LA CIENCIA Y EL COVID-19 ( y las peras del olmo)

“Sería un error creer que una ciencia no se compone sino de tesis  rigurosamente demostradas y sería una injusticia exigir que fuera así.  Tal exigencia es signo de temperamentos que tienen necesidad de autoridad y buscan reemplazar el catecismo religioso por otro de orden científico. El catecismo de la ciencia no entraña sino muy pocas proposiciones apodícticas. La mayor parte de sus afirmaciones presenta solamente ciertos grados de probabilidad, y lo propio del espíritu científico es precisamente saber contentarse con esas aproximaciones a la certidumbre y poder continuar el trabajo constructor, a pesar de la falta de últimas pruebas” .

He buscado y encontrado estas palabras escritas hace más de cien años por Sigmund Freud quien, como se suele decir , no necesita presentación – ¿o sí?

Y las transcribo aquí por si pueden ayudar a fomentar la paciencia y la comprensión frente al trabajo de los ( y las) médicos, investigadores y científicos que están intentando conseguir alguna solución a la pandemia desatada por el COVID-19.

Y lo hago aun sabiendo que siempre habrá gentes a las que les resulten suficientes las explicaciones globales y rápidas de condición conspiranoica ,así como hay otras que reclaman a la Política lo que la Ciencia todavía no puede dar.

Todo lo cual no me impide sumarme a quienes reclaman más medios, más personal y más inversiones, cuestiones que en definitiva dependen de la clase política, con el ruego adjunto de que no hagan de la capa de su eficacia el sayo de su prepotencia diferencial.

Pues al fin y al cabo estamos ya en el siglo XXI, y pretender tener las certezas otorgadas en el medioevo, sería , como también se suele decir, pedir peras al olmo…

PENDIENTES DE UN HILO (de Ariadna)

A raíz de la pequeña y un tanto maniquea polémica que ha seguido a mi última reflexión sobre Patria, la serie de HBO basada en la novela de Fernando Aramburu, he recordado estos parrafos que un día yo escribí pensando en tí, mi hipócrita lector ( o lectora , of course), mi semejante, mi hermano ( o hermana, too)…

«El mito es muy conocido. Teseo logra salir del laberinto de Knossos con la ayuda del hilo que en un ovillo le ha dado Ariadna y que  ha ido extendiendo desde la entrada permitiéndole luego localizar la salida. La de Ariadna resulta una argucia modélica pues resuelve, como lo resuelven todos los mitos, un problema. En este caso el problema de salir victoriosamente de una acción que se plantea como dificultosa – vencer al Minotauro-  mediante una adecuada planificación que va ordenando  todas las fases de la misma: el hilo se va extendiendo hasta el centro del laberinto y se va recogiendo hasta la salida dando sentido al recorrido.

Para nosotros el hilo de Ariadna es  el hilo narrativo ,un hilo que describe su acción dando sentido a su amor y a los planes de Teseo.  Y dar sentido a las acciones humanas parece ser la función de toda narrativa.  Algunos afirman que dar sentido a las acciones humanas es una clave antropológica y que está muy vinculada a las capacidades narrativas de los seres humanos desde la prehistoria – tal parece deducirse de la observación crítica de las primeras pinturas rupestres. Pero también pudiera ser que dichas capacidades narrativas sean  simplemente inoculadas y desarrolladas desde los primeros años de la vida  por medio de los denominados  “ cuentos infantiles” y de las prácticas de iniciación narratoria que los acompañan. Quizá por ello el escritor catalán  Josep Pla tildaba las novelas de  “ literatura infantil de las personas adultas” ( aunque algunas malas lenguas comentan que decía esto porque no sabía escribir novelas y sólo escribía dietarios.

En cualquier caso, desde una perspectiva histórica es comprobable que ese “ sentido” global y unitario de la  vida se dio  en primer lugar, al menos en nuestra cultura  y como ya se ha apuntado, en un registro narrativo mitológico. Le sucedió luego  un relato religioso , en nuestro caso  el del judeo-cristianismo, que se superpuso a los relatos mitológicos primigenios. Y por fin , el “ sentido” tomó cuerpo en los desarrollos discursivos de las ideologías que surgieron a lo largo del siglo XIX y de las cuales las dos que más importancia han tenido han sido el socialismo y el nacionalismo.

En aquel  ya lejano siglo XIX, decía Augusto Comte que renunciar al “sentido” en esta dimensión narrativa que  lo explica todo era un paso hacia la fase positiva que debía inaugurar una  era científica, una era de pequeñas verdades y  de grandes incertidumbres. La propuesta no era muy novedosa , pues algo parecido habían ensayado, mediante la fuerza única de las palabras, los filósofos clásicos griegos postulando la emergencia de la razón filosófica ( el tan traído y llevado logos) frente a la narrativa ( el no menos mentado mithos ) . Y en su momento Margarita Rivière, ( “Cuentistas globales”) , ratificaba la misma idea haciendo alusión a los desatinos de la utilización del arcano esquema narrativo  de “ los buenos y los malos “ para enhebrar una explicación pseudo-racional  y  un  tanto inverosímil de la política exterior de los USA – de la mano, por cierto, de algunos guionistas de Hollywood.

Reflexionar sobre lo narrativo, desvelar sus condiciones y dimensiones, enfrentarlo a un análisis racional, no parece, sin embargo, que vaya a permitir marcar muchas distancias  respecto de esa clave antropológica, originaria o inoculada. Pues tal clave   urge un tanto compulsivamente hacia la necesidad de contárnoslo todo y de que nos lo cuenten todo , probablemente para tranquilizarnos en medio del desasosiego de la vida . Y porque percatarse de esta dependencia de los modelos narrativos, de sus implicaciones ideológicas y políticas, reconstruir, en fin, el hilo narrativo no significa  poder apartarse de él salvo que , como decía Nietzsche, se sea muy fuerte, quizá demasiado fuerte.

Y, en efecto,  ese hilo narrativo que da sentido a nuestras vidas desde sus aspectos más domésticos hasta las proyecciones de trascendencia histórica, viene a ser muy parecido al cable que comunica el vagón de un tranvía con su catenaria, y ,  si se rompiera, se interrumpiría  acaso la energía que nos mueve y entraríamos a lo peor en una vía muerta ( ¿ o quizás en otra forma de vida?

Así que pendientes de un hilo nos quedamos, del hilo de Ariadna…»

Pues eso, que diría un Umbral.

PATRIA ( o la batalla por el relato)

Hace ya algún tiempo llevé a cabo una breve reflexión sobre la inminencia de la versión televisiva de la novela Patria, de Fernando Aramburu.

La serie en cuestión se ha cumplimentado de la mano de la multinacional HBO, y ha sido recientemente presentada en el Festival de Cine de San Sebastián con un gran despliegue de cartelería que ha contrastado con el lloro emocionado de una de las protagonistas de la que no se sabía si continuaba o no actuando.

Hay pocas dudas sobre el sentido de oportunidad que han tenido la dirección y la producción de esta serie, pues tan solo han necesitado subirse a un caballo ganador sin arriesgar mucho. Y asimismo, es de esperar que el infantil esquematismo de la novela se haya trasladado a la pantalla sin mayores matizaciones.

Todo lo cual cerrará un nuevo círculo en lo que Jorge Fernández Díaz, ex-ministro del Interior, miembro del Opus Dei, y actual imputado por crear una llamada «policía patriótica» , denominaba «vencer a ETA en la batalla del relato»,como ha recordado El País.

En esta gran operación mediática, que fue precedida por otra literaria y avalada incluso por la COVITE, poco ha importado que Patria presente claros rasgos de intertextualidad con las memorias del ex-miembro de ETA Iñaki Rekarte, ni que se hayan revelado sus manipulaciones idiomáticas, ni siquiera que fuera escrupulosamente criticada como mera narración.

Tan solo ha importado su carga de fondo política ,directa, banal, maniquea ,que en su supuesta utilidad moral seguirá alargando la penitencia de no poder comprender el fenómeno ETA , sus contradictorias implicaciones y sus más que complicadas virtualidades al día de la fecha.

Otra oportunidad perdida en la que la batalla por el relato no dejará ver la guerra que subyace agazapada entre tirios y troyanos…

CARLOS CÁNOVAS (Premio Príncipe de Viana de la Cultura)

La concesión del Premio Príncipe de Viana de la Cultura 2020 al fotógrafo Carlos Cánovas me ha parecido una decisión acertadísima y no solo por reconocer la capacidad de la fotografía como arte contemporáneo más allá de haberla concebido durante mucho tiempo como simple mímesis – que nunca lo fue – ,sino también por haber particularizado una variante tan difícil como deslumbrante : la fotografía del paisaje urbano.

Y si bien no puedo negar que siempre me ha resultado muy atrayente la representación plástica de los lugares y particularmente de los espacios urbanos, y es cierto también que he seguido con mucha atención la obra de artistas de tan diversa condición como Pedro Salaberri, Jesús Mari Lazkano o, más recientemente, Ana Schmidt, cuando se han dedicado a ello, la impronta que me ha dejado la fotografía de Cánovas ha sido tan imborrable como análogamente activadora de muchas de mis escrituras, unas ensayísticas y hasta otras de cierto atrevimiento poético.

Hace poco más de un año la sala Rekalde de Bilbao le dedicó una amplia exposición antológica y pude dar cuenta de ella sucintamente . Ahora espero que con la concesión de este premio, la obra de Cánovas pueda estar presente en más lugares y en más publicaciones para que junto con su preciosa admiración pueda surgir también una reflexión poliédrica y multidisciplinar sobre los espacios públicos cotidianos, esos lugares que tan relevantes han resultado, en su paradójica ausencia, en estos tiempos de pandemia…

AZKUNA ZENTROA (o la repetición sin diferencia)

Celebróse recientemente el X aniversario del Azkuna Zentroa de Bilbao, con ordenada pompa y circunstancia. Acudieron autoridades varias- y entre ellas un concejal de movilidad , aquejado de sorprendentes ideas, que ha decidido esta semana que los automóviles no puedan circular por la Villa a más de 30 /h con el consiguiente incremento de la contaminación atmosférica- , gentes varias del mundo del arte y de la cultura, y un pelotón multicolor en el que me encontraba mismamente yo mismo por eso de las casualidades de la vida.

En conjunto, el acto fue breve – de esos que le hubieran gustado a Baltasar Gracián – y amable. Entre el surtido de intervenciones más o menos institucionales se pudo escuchar a la Orquesta Sinfónica de Bilbao y al Coro Rossini, si bien desarrollando composiciones un poco ajenas a la pretensión de que el AZ sea un Centro de Cultura Contemporánea, pues lo más adjetivo al respecto fue la interpretación floreada de «Let it be», una canción firmada por The Beatles en 1970: al parecer no se atrevieron con alguna obra de nuestro autóctono Luis de Pablo, por aquello de no romper la armonía ambiental.

Otro sí, destacó el procer máximo la vocación de posicionar a la Villa en el concurso de la cultura global y globalizada por medio de las cada vez más proyectivas actividades del AZ, para lo cual se había dotado este de un proyecto-programa que debía (de) servir de referencia internacional.

Y me pareció bien, como hubiera dicho el príncipe Salina, solo que he visto ya muy perdido que el AZ sea un referente local que es también lo que le correspondería municipalmente: durante varios años y antes de que se estrenase la dirección actual y la anterior fuera a posicionarse, esa sí, internacionalmente, colaboré en la Letra Eskola de la entonces AB que bajo la coordinación de la escritora Mónica Crespo y en compañía del también escritor Jon Bilbao, llevó a cabo una singular labor de sensibilización y práctica por medio de diferentes talleres de escritura para los que siempre había que tener numerus clausus , debido a la demanda existente. Una actividad formativa que luego fue considerada inadecuada por el escaso impacto mediático: se prefirió documentar a un despistadísimo Paul Auster vagando por el AZ que mantener aquella Letra Eskola de humilde pero básica condición.

A la salida del acto todo fueron parabienes, y aún y siempre agradecido, me quedé con la impresión de que había asistido a algo que pertenecía en su fondo y forma a esa manera de «estar-en-el -mundo» pre-pandémica – y no sé si incluso pre-pandémica de la grippe de 1918 – en la que cierto palurdismo se ve aupado hacia una engañosa globalización de serie ,desatando una impropia competencia interinstitucional.Una repetición sin diferencia…

(c) IBILTARIA

LA DUDA METÓDICA (y las dudas colaterales sobre el COVID-19)

Mi anterior columnilla acerca del COVID-19, ha desatado una pequeña polémica.

Así, algunos han visto en mis metódicas dudas una apertura problemática hacia la legitimación de las teorías conspiratorias que ya evalué en escritos anteriores; y otros la han tomado por tal y se han despachado a gusto reproduciendo un argumentario conspiranoico ya muy conocido por repetitivo.

Ha quedado claro que en ambos casos, la duda, metódica o no, no ha gustado, y que se prefieren verdades como puños, oficiales u oficiosas. Estos posicionamientos me han recordado lo que Tomasi di Lampedusa denominaba en sus ensayos literarios aquel siempre «ir en contra» detectando enemigos, tan medieval y que llevó a más de uno a la hoguera, porque en aquel tiempo no solo no se admitían dudas, sino ni siquiera matizaciones.

Tal modo medieval de, digamos, debate que no admitía componendas, sin duda se ha actualizado y democratizado, al menos en el sentido de que ya cualquiera puede atreverse a perorar desde la horizontalidad de las redes sociales, sin ser doctor ni regentar cátedra alguna. Y consecuentemente, La Verdad se exhibe una y pulcra desde diversos alfoces, sin haberse dado cuenta de que es precisamente la duda la que alimenta su permanente justificación y de que ya , desprendida de su condición teológica, es fruto de la construcción social como muy bien ha mostrado la Sociología del Conocimiento ( de, por ejemplo, Berger y Luckmann)

Es posible que , como se afirmó hace algún tiempo, estemos ante un nuevo medioevo, y que el espíritu crítico que se inició en el Renacimiento, tomó cuerpo con Descartes y se desarrolló durante la Ilustración, pueda estar opacado sobre todo por el juego político: en su momento Platón avisaba sobre el control de las narraciones inadecuadas en su impertérrita La República, y mucho después Federico II de Prusia, afirmaba aquello de “Razonad sobre lo que queráis y tanto como queráis, pero obedeced” .

Lamentablemente todavía queda mucha clase política que , como ya lo teorizara tecnocráticamente avant-la -lettre Maquiavelo, solo persigue mantenerse en el poder, y el fracaso del enemigo es su triunfo, desde el municipio hasta la ONU, sin que le importe mucho el coste social, económico o ético. Y para ello necesita mostrarse como poseedora de una única Verdad que legitima su acción o su innación.

Bienvenida sea pues la duda, si contribuye a despejar otras dudas y a fortalecer verdades informadas, consensuadas,inmediatas y operativas, que son las que ciertamente articulan la obediencia democrática.

COVID-19 ( y las dudas colaterales)

Si yo hubiera querido hacer una buena limpia entre las gentes más pobres que sobreviven hacinadas y dependen de los servicios sociales…

Si yo hubiera intentado reducir el número de pensionistas y ancianos improductivos por la vía rápida…

Si yo hubiera querido establecer unas nuevas bases económicas de productividad para los trabajadores activos por medio de un ajuste general de salarios a la baja…

Si yo hubiera decidido que la cultura, en todas sus manifestaciones, fuera considerada un asunto peregrino e insustancial del que se podría prescindir sin mayores problemas…

Si yo hubiera ansiado que La Ciencia sustituyera a la Ciencia Política en la toma de decisiones…

Si yo hubiera querido potenciar la presencia cotidiana de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en las calles y plazas…

Si yo hubiera querido disciplinar al conjunto de los grupos sociales de una manera fácil y evidente por transparente…

Si yo hubiera deseado que se instaurará sin discusión alguna un régimen de trabajo y educación online

Si yo, en fin ,hubiera pretendido que de manera definitiva se instaurará un régimen de vigilancia electrónica global…

Si yo hubiera querido todo esto no hay la menor duda de que me hubiera parecido bien que en algún laboratorio , por supuesto militar, se fabricará un virus como el COVID-19…

Pero yo no he querido nada de todo esto, aunque sí han llegado noticias de que el COVID-19 no es precisamente «un virus zoonótico natural»…

Y sin suscribir ninguna teoría conspiranoica, y aceptando obedientemente las recomendaciones sanitarias, pero no pudiendo mirar para otra parte sino más bien intentando dar cuenta de lo que hay, me quedan las dudas , unas dudas sin duda colaterales ,pero tan metódicas como las del amigo Descartes…

LA MEMORIA TRAUMÁTICA ( una tesis de Sabin Egilior

«La Memoria Colectiva comienza allá donde termina la Historia». He recordado esta frase del sociólogo francés Maurice Halbwachs, al citársele en el marco teórico de la tesis doctoral presentada ayer por Sabin Egilior Mancisidor en la Universidad del País Vasco.

La tesis, titulada «El relato de una tragedia ausente», brillantemente defendida y que recibió la máxima calificación, es una hábil presentación de la operatividad del testimonio audiovisual para la representación de la memoria en las investigaciones de los desaparecidos durante la represión en la guerra civil de 1936-39.

El texto, de singular interés y que debería ser publicado, recoge una amplia base empírica articulada en un extenso dispositivo audiovisual para el que su autor ha contado con la experiencia previa de hasta cinco producciones fílmicas propias ( como Tras un largo silencio -2007- o El largo viaje– 2009), y el asesoramiento permanente de expertos en la materia, como el antropólogo forente Francisco Etxebarria, recientemente nombrado asesor del gobierno español para la aplicación de la nueva Ley de Memoria Democrática.

Asimismo, la tesis ofrece una primera parte de carácter teórico que supone una buena recopilación crítica acerca de la construcción de la Memoria que sería también susceptible de una publicación separada ya que incide de manera ordenada en el gran debate que desde hace cien años perdura acerca de los relatos , a veces coincidentes y a veces contradictorios, entre lo que se ha denominado Memoria Colectiva y lo que tradicionalmente se ha concebido como Historia, así como sobre extrapolaciones más recientes como «Memoria histórica» o «Memoria traumática».

Una gran aportación, en fin, que renombra a su autor como nuevo doctor con todas las de la ley y renueva a la universidad como foco de interés.

SE(P)TIEMBRE

Dice mi quiosquero- todavía suelo leer prensa en papel – que septiembre y enero son los dos meses más flojos en ventas, pero que el primero siempre le gana al segundo por la mano.

Arguye que en enero queda la resaca navideña, pero que no es comparable a los efectos del dispendio veraniego , que suele ser el más importante del año.

Para el micro- sociólogo que habita palpitante en mi arqueocerebro, los datos y valoraciones anteriores son limitados pero suficientes , pues la posición del informante es la de una sólida observación participante – esto lo debo corregir pues hay mucha rima en consonante.

Habría así un a modo de «cuesta de septiembre» oculta y, por lo visto ( y oído), en este año I de la Pandemia COVID-19, el gasto estival ha sido mucho mayor del esperado, pues quien ha podido se ha dejado en las terrazas omnipresentes lo que pensaba gastarse en los chiringitos lejanos, lo cual que, al parecer, no ha conjurado la crisis global de la hostelería.

Y a esto hay que añadir que la rentrée escolar, a fuer de complicada y enigmática, está saliendo mucho más cara a cuenta del surtido de geles y mascarillas, por no hablar de los ordenadores y tablets ( que van a ahondar , por defecto ,la denominada «brecha digital» que, en realidad, diría Pierre Bourdieu,es una «brecha social».

Es de esperar que todo esto sea tenido en cuenta por nuestros próceres ( y próceras )para que se pongan de acuerdo en las cuentas más pronto que tarde , y de esta forma y manera se pueda remontar organizadamente esta particular cuesta, ya puerto de primera categoría, de septiembre ( así, con p, que yo soy de los antiguos…

CRÓNICAS PANDÉMICAS.29.PIB.

( para Josebi, mi historiador económico de referencia)

Previendo las duras condiciones de la rentrée laboral y para abonar el esfuerzo colectivo que se espera , se vienen repitiendo cifras que pretenden ilustrar las dimensiones del desastre económico que ha acompañado a estos meses de pandemia.

Así, se ha mentado una y otra vez que la bajada del PIB ( Producto Interno Bruto) español ha sido del 18,5% y que el paro se ha incrementado en un 17%.

Pero se obvia que , como apuntó el presidente de la CEOE Antonio Garamendi, el PIB industrial no llega al 14% ( 16%, si se incluyen las eléctricas), lo cual supone una gravísima debilidad estructural. Y tanto más si , por otro lado, se tiene en cuenta que todavía una parte relevante del empleo es temporal y de muy deficientes condiciones.

Ni que decir tiene que la distribucion de los guarismos anteriores es muy diferente en el conjunto de la piel de toro – en Euskadi el PIB industrial es del 24,2 %-, pero la triste conclusión es que los servicios y sobre todo el turismo continúan siendo la aportación fundamental al PIB – un 70%.

Y depender del turismo convencional de sol y playa no solo manifiesta la persistencia del diseño productivo franquista – ya en su día bien analizado por Manuel Vázquez Montalbán en su La penetracion americana en España – sino una incapacidad básica para satisfacer las necesidades propias.

Ante esto, se proclama la alternativa última de la digitalización, una vez más vicaria de tecnologías ajenas, sin replantearse la deslocalización oportunista de muchas empresas, ni reflexionar sobre la importancia de la investigación – y no solo de la aplicable inmediatamente a la máquina-herramienta – ni reconsiderar, por ejemplo, la apología cashera de la Formación Profesional que no genera sino meros operadores de tecnologías «made in…».

Otro sí, ofrecer una copia descafeinada del modelo turístico carpetovetónico disfrazándolo de «gastronómico» o «cultural» donde no hay tanto sol y la playa presenta mucho farallón, es incurrir a la vez en el pecado y en la penitencia, sobre todo cuando se hace a expensas de multinacionales ajenas y lejanas.

«Hay que hacer un histórico esfuerzo mancomunado para recuperar el PIB», se dice. Bien, pero, ¿qué PIB?