son ya mayormente políticos como corresponde a las religiones civiles que nos informan, hemos de agradecerles que con sus alboradas tácticas y sus disputas aparentemente ideológicas nos entretengan de vez en cuando apartándonos de la murria pandémica.

Así está ocurriendo en torno a estos idus de marzo en la agitada parafernalia desplegada que, según dicen voces autorizadas, pretende reorganizar el sistema de partidos de esta quebrada monarquía parlamentaria.

Al efecto, es de suponer que los grandes partidos surgidos del marco alemán durante la Transición, sueñen con una regresión al bipartidismo alternante, aquel sistema tan divertido en el que cada vez que obtenía la mayoría parlamentaria uno de ellos con alguna que otra ayudilla periférica ,se limitaba a deshacer sistemáticamente lo hecho por el partido contrario en la legislatura anterior.

Probablemente es esta una de las causas finales de esta piel de toro en la que ,como decía Manuel Vázquez Montalbán ,la derecha ha tenido mando en plaza desde los reyes godos y ha sido incapaz de conformarse liberal y europeamente teniendo eso que los politólogos denominan «sentido de Estado» , así como la izquierda se ha dividido y subdividido una y otra vez con sutiles y a veces incomprensibles matizaciones.

Pero el espectáculo está dado y resulta tan entretenido como el de la prensa rosa – ahora tan tensionada por la ruptura entre Iker Casillas y Sara Carbonero – mientras se nos acusa a todos y a todas de fornicadores por defecto si bien en este caso en relación a Leyes y Decretos.

Pero, lo dicho:¿Qué es un fornicador? No lo sé, no soy hombre religioso…

ROUSSEAU (14 de marzo de 1728)

En 1728 Jean-Jacques Rousseau era huérfano de madre, su hermano había desaparecido y su padre había vuelto a casarse. El 14 de marzo, a punto de cumplir dieciséis años ,a la vuelta de un largo paseo encontró cerradas las puertas de Ginebra, su ciudad natal ,y decidió iniciar una vida itinerante.

Quien luego llegaría a ser uno de los pensadores más influyentes de la modernidad, con obras tan relevantes como El Emilio o la educación o El contrato social, comenzó así un largo recorrido vital que le llevó a través de los centros neurálgicos de la Europa ilustrada, casi siempre bajo el patrocinio de buenos amigos y sobre todo de mujeres maduras en las que encontró un eco a sus ideas y sentimientos, de todo lo cual dejó constancia en sus Confesiones.

Vituperado y perseguido, condenado y exiliado una y otra vez, su mayor delito fue crear nuevos conceptos y argumentos para intentar comprender su tiempo y hacer un pronóstico del tiempo futuro. Una labor de construcción intelectual que implicaba la deconstrucción de aquellos otros conceptos y argumentos escoltados institucionalmente que conformaban la ideología dominante del siglo XVIII.

Si su influencia fue tan decisiva en tiempos posteriores, sobre todo en la Revolución Francesa y en la defensa de los ideales republicanos, se debió a su tenacidad y rigor a la hora de pensar y escribir. Y también a la hora de pasear, pues, como afirmó en sus Ensoñaciones del paseante solitario, la mayor parte de sus teorizaciones, como luego le ocurriría a Nietzsche, habían surgido de sus meditaciones peripatéticas.

Rousseau murió en 1778, a los 66 años, cincuenta después de haber encontrado unas puertas cerradas que acaso le anunciaron que no sería profeta en su tierra…Sus restos reposan en el Panteón de Paris, en el corazón del barrio latino, junto a los de su fiel enemigo Voltaire, que le había reprochado las incoherencias entre sus teorías y su vida privada…

( EP núm. 1.150)

LA PANDEMIA ( y «la libertad de expresión»)

El debate sobre la libertad de expresión forma parte de la tradición occidental, ya que, por lo que se sabe, ha sido la única que ha distinguido clara y distintamente entre lo individual y lo social.

El episodio relativo al rapero Hasél puede considerarse, en este sentido, uno más y acaso uno de los más modélicos por incluirse en el ámbito de lo artístico, un espacio de expresión que la clase política ha pretendido controlar siempre, como ya lo dejó de manifiesto hace más de dos mil años Platón al final de su República – obra, por cierto, muy recomendable para postmodern@s recalcitrantes.

Pasando por alto numerosos espisodios posteriores, en los que la batuta teológico-inquisorial dio paso a la censura ilustrada o romántica, dejando un reguero de condenas, encarcelamientos, torturas y ejecuciones, la irrupción del mundo electrónico ha ocasionado que la linea del debate que antes era predominantemente vertical adquiera un caracter horizontal.

En efecto, la aparición de la www, y de las sucesivas plataformas como Facebook y Twitter (2007), Instagram (2012) y Whatsapp (2014), ha permitido que lo que en un principio fuera considerado un entretenimiento de «frikis» se haya convertido con el paso de los años en uno de los medios de expresión más frecuentemente utilizados por millones de personas.

En este contexto de nueva horizontalidad, la facilidad operativa de estos nuevos recursos ha vehiculizado un flujo inmenso de comunicación multidireccional y cualitativamente diverso que en su momento generó amplias expectativas de libertad.

Pero esa misma facilidad expresiva y la posibidad anexa de operar desde el anonimato por medio de pseudónimos o nicks ha permitido que las redes sociales rebosen de fake news, insidias e insultos que serían impensables en el vis a vis y que, en algunos casos, resultarían más propios de tratamiento psiquiátrico.

Desgraciadamente, la pandemia del COVID-19, con los efectos psico-sociales colaterales que todavía no se acaban de aceptar, ha disparado geométricamente este «delirio expresivo» traspasando todos los límites previstos y previsibles abocándonos a un enrarecimiento colectivo del que costará y mucho salir en el futuro… ¿Libertad de expresión?