«A cada hectárea quemada, más erosión en la confianza de las instituciones» decía hace muy poco Iván Redondo, Augur Mayor entre los augures.
Y por aquí, en la Galicia marítima, ese puede ser un buen resumen de lo que está ocurriendo en la Galicia interior y particularmente en Ourense.
Pues la destrucción confirmada de 73.000 de hectáreas de bosque – y a pesar de saber que muchos de los fuegos han sido provocados – desagua , como el Sil en el Miño, en un descrédito ,bien preventivo, bien efectivo, de las instituciones implicadas , desde la Xunta al Gobierno de España.
Y si bien el fuego desata un terror bíblico, y nunca mejor dicho, el descrédito de las instituciones es la antesala del populismo.
Un populismo que, tal y como se está versionando desde el decadente imperio americano, camina hacia el iliberalismo de extrema derecha, partidario de soluciones drásticas y autoritarias, bajo el mando de un liderazgo iluminado.
Así que será necesario mantener la atención ante esta ocasión o cualquier otra situación que pueda desatar el miedo colectivo como, por ejemplo ,una crisis en los medios de transporte público, pues ,como avisó Umberto Eco ,ese tipo de miedo suele ser una condición básica del ascenso del fascismo…
En el viaje entre la Praza do Ferro de Ourense y la Praza da Constitución de Vigo, me he enterado de que en la Cidade da Cultura de Santiago de Compostela está abierta hasta el próximo enero una novedosa exposición sobre Castelao titulada Castelao.Mirar por Galicia.
La novedad consiste, según la información ad hoc, en que «aprovechando el potencial de las tecnologías de animación 3D y de los motores de inteligencia artificial generativa» se ha elaborado un relato interactivo basado en «videomapping o realidad virtual que nos traslada una visión innovadora de la vida y obra literaria y política de Alonso Daniel Rodríguez Castelao».
Y , como diría el Gatopardo, la iniciativa me parece bien, sobre todo si sirviera para que la figura del infrascrito fuese más conocida en toda la pell de brau, pero todavía más si fomentara la lectura de su libro más famoso, Sempre en Galiza, obra singular e interesantísima que debería ser de comentario obligatorio para cualquier interesado en nuestra historia contemporánea.
«Un home saíu funxido da cidá en chamas…» comienza el poema Fábula do home e do lobo, del ya citado Longa noite de pedra, de Celso Emilio Ferreiro. Y también nosotros hemos salido huyendo de un Ourense cubierto de humo blanco a 36 grados de temperatura.
La huida ha estado bien encaminada, pues en media hora ya estábamos a las puertas del recoleto monasterio de San Pedro de Rocas en el Concello de Esgos.
El lugar es sin duda singular pues junto a la sorprendente capilla enclavada en el roquedal, en la aledaña Casa Prioral se encuentra un sugerente Centro de Interpretación da Ribeira Sacra e Vida Monástica.
Pero,particularmente, lo que más me ha interesado ha sido el caminito que llevaba hasta la fuente de San Benito entre pinos centenarios recubiertos de musgo verde y grandes rocas pálidas, y que inmediatamente me ha recordado a los caminos mínimos de algunos jardines zen entrevistos en Kyoto.
Y, ya de vuelta a la civilización, he estado pensando que esta búsqueda del aislamiento y la meditación que se dio tan tempranamente en estos lares puede ser perfectamente hermana de las tendencias místicas de nuestros congéneres orientales y que al cabo sus mantras, como apuntó Marcel Mauss, no difieren mucho de nuestras oraciones…
Volvíamos del monasterio de Santo Estevo, embargados por una dulce y densa niebla blanca hasta que el simpático conductor de la lanzadeira que nos llevaba hasta el Embarcadeiro Ponte do Sil rompía el encanto:»Es humo, no niebla».
Y vaya si era humo, tanto humo que la contaminación del aire alcanzaba 170 µg/m3 sobre un índice de salubridad de 79,06 µg/m3. No era el acabose, pero sí el continuose del empezose del ayer de los incendios galaicos, como diría la ilustre Mafalda, y desde luego, como para recuperar la oportuna mascarilla de marras.
De forma y manera que el que suscribe contentose con atisbar entre una tibia lluvia de ceniza las bellas vistas del cañón del Sil desde el interior de barco que lo recorría arriba y abajo, a pesar de que su inclinación de marinero en tierra le tentaba una otra vez a aproarse en la mismísima proa.
Aun así , concluida la travesía, y de nuevo camino de Monforte,perduraba el recuerdo de los bancales de las viñas entre terrazas de piedra y escaleras de piedra, bajo un sol redondo muy rojo aplacado por el humo amarronado.
Y luego,en el apartamento , con un vaso de tinto mencía en la mano, sin saber porqué ,me venían a la cabeza algunos versos de Longa noite de pedra de Celso Emilio Ferreiro:
«…o aire, as fenestras, as olladas, son de pedra…»
Hemos estado cuatro horas en un bar de carretera de O Pereiro do Carrizo, rodeados de fuego y mucho calor entre familias desesperadas y niños aburridos.La televisión gallega tan solo daba constancia de lo que podíamos ver con nuestros propios ojos, que no era sino un reguero de incendios en todas las colinas aledañas a la carretera nacional 525 y a la autopista A-52.
Entre conversaciones rumorosas, un bombero de una cuadrilla que se estaba tomando un refrigerio ,ha comentado que la mayoría de los incendios son provocados y que son muchos los intereses implicados, pero que al cabo lo que se pretende es destruir completamente el bosque para sustituirlo por grandes molinos blancos de viento y campos grises de placas solares.
Por otro lado, el bombero confesaba que estaba agotado tras varias jornadas de veinte horas, cobrando el salario mínimo y sabiendo que su contrato temporal se extinguirá en septiembre.
Cuando por fin se ha abierto la autopista y hemos podido reanudar el viaje, la primera radio que hemos pillado mostraba varios testimonios indignados de algunas gentes y también los reproches cruzados de la clase política en el mismo tono beligerante que explotó tras el desastre de la dana valenciana.
Al pasar a la altura de Verín, entrevisto entre un humo denso y oscuro, yo he recordado aquella canción de Os Resentidos que precisamente se titulaba Arde Galicia…
A pesar de los rigores de la canícula, siempre hay algún individuo ( o individua, of course) de esos que Aristóteles caracterizaba por su «bilis negra» al que le da por mirar y reflexionar, incluso en lo más peregrino y hasta aleatorio.
Tal es el caso de mi análogo sociólogo-en-excedencia Mikel, otro sí contertulio fino de la Junta Extraterritorial del Desayuno de los Martes– que por cierto ha aplazado sus tenidas sine die- adscrito al subgrupo de micro-fenomenología de calle, que se ha percatado del ascenso emblemático de la marca de ropa Scalpers.
Así, y según sus observaciones, la meritada marca ha pasado a formar parte del capital simbólico- cultural del pijerío hispano, sumándose a otras distinciones (Bourdieu,my friend!) más viejunas como las de no saludar a quienes, en siendo conocid@s, no consideran de su nivel o añorar el Club de Golf frente a la piscina municipal, o el Lido privado italianizante frente a la demasiado democrática playa .
Pero como quiera que ya no estamos en los tiempos de la Pardo Baz´´an, en los que las jerarquías se escalaban en varios capítulos naturalistas, sino que más bien la globalización y el declive del Imperio Americano han prorrateado el capitalismo de estado comunista chino, añade mi compadre que aquellos amarillos tan denostados han tomado buena nota del aludido fenómeno y ya son capaces de ofrecer prendas pseudo-Scalpers on line a un precio reducidísimo, sin que se llegue a saber muy bien si las que en estos lares se venden a real de vellón son aquellas en inflado precio, o si aquellas son buenas copias de aquestas…
Estúpida duda, me dir´á usted, amable lector, dilecta lectora, mi hermano, mi hermana ( son permiso), pero qué esperabas- concluye el concluyente Mikel- de lo relativo a una marca que tiene por icono una calavera y dos tibias ,por mucha sofisticación que le quisiera otorgar en su momento unos de sus inventores, el distinguido Duque de Feria…
(UDAKERIAK: cosas sin importancia del verano. Escritas para solaz de algunos y sonrisas de otras.Sin mayores pretensiones ni trascendencias. Perfectamente prescindibles, sobre todo a la vista de lo que está ocurriendo en Gaza…)
Una vez más, desde el otro lado del Atlántico, me ha llegado la voz amiga del profesor peruano Ricardo L. Falla Carrillo que , en esta ocasión y en forma de ensayo, abre una nueva deriva en la investigación historiográfica.
Pues, en efecto, su texto , titulado «Tiempos sociales e historicidad crítica en el primer Manuel González Prada», incorporado al libroDesafiando o Tempo -Horizontes da História Intelectual (na América Latina)(1) ,coordinado por Carlos H. Armani, Paul Montoya y Fabrício A. A. Soares, resulta de gran interés.
Así, tomando como referencia «la idea de historia que podría haber interiorizado de forma intuitiva Manuel González Prada», ensayista peruano del siglo XIX, Falla Carrillo explora la formulación de “tiempo social”, que al no existir como un tiempo unificado problematiza la relación con el tiempo histórico.
El ensayo muestra la evolución de la concepción del tiempo histórico , mostrando la crisis del paradigma escatológico-teológico , surgido de la idea del Cronos griego e implementado por el registro cristiano de Agustín de Hipona y Tomás de Aquino, e incorporando las visiones de carácter más sociológico, como por ejemplo las de Georges Gurvitch, asumiendo que desde diferentes posiciones sociales y sus correspondientes tiempos sociales puede haber discrepancias a la hora de articular un tiempo histórico común.
Armado del magnífico aparato crítico que supone la aceptación de las premisas anteriores, el profesor Falla Carrillo analiza la historia intelectual de la vida, la obra y el contexto de Manuel González Prada (1844-1918) detectando , sobre todo en una primera etapa, un desfase entre el discurso modernizador occidental de finales del siglo XIX del que se hace eco y la situación cultural del Perú.
Un desfase que en su resolución práctica y política pudo evidenciarse en que «el tiempo social que emergió en los espacios urbanos ilustrados, más vinculados al sistema global de aquel momento, debe haber colisionado con comunidades cuyos tiempos sociales estaban aun anclados en el conservadurismo criollo o en los tiempos cíclicos del ámbito rural» (p.263), como ya había ocurrido en el Occidente europeo.
No puedo finalizar esta breve reseña sin consignar que este estudio, cuya lectura recomiendo encarecidamente,más allá de proyectar sobre la historiografía peruana una nueva luz, es una muestra de cómo el intercambio teórico entre diferentes tradiciones culturales puede ayudar y mucho a ir comprendiendo en su sentido más weberiano el devenir histórico y social, lo cual es muy de agradecer.
«Prisciliano fue convicto de crímenes comunes, cuales eran el maleficio, los conciliábulos obscenos y nocturnas reuniones con mujeres, el orar desnudo y otros excesos de la misma laya…»
Bueno, ahora que estoy preparando un viaje a Galicia, leyendo Sempre en Galiza, Castelao dice que Prisciliano intentó aunar el cristianismo con la tradición druida ,constituyéndose en un antecedente intuitivo de la Reforma Protestante…
…¿ Y…?
….Y que por eso fue reivindicado por el primer galleguismo como un hecho diferencial entre otros muchos ,así como por ser un ejemplo represivo…
Ya, me suena ese tipo de argumentaciones. Ya se sabe, el prestigio de los orígenes , la cristianización compleja, la caza de brujas, aquel «no datamos»…
Bueno, todo muy propio del fin de siglo XIX, cuando, tras la última Guerra Carlista el Estado Español se estaba recomponiendo una vez más y todos tiraban del mismo hilo historicista porque tampoco había otro, y no había surgido el nacionalismo voluntarista.
Pero, ¿nos podemos fiar de un españolista como Menéndez Pelayo?
La ventaja de su gran y extenso libro es que para combatir la heterodoxia da cuenta detallada de los heterodoxos y de sus argumentos.En esto el gallego me ha dado la pista y el cántabro la documentación.
Ya veo, dos libros a tener en cuenta.
Sí ,muy recomendables para quienes quieran analizar las raíces de muchos de los problemas de hoy, apartándose de los españoleros incultos que desvinculándose de las realidades evidentes repiten el sonsonete de «una mística patriotera en perpetuo milagro de levitación «, como afirma Castelao, cuya opción es decidamente federal…
Uf, tema hay, desde luego, pero hace demasiado calor y me voy a la playa…
Como navarro en excedencia , vizcaino no aforado y veraneante cantábrico consolidado, contemplo siempre esta nuestra canícula como un intervalo entre hitos que van desde el almuercico del 6 julio ,víspera de San Fermín, hasta el concurso de marmitako de finales de agosto de las fiestas de San Antolín de Plentzia.
Entre estas celebraciones, siempre hay un lugar especial para las paellas ilustradas que nos ofrecen Santi y Adelaida el primer domingo de agosto, pared con pared de las campas que rodean la ermita AndraMari de Gorliz y que bullen de sofritos y musicotas.
En esta ocasión y entretenido en buscar las frutillas de la sangría ( es un decir), me llegó de parte de Maricarmen un dicho popular que decía «en comunidad no demuestres habilidad», que todavía me paraliza un tanto por si esto de escribir es una habilidad , pero que he decidido superar pues la comunidad a la que se dirije es algo desdibujada y aleatoria.
Así que, puestos a la faena, entre las atenciones permanentes de Rafa, fui moviéndome a lo largo de la mesa – ordenada con fruición por la mano experta de Estrella – a la contra del periplo del girasol, es decir,buscando instintivamente la sombra.
Y en este contra-periplo pude escuchar en un extremo, la bella y solidaria historia que contó Anselmo sobre su acogedora familia, y en el otro, y de la mano de Iñigo,un nuevo capítulo acerca de los orígenes y futuro del euskera, entre el agradable humo de unos buenos vegueros aportados por Ricar y los pequeños sorbos a unos gin-tonics, infantiles por mor de los años.
Tras la foto de familia,llegó después una cierta dispersión, pues los más aguerridos ( y aguerridas ,que eran más, of course) se dirigieron a las txoznas de las campas aledañas a sumarse a la muchachada, y otros ( y otras) quedaron de guardia del recinto en un pasivo aseguramiento del perímetro, fuyendo por la sinistra el que suscribe, como un cobardica de patio.
Pero no acabó ahí todo ,pues con la despedida se hicieron votos y promesas de nuevos encuentros intermedios hasta la cita que nos vuelva a reunir el año que viene…Bitartean,eskerrik asko!
Sicilia ha sido durante los últimos años un destino viajero del que me han quedado muchos y muy gratos recuerdos de sus paisajes y paisanajes – que diría Josep Pla.
Ahora que me sé representado en esta afición por mi hija, no puedo dejar de reproducir esta variopinta crónica que escribí tras el último periplo:
GRAMSCI Y LA «UNIDAD ITALIANA»
«En estos cincuenta años de vida unitaria, nuestros políticos se han dedicado en gran parte a crear la apariencia de una uniformidad italiana: las regiones habrían desaparecido en la nación y los dialectos en la lengua literaria. Pues bien, Sicilia es la región que ha resistido más activamente a esta manumisión de la historia y de la libertad, y ha demostrado en numerosas ocasiones que vive una vida de caracteres más propiamente nacionales que regionales.»
Siempre atento al matiz, siempre manteniendo una distancia crítica respecto de cualquier dogmatismo, me han sorprendido estas palabras de Antonio Gramsci escritas en 1918, hace ya más de un siglo.
Y vista la situación que hoy todavía tenemos en la piel de toro, no sé si no convendría reflexionar sobre ellas, precisamente retrotrayéndonos a 1918 y a los problemas territoriales que ya por entonces se manifestaron, que se exaltaron crudamente durante la II República y la Guerra Civil, que se enterraron bajo el Franquismo, y que han vuelto a surgir con singular fuerza en nuestros días, tras unos años de supuesto consenso constitucional.
Porque, como también avisa Gramsci, «cuando se escriba la historia de estos últimos años con más vocación de verdad y exactitud que de deseo de suscitar estados de ánimo arbitrarios, muchos episodios aparecerán bajo otra luz…»
Y, repito, son palabras de hace más de un siglo, de 1918..
UN ISLOTE VOLCÁNICO
Ayer,por fin , quedamos en Sciacca con Paola y su marido, nuestros amigos sicilianos de los que ya he hablado en otras ocasiones.
A Paola, que viene de una familia de cierto tronío ( los Florio) le ha hecho mucha gracia el texto de Gramsci que publiqué ayer y que ya en 1918 advertía de la singularidad isleña. Dice que parece que tengo una cierta obsesión en comparar la incorporación de Sicilia a Italia y la del País Vasco a España. Y por supuesto que es así, porque veo muchas similitudes, algunas de ellas descubiertas precisamente conversando con la propia Paola, con su marido Luigi ,culto ex franciscano , y por las estancias en la Fondazione Famiglia Piccolo de Calanovella de Capo d’Orlando.
Bueno, el caso es que comimos muy bien enla trattoria Al Faro y volví a degustar esa cerveza local- Semedorato– que es muy recomendable.
Luego, mientras paseábamos degustando un brioche con granitá al limone, Paola se detuvo frente al mar y nos contó la siguiente historia: «Ahí delante, en 1831, y ante el asombro de todos, emergió de pronto una islote volcánico. Un barco inglés que pasaba por allí se apresuró a colocar en ella el Unión Jack . Comenzaron las disputas , las negociaciones diplomáticas y hasta las amenazas de guerra, pero a los cinco meses, el islote volvió a sumergirse y ya nadie habló más del tema…»
Y no sabíamos si reír o llorar…pero acabamos riéndonos…
SUPERSTICIONES DE AQUÍ Y ALLÁ
Dice Leonardo Sciascia en su sugerente dietario Negro sobre negro que los sicilianos ( y es de suponer que también las sicilianas) no son religiosos sino supersticiosos.
No es de extrañar que así sea pues esta gran isla mediterránea ha sido invadida sucesivamente por griegos, romanos, árabes, normandos,aragoneses, españoles …y liberales, cada cual con su vademecum de creencias. Si al final se ha impuesto un catolicismo more siculo, lo ha sido, continúa Sciascia, por el deslumbramiento formal de la cultura barroca que se muestra en cualquier esquina con una generosidad inigualable desplegada en palacios, catedrales y cementerios.
Pero como la superstición no es religión ,el pueblo no puede admitir su sumisión siempre y en todo lugar, y , por ejemplo, no es difícil encontrar imágenes de San Calógero – patrón máximo de la Triclania , y más negro que San Fermín – reconstruidas después de haber sido troceadas o quemadas por un grupo de creyentes que no había recibido un milagro solicitado : el último caso ocurrió en Naro en 1998.
PASOLINI NO SE DETUVO EN SCICLI
En la primavera de 1959 un grupo de intelectuales italianos vinculados al PCI visitaron el barrio «de las cuevas de Chiafura» de la localidad siciliana de Scicli. La misión de aquella visita fue doble: por un lado querían constatar una forma de vida troglodita en pleno siglo XX; y por otra parte deseaban solidarizarse con aquellas personas que sobrevivían sin agua corriente ni suministro eléctrico.
En las fotos que han quedado de aquella visita se ve a un Pier Paolo Pasolini con un traje impecable y encorbatado charlando con unos ragazzi en camiseta, a María Antonietta Macciocchi escuchando a unas señoras oscuras vestidas de negro ,o a Carlo Levi fumando mientras toma notas en el interior de una de las cuevas.
Resulta evidente que aquellas gentes vivían en el siglo XIX como también vivían en el mismo siglo quienes disfrutaban de los palacios aristocráticos que se extendían a la vuelta de la esquina- más concretamente a la vuelta de la Iglesia de la Inmaculada que cerraba el barrio.
Hoy en día, el barrio de Chiafura comparte las covachas con unas humildes casas provistas sin duda de agua corriente y electricidad ( a juzgar por el número incontable de antenas de televisión), pero el núcleo central de Scicli se ha puesto de moda.
Así la calle Francesco Mormina comienza con » la comisaría de Montalbano» y finaliza con la «Farmacia de Montalbano» y a lo largo de ella se suceden palacios e iglesias con visita de pago, salteados por boutiques de ropa cara, restaurantes de pro y heladerías con pie de página, concitando la atención de una buena muestra de la pijería autóctona. Por lo demás, se intenta mantener una cierta imagen de sicilianidad al modo de un pequeño Pals, pero el deseo de hacer negocio- en este caso, «el agosto»- es tan manifiesto que provoca una cierta repulsión: está bien pagar por un servicio y hasta pagar mejor por un mejor servicio, pero sentirse carne de guiri al que darle la clavada y despedirle cuanto antes no es de recibo.
Scicli puede morir de exito – que tomen nota quienes quieren copiar el modelo en otros lares. En la mesa de al lado unos yankis vociferan. Seguro que no tienen ni idea de que a no menos de un kilometro sigue existiendo Chiafura.
CAMILLERI Y LA LITERATURA SICILIANA
Acaba de morir a los noventa y tres años Andrea Camilleri, escritor siciliano muy conocido en el mundo de la novela negra a raíz de su saga sobre el comisario Salvo Montalbano – en homenaje explícito, como es conocido, a Manuel Vázquez Montalbán.
Camilleri se dedicó a este género literario muy tardíamente, una vez jubilado, habiendo cumplimentado una larga carrera profesional en el teatro y la televisión. Aún así, su éxito fue inmediato y muy pronto se filmó una serie protagonizada por Luca Zingaretti que multiplicó su popularidad.
Camilleri tenía una escritura ágil y un tanto desaliñada, pero fue muy hábil a la hora de pergeñar un mundo virtual – Vigata- desde el que describir el mundo siciliano de las últimas décadas del siglo pasado, siempre condicionado por la actividad de una mafia resiliente.
No obstante, su obra no sería comprensible sin la tradición inmediata representada por Leonardo Sciascia quien, con más erudición y perspectiva histórica, abrió esta temática particular en obras como A cada cual lo suyo ( 1966) o El contexto ( 1971), llevadas en su momento a la gran pantalla.Tampoco es posible comprender la obra de Camilleri sin el referente de Luigi Pirandello, quien, por ejemplo, en El difunto Matías Pascal (1904) dio un toque de humor al mundo severo y oligárquico que había descrito Federico de Roberto en Los Virreyes ( 1894) , obra cumbre del naturalismo autóctono.
Pirandello, Sciascia y Camilleri nacieron muy cerca de Agrigento, al sur de Sicilia, y mantuvieron un constante diálogo más o menos explícito entre sus obras :el mismo Camilleri escribió una biografía de Pirandello – Biografía del hijo cambiado: La novela de la vida de Luigi Pirandello (2000) con abundantes citas de Sciascia.
Los tres, junto con el mentado De Roberto y acaso añadiendo a Elio Vittorini ( por su Conversación en Sicilia , 1941) y a Tomasi di Lampedusa y su célebre El Gatopardo (1958) ,forman un cuerpo literario único en el que la isla y sus circunstancias adquieren una proyección universal que bien merece la pena ser visitada.
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