LLOVIENDO PIEDRAS( en Gaztelugatxe)

Por lo visto ya no es suficiente con hacerse una selfie en alguno de los selfie- points del lugar de moda.

Y puede ser que sea porque se ha extendido por whatsapp la especie de que los palos de selfie atraen los rayos pero no funcionan precisamente como pararrayos. O porque la inmaterialidad opaca de lo electrónico ya no resulta suficientemente cool.

De manera que la prueba del algodón de aquello tan romantique que se inscribía en paredes y arbolillos – tipo «Patxi was here» desde que se puso de moda el inglés por estas tierras católicas por universales – se ha transformado, por lo oído, en la desordenada y silente extracción de la materialidad matérica de estos parajes anhelados.

Y tal es lo que, según dicen los media, está ocurriendo en el recinto y los alfoces del vizcaíno Peñón de Gaztelugatxe, donde , a pesar de los sucesivos intentos de las autoridades para controlar el flujo de una turistada atraída por la causa final de esa serie llena de sexo y violencia y/o violencia y sexo que es Juego de Tronos, los visitantes se dedican mayormente a la sustracción de piedrecillas de la larga escalinata de 241 peldaños.

Las reacciones no se han hecho esperar y uno de los voluntarios – de 74 años – que custodian este prodigio natural ha declarado: «Es terrible; por lo menos han robado un centenar de piedras» y «nosotros no tenemos ya una edad para andar escaleras arriba y abajo reponiendo las piedras» ( sic) lo cual que es del todo comprensible .

Así que, en fin, o las autoridades realmente existentes comienzan a revisar sus planes de expansión turística y posicionamiento, o habrá que recurrir a fuerzas telúricas asaz mayores ,y hacer una rogativa subiendo de rodillas las 241 escaleras para pedir que lluevan piedras…¿o café?

UNAMUNO ( y los demás)

Contra Unamuno y los demás es el título de una obra de Joan Fuster publicada en 1975. En ella el escritor valenciano sitúa al vasco en el limbo de los sucesivamente arrepentidos y permanentemente empeñados en dar cuenta de sus sucesivos arrepentimientos, continuando una tradición autóctona que ha llegado hasta hoy mismo.

Pero, en fin, tras muchos años de ostracismo , debido probablemente a la dificultad de establecer una única y prevalente línea reivindicativa, y varios y contradictorios intentos biográficos definitivos, de pronto Unamuno se ha puesto de moda.

A ello está contribuyendo la película «Mientras dure la guerra», de Alejandro Amenabar. Un film buenista, articulado en la equidistancia ideológica , pero que no renuncia al tópico (español) de «Las dos Españas» , con toques goyescos – como la conversación de Unamuno con su ex-alumno/ colega en los alfoces de Salamanca- y cierto espíritu sardónico barojiano que tampoco va más allá de la boina. No ayuda nada a deshacer este falso entuerto un Karra Errejalde que se come a don Miguel, como si no hubiera salido todavía de 8 apellidos vascos- La película, y ciertas incoherencias como llamar general José Millán-Astray a un magnífico Eduard Fernández que siempre luce las tres estrellas de ocho puntas de un coronel.

Y acaso sea este personaje, manco, cojo y tuerto quien mejor represente cierto espíritu profundo y carpetovetónico en esa maravillosa secuencia en la que arenga a sus esforzados soldados legionarios , secuencia que ha sido muy bien glosada por Juan Zapater (1) en su blog de crítica cinematográfica.

Pero, en fin, la película no le hace ningún favor a Unamuno, salvo para dejarlo como un jeremías incompetente que se podía permitir cierto sentimiento trágico de la vida que le llevó, según dicen , a morir «en desacuerdo con todos los que le rodeaban», lo cual que es muy comprensible.

Así que, una vez que pase esta febrícula, quedamos a la espera de nuevas reivindicaciones unamuniescas que dado el personaje, las habrá por aquí y por allá.Mientras tanto siempre nos quedará Paz en la guerra…

(1)GHOST IN THE BLOG

LA ANORMALIDAD ARTÍSTICA ( y Rosa Regás)

Decía la polifacética Rosa Regás en una reciente entrevista que estaba de acuerdo con la afirmación del novelista británico Jonathan Coe cuando comentaba que «los escritores son personas bastante anormales que sufren una enorme timidez exhibicionista» ( sic) y que ,en este sentido , son un poco raritos.

Esta calificación – que supongo se podrá extender a «las escritoras» ( y si no fuera así, pido perdón por adelantado) – no es muy novedosa toda vez que este a modo de excepcionalidad ha sido una constante en las reflexiones sobre el mundo artístico desde que Platón vinculó a sus practicantes a la tercera forma de locura en su diálogo Fedro hasta las consideraciones neurocientificas de hogaño que hablan de la crosmodalidad y pasando ,por supuesto, por la teoría de la sublimación de Sigmund Freud.

Ciertamente, en todas ellas se da cuenta, si se consuma , de una forma de integración en la sociedad diferente a la habitual, o si se quiere anormal por no normal. Pero ahora que estoy preparando una ponencia sobre la creatividad en estos tiempos digitales para un próximo Congreso, las aludidas palabras me parecen muy ajustadas y tanto más si al avatar de esta particular forma de socialización – que no debiera ser negada a nadie por mucho que se presente bajo formas un tanto exóticas o en el límite de lo patológico- tiene , por otro lado, la ventaja de aportar en sus producciones algunos matices sobre la realidad que otras personas más normales no son capaces de captar simplemente porque no lo necesitan.

Así, además, se cerraría el círculo de lo social- y con los deberes cumplidos- a pesar de que este tipo de acción social se experimente subjetivamente como una «ruptura estática de los límites» de la Norma, según ya avisó J. P. Eakin.

OTRAS LECCIONES DE CATALUNYA ( de la mano de Quim Monzó)


Quim Monzó
Quim Monzó

El escritor y periodista catalán Quim Monzó, más atento a lo estructural que a lo coyuntural – y nunca mejor dicho- ha publicado este fin de semana en La Vanguardia una columna titulada «Para no dar “mala imagen»

En ella comentaba que el Ayuntamiento de Salou ha prohibido recientemente las manifestaciones en las calles turísticas para no ofrecer “mala imagen” a los visitantes, ya que en los últimos años se han celebrado numerosos actos independentistas en el paseo marítimo. Se pretende así que los guiris- hay casi ochos millones de pernoctaciones- tengan “un destino vacacional tranquilo, acogedor y afable” (sic)

Continuaba Monzó diciendo que «Catalunya es un país que ha ido vendiendo progresivamente su alma al turismo» y abundaba añadiendo lo siguiente: «Municipios grandes y pequeños, cada uno en la medida de sus posibilidades, han ido agachando la cabeza ante este conformismo que muchos ciudadanos de buena fe consideran inevitable. Por los turistas se modifican planes urbanísticos. Por los turistas se presiona a los habitantes hasta expulsarlos de sus edificios, con el fin de poner más y más hoteles. Por los turistas los barrios se gentrifican . Con los vecinos expulsados, los restaurantes de toda la vida tienen que cerrar, lógicamente, porque los guiris quieren o bien chorradas hipsters o, los más atrevidos, presuntas paellas con sangría. Conocer el país les importa un rábano. Ellos quieren visitar lo que han visto en las fotos de las revistas, los catálogos turísticos y las redes».

Si he transcrito el párrafo anterior es porque cada frase es insustituible en el estilo directo, sabio y a la vez irónico de Monzó, digno sucesor de un Josep Pla pasado por otro mirada.

Y, además, lo he hecho porque cuando se afirma que «tras Catalunya, vendrá Euskadi» y se contesta que «Euskadi va por otro camino», ambas afirmaciones no suelen contemplar un trasfondo más allá de lo político coyuntural.

Y sin embargo…¿Estamos también por estos lares comenzando a vender el alma al turismo? No lo sé. Pero cada vez hay más hoteles y restauradores de firmas multinacionales, en algunos bares típicos los pintxos – que han comenzado, por cierto a llamarse tapas – llegan de la mano de algún que otro polimorfo catering…Y a algunos les empiezan a molestar las manifestaciones de cualquier tipo, sean las de los obreros del metal o las del profesorado de la concertada, mientras se mueren de gusto dejándose invadir y ocupar por todo tipo de festejos deportivos o musicales – diz que internacionales – aunque, Oh my God!, se colapse la normalidad de la vida cotidiana…

LAS CIENCIAS ( y las conversaciones de cafetería)

Todavía hay mucha gente , y no precisamente inculta, que no pone en duda un diagnóstico médico- aunque cada vez la hay más que sí, por la influencia nefasta de Internet- pero que muestran sus grandes dudas sobre un análisis histórico o sociológico.

Y así, algunos y algunas que no se atreverían a discutir por ejemplo sobre un «lupus eritematoso sistémico» se lanzan a pontificar sobre tal o cual acontecimiento histórico sin tener en cuenta lo concluído por la investigación histórica, tildándola de siempre partidista.

Esta contraposición entre las ciencias-propiamente-dichas ( como la Física, la Química, o la Biología por más abundar) y las otras-ciencias  ( como la Antropología, la Historia , la Psicología o la Sociología) ya fue asumida metodológicanente por Max Weber que diseñó una nueva conceptualización para las Ciencias Sociales y Humanas, y a ella se han sumado desde los años veinte del siglo pasado nuevas aportaciones como las de Karl Mannheim, Maurice Halbwachs, Fernand Braudel, Eric Hobsbawn, Agnes Heller, Michel Foucault o Pierre Bourdieu, en una larga lista que sería difícil y hasta aburrido enumerar.

Todas ellas garantizan hoy en día unas investigaciones rigurosas y «libres de valores», aún sabiendo que los seres humanos no son átomos ni estrellas, ni tampoco sólo animales.

Pero, abducida la fe en la verdad religiosa por la fe en la filosofía y esta última por la fe en la ciencias-propiamente-dichas , creen algunos y algunas que las verdades de estas ciencias son inamovibles e indiscutibles, cuando son las menos verdadosas por más cambiantes al albur de la investigación empírica. Y acaso por ello, la secreta inseguridad que les causa esta última condición, toma su catarsis en la máxima condena que se puede hacer a una práctica científica que es el ninguneo.

De tal modo que de la misma manera que más o menos aceptan que no se puede ejercer la Medicina o la Biología sin una preparación profesional, consideran que pueden practicar la Historia o la Sociología «sin más» y «en plan de» ,y por su cara bonita, interviniendo en los debates con argumentos sacados de conversaciones de cafetería, y alterándose lo suyo si alguien osa llevarles la contraria…

PETER HANDKE ( o el lento regreso hacia el Premio Nobel)

El escritor austriaco Peter Handke ha sido galardonado con el Premio Nobel de Literatura 2019.

Para quienes desde los años noventa del siglo pasado hemos destacado su obra como una alternativa a la narrativa vigente, el premio ratifica su contribución a la Historia de la Literatura, atribuyéndole ya para siempre la condición de clásico.

Por lo que a mí respecta, he de reconocer que su apuesta por un tratamiento singular de lo espacio -temporal , su modelo narrativo no-novelesco y, por fin, las características y virtualidades de una escritura que no se plantea la mímesis o imitación alguna de la realidad, sino la construcción deliberada de una realidad lingüística paralela a la realidad fáctica, un tanto al modo de las teorías pictóricas de Cézanne, han sido los aspectos de su extensa obra que más sugerentes me han resultado.

Y así, poco a poco, he ido publicando diversos ensayos como «Peter Handke: una escritura de la duración»( Bitarte ,6, 1998), «Peter Handke: ¿sugerencias desde una narrativa anti- trágica?» (2000),“(D)escribir los espacios: lugares, umbrales y rutas en la obra de Peter Handke» (2001)  y hasta una larga reflexión en euskera titulada “Peter Handke: intriga gabeko narraziorako idazkera berria” ( Hegats, 35, 2004).

Entre tanto he participado en varios coloquios sobre la obra del escritor austriaco, destacando entre ellos el celebrado en el centro Arteleku de San Sebastián en un ya lejano 1998 – Patrias intempestivas. Heterodoxias, coordinado por José Angel Artetxe – donde presenté la ponencia “Peter Handke: otros tiempos, otros espacios” que reunía gran parte de las anteriores evocaciones. Incluso durante una década fui el responsable de la página en lenguas romances de la web internacional dedicada a Peter Handke, excelentemente dirigida por el ya fallecido Michael Roloff desde Seattle (USA).

Como suele ocurrir- y ya avisaron al respecto y respecto de los artistas y creadores tanto Roland Barthes como Pierre Bourdieu, desde perspectivas muy diferentes – algunas intervenciones de Peter Handke más allá de ámbito de la literatura fueron sorprendentes o incluso tan incomprensibles como incomprendidas: tal fue el caso de la defensa de la causa serbia en la guerra de la antigua Yugoslavia o, más recientemente, sus declaraciones a contrapelo sobre la cuestión catalana, con ocasión de su doctorado honoris causa en la Universidad de Alcalá de Henares.

Pero también como siempre, sería bueno hacer valer aquí aquel dicho de “ Know the poem , but not the poet” . Y si así fuera yo me quedaría con su magnífica tetralogía inagural- Lento regreso, La doctrina del Sainte-Victoire, Historia de niños y Por los pueblos – con algunos de sus ensayos – Ensayo sobre el cansancio, Ensayo sobre el día logrado , y el reciente Ensayo sobre el lugar silencioso; con el magnífico Poema a la duración y, por supuesto, con sus agradecidos dietarios – El peso del mundo, Historia del lápiz , Materiales sobre el presente y Ayer,de camino.

Es de esperar, en fin, que un premio, y más si es el Nobel de Literatura, contribuya a promocionar la lectura de la obra de Peter Handke y a comprender mejor la intención de su apuesta literaria.



LA MEMORIA COLECTIVA ( y Maurice Halbwachs)

Han sido estos, días de reflexión de la mano de la Asociación Abando Habitable y Saludable que ha organizado un ciclo de conferencias sobre Espacios urbanos y Memoria Colectiva, con ocasión del proyecto del Obispado de Bilbao para construir un gigantesco edificio multiservicio en la parcela donde su ubicó el Colegio Santa Teresa de las Carmelitas – hoy Escuela de Magisterio diocesana (BAM), en el barrio de Abando de Bilbao

Así , el historiador del arte Javier González de Durana ha descrito el origen y desarrollo de este amplio enclave bilbaino desde el punto de vista urbanístico( 1); el catedrático de Historia Contemporánea Joseba Agirreazkuenaga ha tratado los traumáticos episodios de los bombardeos de 1936 y 1937; y el que suscribe, con la inestimable ayuda del testimonio de Begoña Isasi, intentó reactivar la Memoria Colectiva del barrio.

Sobre este último aspecto fue ineludible acudir a la autoridad del sociólogo francés de origen alsaciano Maurice Halbwachs (2), el primero que en sus obra Los marcos sociales de la memoria (1925) y en el póstumo La memoria colectiva ( 1950) abordó esta temática resaltando que la Memoria Colectiva comienza allá donde termina la Historia.

La biografía de Halbwachs es ,por otro lado, muy significativa de alguien dedicado al trabajo intelectual en unas condiciones extremas.

Por ejemplo, en 1941 publicó la obra titulada La topographie légendaire des Évangiles en Terre Sainte , un correlato entre diversos testimonios de viajeros , historiadores y arqueólogos y algunos episodios de la tradición cristiana.

1941 fue un año oscuro de la Segunda Guerra Mundial, en el que media Francia continuaba ocupada por las tropas alemanas y en la otra media sobrevivía, como podía, el vergonzante gobierno de Vichy .

Se podría preguntar cómo pudo Halbwachs dedicarse a reflexionar acerca de las articulaciones espaciales de la memoria en medio del fragor de las cuarenta mil toneladas de bombas que en ese año cayeron en Europa, entre los cadáveres de miles de muertos y bajo la presión cotidiana del ejército nazi y los requerimientos de la resistencia.

Como la observación atenta de datos cruzados y como la literatura ha puesto de manifiesto – ¿ qué otro tipo de discurso podría hacerlo? – los ritmos macrohistóricos, los ritmos de las vidas personales y los ritmos de las trayectorias intelectuales son diferentes. Hay tantos ejemplos de estos desajustes que configuran las verdaderas duraciones que con el de Halbwachs resulta suficiente.

Pero ¿ cómo mantener entonces la tensión entre ritmos tan diferentes ? ¿ Cómo establecer entre ellos algún tipo de relación? ¿ Cómo coordinarlos o subordinarlos? ¿ Cómo , en fin, asumir la condición histórica sin dejar devorarse por ella?

Para que se susciten todas estas preguntas no hace falta vivir una situación extrema como la que vivió Maurice Halbwachs – ¡ y tantos otros y otras! De alguna manera emergen todos los días – ¿ Mi hijo o mi obra?… ¿ Tener más dinero o tener más tiempo?… ¿ La política o la amistad ? – y , en muchas ocasiones, se reestablece el equilibrio entre las fuerzas desatadas sin acto alguno de voluntad .

Pero el Estado, que es quien organiza las guerras y la paz, y tiene el derecho sobre la vida y la muerte, que es quien paga a sus funcionarios de toda índole para que legitimen su acción o su inacción, puede decidir matar quebrando la vida cotidiana y la trayectoria intelectual de cualquiera, aunque lo haga descaradamente sólo en situaciones límite.

Tal como le ocurrió al mismo Maurice Halbwachs, muerto de hambre – así lo cuenta Jorge Semprún en La escritura o la vida – en el campo de concentración de Buchenwald en 1945.

(1) En su página ARQUILECTURA hay varias reflexiones al respecto.

(2) «La memoria colectiva y el tiempo» ( Introducción y traducción de Vicente Huici)

N.B. No se publicarán comentarios anónimos, o firmados con nicks o pseudónimos, si contienen insultos o son inapropiados.

HISTORIA Y ACONTECIMIENTO ( El bombardeo de Abando)

Bilbao, 1937 (Robert Capa)

A partir de 1987 fui promotor y primer director de la revista La(s) Otra(s) Historia(s) , editada por UNED-Bergara.

Bajo el subtítulo «Una reflexión sobre los temas y los métodos de la Historia» , se publicaron varios números tratando de divulgar algunas corrientes novedosas de la investigación histórica que, recogiendo la propuesta de la Escuela de Annales, pretendían dar un mayor calado a las cuestiones económico- sociales , culturales y de género, frente a la socorrida historia política que, en muchos casos, era un subterfugio para la historia militar.

Esta deriva general se mantuvo durante muchos años en el mundo de la Historia académica. Sin embargo, poco a poco, y desde comienzos del siglo XXI, la Historia Política ha tomado un nuevo cuerpo como consecuencia de la apertura de archivos hasta entonces vetados a la consulta. Se ha abierto así una nueva dinámica, y tanto más cuando ha tomado por objeto de estudio hechos particularmente dramáticos.

Tal es el caso de los bombardeos indiscriminados sobre la poblacion civil que la aviación nazi comenzó a probar, precisamente en el País Vasco y en particular en Bilbao, desde setiembre de 1936, aplicando en algunos casos la técnica de la «guerra total», inspirada por Wolfram von Richthoven, Jefe del Estado Mayor de la Legión Cóndor, y avalada por el general Emilio Mola.

En el ciclo de conferencias organizado por la Asociación Abando Habitable y Saludable, el catedrático de la UPV-EHU Joseba Agirreazkuenaga hizo ayer una detenida descripción de estos terribles sucesos que, junto con otros similares , preludiaron la destrucción de Gernika, el 26 de abril del año siguiente.

Agirreazkuenaga aprovechó también la ocasión para proponer un Memorial sobre estos acontecimientos ya que no existe ninguno en Bilbao. Y le pareció oportuno que se ubicara precisamente en el lugar de uno de los edificios bombardeados, el Colegio Santa Teresa de las Carmelitas – hoy Escuela de Magisterio diocesana (BAM) – cuya permanencia está siendo puesta en entredicho por un proyecto del Obispado de Bilbao para construir un gigantesco edificio multiservicios.

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EL ESPACIO DE LA HISTORIA ( y el barrio de Abando)

Silvestre Pérez, 1807

Como decía Jesús Arpal, catedrático de Sociología jubilado de la Universidad del País Vasco, «lo que la comunidad tiene de historia, de experiencia anterior o tradición como referente específico y diferenciador, estructurado en parentesco o en espíritu colectivo, se aprehende y se resuelve, en gran parte, en sus dimensiones físico-espaciales» .

Arpal perteneció a la saga de los fundadores de la UPV en su versión socio-humanística junto con Fernando Savater, Félix de Azúa,
Javier Echeverría o Víctor Gómez Pin, hoy habitantes de mundos ideológicos muy diferentes. Pero fue el único que concedió al espacio un lugar relevante en sus investigaciones sociológicas , unas investigaciones que combinaba muy hábilmente con una docencia que incluía muchos paseos y excursiones.

Me he acordado de todo esto al rememorar la excelente conferencia que ayer pronunció el profesor Javier González de Durana en el ciclo organizado por la Asociación Abando Habitable y Saludable, y en la que fue puntualmente describiendo los diversos proyectos urbanísticos que pretendían hacer de Abando un a modo de segundo Bilbao moderno, generando, desde su expansión, la ciudad que ya cualquiera puede habitar y, cada vez más, visitar.

El repaso de todo este recorrido que abarcó desde principios del siglo XIX hasta el último Plan de Ordenación Urbana , fue poco a poco centrándose en las calles que rodean el edificio del antiguo Colegio Santa Teresa de las Carmelitas, hoy Escuela de Magisterio diocesana (BAM) , cuya parcela está siendo puesta en entredicho por un proyecto del Obispado de Bilbao para construir un gigantesco edificio multiservicios.

Tras la conferencia surgió un breve debate acerca del concepto mismo de «barrio» y de si se podía adjudicar a la antigua anteiglesia de Abando o a una parte de ella. Hubo muchas matizaciones, pero casi todas derivaron no ya hacia las dimensiones físico- espaciales – que también – sino hacia ese sentimiento de comunidad que comentaba al principio y que puede aparecer y desaparecer en función de muchas circunstancias.

Porque como afirmaba el también sociólogo Maurice Halbwachs, «el espacio en razón de su estabilidad, nos da la ilusión de no cambiar en absoluto a través del tiempo y poder durar sin envejecer ni perder ninguna de sus partes», pero las gentes que lo habitan, niños y niñas, jóvenes, hombres y mujeres, y ancianos y ancianas lo habitan…y desaparecen…Salvo para la Historia y, en algunos casos, para la Memoria Colectiva.

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LA HISTORIA Y LA MEMORIA COLECTIVA ( y el barrio de Abando)

Decía el sociólogo francés Maurice Halbwachs que la Memoria Colectiva comienza allá donde termina la Historia, y el historiador francés Paul Veyne que la diferencia entre la Novela y la Historia consiste en que en la Novela el relato puede tomar elementos de la imaginación de quien la escribe mientras que en la Historia se deben siempre tomar de testimonios y documentos fidedignos.

Aún así, la Historia y la Memoria Colectiva atienden siempre a deseos de interpretación , si bien la primera pretende una cierta distancia que garantice su neutralidad y la segunda suele aparecer embargada por la actualidad.

Asimismo, tanto en la Historia, pero de manera muy particular en la Memoria Colectiva, los lugares constituyen aspectos singularmente evocadores , muy efectivos a la hora de activar el interés y el deseo de rememoración.

Viene todo lo anterior a que se van a celebrar en el Centro Cívico de la calle Elcano de Bilbao , unas jornadas sobre la Memoria Colectiva del barrio de Abando , a cuenta del proyecto del Obispado de Bilbao para construir un gigantesco edificio multiservicios en la parcela que en su momento albergó un conocido colegio carmelita y que actualmente está ocupada por la Escuela de Magisterio diocesana BAM.

Un proyecto que desde el principio suscitó una nutrida oposición de muchos vecinos y vecinas del barrio , del AMPA de la Escuela Municipal Cervantes ,así como de una larga lista de profesionales de la Historia, del Arte, de la Arquitectura y de la Sociología, y cuya viabilidad será próximamente estudiada por la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco.

Las sesiones, que se celebrarán el 7 , 8 y 9 de octubre a partir de las siete de la tarde, constituyen una buena oportunidad para reflexionar sobre la Historia y la Memoria Colectiva del barrio bilbaino de Abando, pero también, y por extensión, para profundizar en ese modo de relación que crea tanto sentimiento de comunidad como es, precisamente, la vida de barrio (1)

(1).- ARQUILECTURA:Vida de barrio en Abando.


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