En la cola del control policial formaban una larga sub-cola. Los mayores no rebasaban la cincuentena y los menores iban de los cinco o seis años a los veinte. Todos los varones iban con el pelo cortado al uno y las chicas con melenitas muy cortas ( una, incluso, rubia. Predominaban las bermudas, salvo en el caso del que parecía algo así como el cabeza de familia que llevaba un pantalón discreto aunque de raya impecable.
Sobre las bandejas azules de la cinta habían extendido numerosas bolsas con ropa y complementos de Gucci, Prada o Michael Kors, grandes smartfones y un par de pequeñas tablets, así como tres cámaras fotográficas Nikon y varios teleobjetivos.
Llevaban pasaportes de la República Popular China y, supongo que pertenecerían a ese diez por ciento que se tomó en serio aquello de que lo importante no era si el gato era blanco o negro sino si cazaba ratones
Y, por lo visto ,en esa gran familia alguien había cazado muchos ratones en perfecta armonización de lo que se podría denominar un neo-confucionismo liberal-comunista de Estado…








