
“La denotación no es el primer significado, pero pretende serlo; bajo esta ilusión, al final no es más que la última de las connotaciones” afirma Jonathan Potter en una ya clásica y célebre obra (La representación de la realidad: discurso, retórica y construcción social). Y la afirmación viene al pelo al observar la transformación que está experimentando el mundo informativo durante la pandemia del COVID-19.
Pues, si la denotación se ha vuelto radicalmente aseverativa a partir de datos cuantitativos que se muestran en diagramas y curvas, adhiriéndose a esa forma de verdad que se denomina científica porque se puede resumir en la supuesta objetividad de lo matemático, la connotación se ha multiplicado y dividido según resultaba conveniente, señalando culpas algorítmicamente entre la emigración contaminante, la juventud inconsciente, la hostelería inconsecuente, la judicatura autista o, en fin, entre la ciudadanía toda irresponsable.
De manera que , interpretando lo anterior a la luz de lo primero, los datos en verdad comunicativa, no están resultando ser sino la connotación de la denotación de una Gran Culpa, que como todas las culpas, es tranferida, y en este caso, claramente desde el poder político y sus instituciones que por no aparecer ni en la denotación connotativa ni en la connotación denotativa, se salva de la quema general y, de paso, se reserva la opción de un empoderamiento mayor y progresivo bajo la mirada fría y perturbadora de la tecnocracia.
O, dicho de otra manera, para quien las palabras anteriores le parezcan ambiguas y no prudentemente indirectas , que la información se está transformando y más que nunca en propaganda, siendo buena muestra de lo cual la disposición de los denominados informativos de las televisiones públicas, controladas, obviamente, por los poderes políticos antes mencionados ( y escalados).
Por supuesto, siempre quedará el ámbito de la opinión, en estos momento quizás el más responsable por suscribirse cualitativamente con nombre y apellidos, y también, cómo no, la figura del profesional que investiga allá donde no resulta fácil hacerlo ( aún así corre el peligro de que se le rindan extraños honores militares), pero mantener la independencia intentado evitar que la información predomine sobre la propaganda será sin duda otra tarea post-pandémica…








